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Editorial

Silvio Rodríguez-Chico Buarque: Casualmente

Como fruto de una afinidad personal, ideológica y estética, Chico Buarque grabó con Silvio Rodríguez en La Habana uno de los clásicos del trovador cubano. La versión compartida de “Sueño con serpientes” es otro gesto común de un fecundo vínculo iniciado en 1978 que junta a dos héroes de la canción iberoamericana.
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A poco menos de un mes y medio de haber regresado a Cuba tras 34 años, el artista carioca, de 81 años, Chico Buarque, lanzó este viernes su mirada en torno a “Sueño con serpientes”, una de las más populares gemas creadas por su amigo, el trovador ariguanabense de 79 años, Silvio Rodríguez.

La canción compartida como resultado de un registro realizado en los estudios Ojalá de La Habana, plasma el más concreto acercamiento entre dos de los máximos próceres de la historia de la canción de Iberoamérica que arrastran un extendido lazo de afecto y admiración.

“Sueño con serpientes”, himno que Silvio registrara por primera vez en su disco debut “Días y flores” (1975), fue arropada musicalmente por los habituales integrantes de su banda: Niurka González en flauta, Jorge Reyes en contrabajo, Malva Rodríguez en piano, Oliver Valdés en batería y Jorge Aragón en los arreglos para devolver temporalmente al brasileño al ruedo musical del que está prácticamente retirado.

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Buarque fundamentó el viaje que emprendió junto a su compañera Carol Proner y Francisco, el hijo de ella, no solamente para asumir esa canción alegato de inspiración brechtiana sino como una toma de posición “en medio del endurecimiento de las sanciones contra la isla y del agravamiento de la crisis económica y energética, es una demostración de solidaridad al pueblo y al país”, según explicitó en su cuenta de Instagram.

Sumado al placer de hacer parcería con su compadre, el creador cuyo primer arribo fuera para oficiar de jurado del Premio Literario de Casa de las Américas, se trasladó con una donación de medicamentos al Ministerio de Sanidad cubano.

El periodista, fotógrafo y docente cubano Kaloian Santos Cabrera resumió en Instagram el reencuentro de ambos artistas con varias fotos y un texto: “Conversaban como si los 34 años de ausencia física hubieran sido apenas un paréntesis. En la escena -íntima, casi doméstica- flotaba algo más hondo: la complicidad de dos hombres que no solo comparten canciones, sino una misma memoria afectiva y política del continente. Además de la puesta al día -la familia, los amigos comunes, el presente de Cuba-, había un rasgo que se volvería visible y constante con el correr de los días: la risa mutua. Se ríen mucho estos dos. Se entienden riéndose. Viví cinco días entre estos dos próceres de la canción y de la vida. Ni mis notas apresuradas ni las fotografías alcanzan a contener la intensidad de lo que ocurrió. Todo desborda el registro, se escapa por los márgenes”.

“Días y flores” lanzó al oriundo de San Antonio de los Baños a bateas de buena parte del mundo, ya como miembro de la pata musical de la Revolución iniciada el 1° de enero de 1959, que se reunió en torno a la denominación Nueva Trova Cubana (y que dentro de una estructura piramidal que copió la forma de organización partidaria también encabezaron músicos como Noel Nicola, Pablo Milanés y Vicente Feliú). Aquel álbum incluyó “Pequeña serenata diurna”, una canción tomada por el natural de Río de Janeiro para incluirla en la placa “Chico Buarque”, que publicara en 1978, a una docena de años y más de una veintena de discos de su estreno discográfico.

Chico volvió sobre las ideas presentes en ese manifiesto (“Vivo en un país libre/cual solamente puede ser libre/en esta tierra/en este instante/y soy feliz/porque soy gigante”) de la mano de su creación “Casualmente” (plasmada en “Caravanas”, su 38° y último disco hasta ahora) donde canta  “Hasta el mar de La Habana es lo mismo, pero/no es igual”, según detectó Kaloian Santos Cabrera y lo reveló en una serie de escritos acerca de este nuevo reencuentro que publicó en Segunda Cita, el blog que Rodríguez sostiene para hablar de culturas y coyunturas políticas.

El nuevo arribo del compositor y novelista a la Isla socialista siempre cercada por el voraz bloqueo del imperialismo norteamericano y por los propios obstáculos de sus políticas internas, retomó una relación en cuerpo presente que comenzó en 1978 y se había interrumpido hacia 1992.

En aquel año, el cubano quiso homenajearlo al citarlo en la bella canción “Quién fuera” (“Estoy buscando melodía/para tener cómo llamarte/Quién fuera ruiseñor/Quién fuera Lennon y Mc Cartney/Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque/Quién fuera tu trovador”) que incluyó entre las 11 piezas de su álbum acústico “Silvio”, pero él mismo confesó qué sucedió con aquella mención entre las notas que acompañaron el disco.

“Cuando la terminé se la mandé a Chico Buarque, porque de los mencionados es el único con quien mantengo comunicación por escrito. Me contestó que había acertado al ubicarlo entre cantores muertos, ya que hacía tres años que no hacía un disco y que estaba escribiendo una novela. Aquello me preocupó. ¿Cómo podía haber metido la pata de aquella forma, sacándole sin querer los fantasmas de la sequía a un amigo tan querido, a un trovador tan maravilloso? Unos meses después, leyendo las fabulosas cifras de venta de su novela (por ‘Estorbo’), se me quitaron los retortijones”, escribió.

