Llevo realizados siete largometrajes documentales con distribución independiente. Eso significa que, además de dirigir, me convierto en jefe de prensa, productor de difusión y quien les escribe personalmente a ustedes para que vean mis películas.
Al no estar en una distribuidora se complica conseguir pantalla, como al 100% de documentalistas del país. Hoy el INCAA, después de un largo recorrido burocrático, si tu película fue declarada de interés y recibió subsidio, te “premia” con un día de proyección en el Gaumont. Sí, un solo día. Antes, hace mucho tiempo, eran dos semanas, luego fue una. Ahora, apenas un día. Si llega a ir mucho público, quizás te concedan una semana más. Pero para que eso ocurra es indispensable la prensa: porque el boca en boca funciona a largo plazo, pero para sostener un estreno tan breve es imprescindible una cobertura de la crítica.
Ustedes son la prensa. Están en radios, diarios, redes, blogs. Su tarea -supuestamente- es ver las películas que se estrenan y ofrecer su mirada: recomendar, señalar, discutir, criticar. Esa voz es fundamental para que una película encuentre a su público.
Tengo el contacto de muchxs de ustedes, mails, celulares, redes. Les escribí. Decidí no pasarles el link de la peli completa, sino pasarles la gacetilla y que el que tenga ganas de hacer la crítica me pedía el link. De esta forma tenía identificado dónde poder ir a buscar la crítica.
En el último estreno contacté a 25 críticxs. Les envié la gacetilla, materiales de prensa, y ofrecí el link de la película a quienes tuvieran interés real en hacer la crítica. Solo 10 lo pidieron. De esos, finalmente, 4 publicaron su reseña. 1 no hizo nada pero puso en su web de estrenos que se estrenaba, algo es algo. Otro lo comentó en radio, y quizás que los otros 5 hayan dicho algo en radio (no lo puedo saber), lo que sí sé es que no pusieron nada en sus blog ni diarios donde trabajan. Hoy es fácil de saber, googleas el nombre de la peli y te aparecen solo 4 críticas y varias entrevistas de periodistas que contacte y me hicieron una nota, entendiendo la movida y haciendo su trabajo, informar cuando hay un entreno.
A veces me pregunto si la falta de cobertura se debe a que nuestras películas muchas veces no se estrenan en salas comerciales sino en centros culturales, en pantallas grandes y con buen sonido, pero fuera del circuito tradicional. Lo hacemos porque trabajamos con cine político: películas que buscan abrir debates y no siempre pueden esperar su turno en la grilla de exhibición. Así fue desde la primera, La crisis causó 2 nuevas muertes, estrenada en el Centro Cultural de la Cooperación; pasando por ¿Qué democracia?, que proyectamos en los parques de la Ciudad de Buenos Aires; hasta La crisis 2, que usamos para visibilizar la problemática de los centros culturales hoy frente al ministerio de Cultura de CABA, que le sacan talleres gratuitos, que ofrecen sueldos precarios a sus docentes, etc. Teniendo en cuenta que la primera parte de “La Crisis” es muy conocida, pensamos que exhibirla en un centro cultural con estas problemáticas iba a traccionar la denuncia. O sea, no solo se estrenaba una película, sino que también tenía un por qué su lugar de estreno. Es noticia por donde lo mires.
Y aquí aparece la contradicción: muchxs de ustedes hablan y escriben sobre el valor del cine como contracultura, sobre la importancia de dar la batalla cultural desde la pantalla. Parece que ahora no hay contracultura ni dar ninguna lucha cultural con las películas, sino solo la que nos marca la industria.
Pero bueno, son críticxs, es una película que se estrena, que entra en cartelera, alternativa, pero cartelera al fin. ¿Cómo no van a hacer la crítica e informar que se estrena una película nueva? Pues no. Nada. No hablan ni bien ni mal, lxs criticxs callan. Callan en un momento del país cuando el callar es sinónimo de miedo, de sumisión ante el poder.
Patricio Escobar, director de cine documental.
