Newsletter

Conocer las actualizaciones de las últimas noticias

By pressing the Subscribe button, you confirm that you have read and are agreeing to our Privacy Policy and Terms of Use
Editorial

Julieta Rada: candombe en tiempo presente

Rada presenta esta noche en Niceto su cuarto disco solista, Candombe, una reivindicación del sonido de las calles de Montevideo que dialoga con el soul, el jazz, el funk y el pop. “No es un disco de candombe recontra tradicional”, adelanta. Aquí su diálogo con Negras&Blancas.
0 0
Read Time:8 Minute, 15 Second

En las fotos de producción de su cuarto disco solista titulado Candombe, la cantante Julieta Rada aparece sentada en un trono realizado con un árbol antiguo: el tronco, la raíz, queda clara es el candombe, su legado ancestral, el sonido de los tambores. Lleva un traje blanco elegante y sofisticado, la postura desenfadada, la mirada audaz y desafiante, la camisa abierta, la piel al descubierto, los pies descalzos. Es la imagen de una ninfa moderna y estilizada del candombe, capaz de metabolizar el ritmo clave de la cultura uruguaya, el adn afro de Montevideo, en el siglo XXI.

“No podía creer que estaba todo ese cancionero ahí tan vivo y no lo veíamos. Entonces está bueno eso de llevar esta bandera afro de nuestra música uruguaya y defenderla”, reflexiona Julieta Rada, sobre el motor de este proyecto dedicado al candombe con temas clásicos como “Baile del candombe”, “Biricunyamba” o “Se abre el portón”, que esta noche presenta en Niceto Club (Niceto Vega 5510, CABA).

El álbum Candombe, su cuarto disco solista, es la reivindicación del sonido presente en las calles de Montevideo que explora las raíces negras del género y su diálogo con otros estilos musicales que forman parte de su historia como el R&B, el soul, el jazz, el funk y el pop.

PUBLICIDAD

“Tampoco es un disco de candombe recontra tradicional. Me gustaba eso de hacer un disco de candombe donde podía invitar a otros artistas que no tienen nada que ver con el género y que se difunda el estilo a través de la colaboración con otros amigos y colegas”, aclara Julieta Rada, radicada hace tres años en Nueva York.

Ella dice que este material, que fue ideado en la Gran Manzana con dos laderos argentinos como el tecladista Leo Genovese y su novio, el baterista Juan Chiavassa, (ambos de Venado Tuerto), tiene un camino paralelo con el álbum Montevideo de Rubén Rada, disco que su padre grabó en Estados Unidos y que es uno de los trabajos que más le gustan. Candombe, también se grabó en Nueva York y como el álbum Montevideo, también se presentó en el Teatro Solís de la capital uruguaya.

“Para mí fue algo muy importante porque era un objetivo ese teatro. Siendo uruguaya como que uno sueña cantar en el Solís. Estar ahí, me trajo los recuerdos de cuando llegué a Uruguay y fui a ver el show presentación del disco Montevideo con mi papá, los Fattoruso, Bakithi Kumalo e Hiram Bullock. Todos esos músicos que venían de Nueva York y presentaron ese disco ahí. Y repetir esa historia con un cancionero uruguayo ahora, tiene su peso”, dice Julieta.

Con esta nueva producción dio un paso al frente en un género que conoce desde la cuna, que escuchó en los discos de su padre y sus amigos, y que forma parte de su educación sentimental. Ahora Candombe, también ocupa un lugar en ese anaquel de discos del candombe, junto a materiales de aquellos sonidos pioneros del candombe beat de El Kinto, los discos de Opa de los setenta, o las grabaciones de una prócer como Mariana Ingold, todavía no tan reconocida.

“Para mí Mariana (Ingold) es la uno, realmente tiene muchas canciones, investigó mucho y tiene un archivo de data que es muy tremendo. No sé si se le da el valor que se merece, pero Mariana tendría que ser Dios en Uruguay. Pero bueno, también eso es lo lindo de allá, que podés estar como camuflado en el todo. Entonces los artistas andan por ahí y está todo bien”, señala la artista.

“Llamando”, es la primera canción que escuchó de Mariana Ingold cuando volvió con su familia a vivir en Uruguay en 1995 (el mismo día que la selección uruguaya salió campeona de la Copa América) previo paso por Argentina y México. Tenía cinco años pero esa canción dice viajó secretamente siempre con ella hasta este disco y forma parte del germen de este proyecto. Fue como una premonición. El tema habla de una música que enamora, desde la primera vez que se la escucha, y que invoca a músicos como Eduardo Mateo, Rubén Rada, Hugo y Osvaldo Fattoruso.

“Hace tiempo que tenía una lista de canciones de candombe para un proyecto de un disco así, donde estaba “Llamando” de Mariana (Ingold). También había canciones de Urbano (Moraes), Jaime (Roos), Martín Buscaglia. Esa lista estaba pegada en mi escritorio con un pin y la veía todos los días. Cada vez que la miraba decía: “ya lo voy a hacer”, dice Julieta, que es corista en la banda de su padre.

Todo lo que escuchó de Rubén Rada y sus amigos músicos fueron su escuela musical y emocional. Ese bagaje cultural le dio la seguridad para dar por primera vez su visión sobre el candombe en un álbum con temas que forman parte de un tesoro a redescubrir: el nuevo disco tiene guiños a Opa, al disco Montevideo de Rubén Rada, pero también rinde homenaje a pioneros del género como Pedro Ferreira que en los sesenta grabó el mítico álbum Candombes de Vanguardia, donde ya se buscaba internacionalizar el sonido de las lonjas.