El lazo presencial entre ambos, en tanto, tuvo su último antecedente un lustro después de aquel viaje de Chico al Caribe y de aquel intercambio epistolar y musical cuando se cruzaron en Buenos Aires al confluir hacia octubre en el Homenaje a Ernesto Che Guevara a tres décadas del asesinato del revolucionario argentino-cubano.

Aquel tributo fue en el marco de unas jornadas con sede en el estadio de Ferro, en el barrio de Caballito, donde, además, se celebraron los 20 años de la Asociación Madres de Plaza de Mayo.

El segmento guevarista de la actividad contó con un cierre a cargo de Buarque y Rodríguez coronando una grilla que antes tuvo las actuaciones de Miguel Ángel Estrella, Rafael Amor, Hamlet Lima Quintana, Santiago Feliú, Daniel Viglietti, Víctor Heredia y Luis Eduardo Aute. Por su parte, el sector de Madres encabezado por Hebe de Bonafini, festejó musicalmente a través de León Gieco, Los Caballeros de la Quema, Las Pelotas, Malón, Rata Blanca, La Renga, La Bersuit, Actitud María Marta, Attaque 77, Divididos, A.N.I.M.A.L., Todos Tus Muertos y Los Piojos.

Con la alfabetización y el rock en la mira

“Este disco es el resultado de que una madre cantara desde siempre y de un secreto placer de escucharle tararear al jabón y la ropa, a los frijoles, al piso y la bayeta. Es el resultado de los cantos con que los alfabetizadores intentaban ahuyentar los atributos de la noche y la historia, al sur de Las Villas, cerca del Escambray. Es el resultado del canto de una noche de octubre de 1962. Es el olor de los mangales de un campamento militar donde cualquier soldado, de madrugada, va a preguntar secretos a ese gran animal que es la guitarra”, expresó Rodríguez entre los fundamentos en torno a su primer repertorio grabado hace poco más de medio siglo.

Y ese par de referencias a la alfabetización y la formación militar siguen atravesando su presente: De manera más reciente bramó con pluma urgente “exijo mi AKM (por el rifle automático soviético Kalashnikov) si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio”, en Segunda Cita a una de las últimas amenazas del presidente estadounidense Donald Trump a Cuba y para apoyar expresiones del mandatario de su país Miguel Díaz Canel quien había respondido al ataque que “cualquier agresor externo chocará en Cuba con una resistencia inexpugnable”.

Antes, el 28 enero de este año, se puso a disposición en YouTube el cortometraje documental de 25 minutos de duración “Silvio Rodríguez: Mi primera tarea”, fechado en 2020 donde el músico habla en primera persona sobre la experiencia que definió su vida a los 14 años cuando se inscribió para unirse a las brigadas juveniles de la Campaña de Alfabetización Cubana de 1961 y enseñó a una familia campesina a leer y escribir.

Dispuesto a seguir batallando y aunque en su última gira de octubre pasado amenaza con ser una potencial despedida del público argentino, Rodríguez sorprendió a inicios de esta misma semana grabando “Déjame en paz” su primer tema rockero junto al músico y productor argentino Alejo Stivel, exiliado junto a su familia en España desde el inicio de la última dictadura cívico-militar donde descolló, entre otras labores, como voz cantante de la banda Tequila.

La alianza creativa entre los dos surgió durante 2025 en algunos de los encuentros que suelen tener en España o en Cuba cuando Silvio lo sorprendió al proponerle hacer una canción a cuatro manos y le envió una letra titulada “Déjame en paz” a la que Stivel (también reconocido como productor de “19 días y 500 noches” de Joaquín Sabina y hacedor de infinidad de discos firmados por La Oreja de Van Gogh, Airbago Estopa, entre más) decidió abordar en clave rockera.

“Estoy feliz porque excede mis sueños más delirantes”, aseguró el argentino, de 67 años, a lo que el cubano apuntó que el tema es “más de Alejo” aunque celebra haber podido “poner algunos pensamientos y palabras”.

“No me perdonas los ojos/y tampoco la ceguera/No me perdonas ser cojo/ni andarín en primavera/No me perdonas la herida/no me perdonas la suerte/No me perdonas la vida/ni me perdonas la muerte”, inicia la canción que tiene su correspondiente videoclip realizado con Inteligencia Artificial.

La colaboración con Stivel viene a reafirmar, también, un espíritu de experimentación de Silvio con otras estéticas sonoras como ya lo hiciera al reunirse con el joven rapero argentino Milo J en “Luciérnagas”, una pieza incluida en el exitoso disco “La vida era más corta” con la que el muchacho homenajea a su abuela fallecida quien admiraba al trovador.

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Sergio Arboleya

Sergio Arboleya es periodista. Se desempeñó como editor de Espectáculos en la Agencia Télam y es autor de los libros “La Trova Rosarina” (1998) y “No pienses que nos perdiste” (2024). Integró el colectivo que entre 2006 y 2015 realizó la revista Devenir e integra el grupo que a partir de 2017 hace el programa “Después de la Deriva” en Revuelto Radio.
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