“En realidad siempre marqué un camino con el candombe desde mi primer disco. Incluso la estética del disco tenía que ver con eso porque estoy en el Barrio Sur, en la casa del Lobo Núñez, con los murales de candombe de fondo y vestida con una ropa que es como una especie de fusión entre mamá vieja (personaje tradicional de las llamadas de candombe) y mujer urbana. Desde ahí ya tenía ese concepto de hacer candombe para bailar, pero también fusionado con las cosas que a mí me gustaban. Hacer un disco todo de candombe ya lo tenía en mente hace tiempo, desde mi segundo disco que fue Corazón Diamante (2015)”.

El propósito del disco creció en su residencia neoyorquina. Allí junto a Leo Genovese y Juan Chiavassa imaginaron el vestuario para cada canción, la película para cada candombe. “Entre los dos me ayudaron a producir y arreglar el disco y bueno, fue algo como muy lindo porque ellos también son muy fans del candombe, de la música de mi papá y y como que todos queríamos hacer ese mismo proyecto. Como que se dio de una manera medio mágica e hicimos este disco soñado que la verdad que está buenísimo”, dice Julieta.

Con Fito Páez cantó “Adiós a la rama”, un clásico de Rada, que es una belleza. Junto a la boricua Ilé (Cale 13), hizo la emblemática “Llamando” de Ingold. También aparecen otros invitados como el cubano Pedrito Martinez en “Consejo de Eros”. El equipo se completó con las participaciones del argentino Leo Genovese (“tira una idea mejor que la otra”), Lionel Loueke, Noam Tanzer, un bajista israelí fan de El Kinto, el senegalés Alune Wade, el coro de niños dirigido por Carmen Pï (su primera profesora de canto), el trompetista Diego Urcola, y el músico Juan Campodónico, que produjo la versión de “El tambor” de Jaime Roos, donde, también, participó su hermano Matías Rada en la guitarra eléctrica.

Su padre la acompaña en el dúo de “Botija de mi país”, otra joya del disco, pero también tocó tambores, hizo coros y estuvo en la cocina de todo el álbum.

El disco que probablemente tenga una secuela es un parte aguas en su historia musical y la posicionó en otro lugar como artista dentro de la escena uruguaya, pero sobre todo es su oportunidad para hablar de su propio legado: a punto de cumplir 35 años, sentía que ya tenía la autoridad para un disco así, que sencilla y rotundamente se llamara Candombe.

“Me tomé mi tiempo, porque me daba mucho miedo hacer un disco de candombe. A veces como que no dimensiono el lugar que ocupo. Yo también vengo de una familia donde mi papá es Rada, es como que eso no me entraba en la cabeza. Yo me sentía de alguna manera no ajena, pero como que me daba mucho miedo meterme con el candombe. Es difícil meterse en la tradición y cambiar ciertas cuestiones. Pero por suerte ha tenido muy linda respuesta el disco”.

Concierto en el Teatro Solís de Montevideo.

Julieta Rada nació en Buenos Aires el 25 de mayo de 1990, con una identidad mestiza- hija de un músico uruguayo y una psicóloga argentina, admiradora de Beyoncé y de su padre Rubén, -líder de ese clan musical donde están el guitarrista Matías Rada y Lucila Rada, cantante y actriz-, que nació el 16 de julio de 1943 en Montevideo y creció escuchando a Gardel y Ray Charles.

En la voz suave como el terciopelo de Julieta Rada y en la expresión de su padre, su humor y su inusual rango vocal, se notan sus historias de vida, las épocas que les tocó vivir. Eso, en algún sentido, los hace únicos.

“Obviamente yo no viví todo lo que le tocó vivir a mi padre. Se crió muy de abajo. Es un sobreviviente mi papá-dice Julieta Rada. A mí me tocó otra realidad. Nací en una casa con cuatro paredes, terminé la escuela, hice el liceo, estudié. Papá no tuvo todas esas cosas. Eso obviamente nos hace distintas personas, distintos artistas y tenemos distintas perspectivas de la vida. Y eso se nota, porque la voz somos nosotros mismos. Tenemos como instrumento nuestro propio cuerpo y eso se refleja en lo que hacemos”.

Julieta lleva con orgullo y responsabilidad el apellido Rada. Sabe que allí están los ancestros, la raíz, el llamado del tambor, el pasado, el presente y el futuro de una música, de una historia, de una familia.


Las suscripciones son el ingreso principal de Negras&Blancas.

Si querés colaborar en nuestro crecimiento, podés hacerlo con una suscripción a la revista. Tu aporte solventará el trabajo de las redactoras y redactores.

Foto del avatar

About Post Author

Gabriel Plaza

Ejerce el periodismo musical desde 1992. Fue crítico de música en el Diario La Nación (Buenos Aires), desde 1996 hasta 2019. Sus crónicas musicales se publican en medios como Revista Ñ, Silencio, Página 12, Caras y Caretas, y Anfibia. Fue tercer premio del concurso para Jóvenes Periodistas de Iberoamérica Lazaro Carreter en el año 2000 (BMG Group. España). Es co-fundador de la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica (REDPEM) y uno de los autores del libro Ritual y Ritmo sobre el fenómeno de La Bomba de Tiempo, junto a Humphrey Inzillo, editado por Atlántida (2017). Sus artículos aparecie-ron en publicaciones de la Universidad de La Plata y la Universidad de Guadalajara, México. Es autor del libro sobre la Bomba de Tiempo junto a Humphrey Inzillo. Tiene su pro-grama de música Hora Cero, todos los martes a las 23, en Radio Nacional.
Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Conocer las actualizaciones de las últimas noticias

By pressing the Subscribe button, you confirm that you have read and are agreeing to our Privacy Policy and Terms of Use
PUBLICIDAD