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Editorial

Juan Falú: una guitarra con memorias del futuro

Al modo de un alegato sonoro y conceptual, el tucumano Juan Falú completó en el club de jazz Bebop una inspirada presentación que, entre tantas lecturas, permite descubrir una forma de enlazar legados y vanguardias desde la guitarra argentina.
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El artista tucumano Juan Falú, reconocido como guitarrista, autor, arreglador, maestro e impulsor esencial de la música argentina, reafirmó en la noche del domingo en el refinado ámbito palermitano del club de jazz Bebop la inspirada hondura de su propuesta capaz de enlazar legados y vanguardias desde un repertorio que reunió clásicos y estrenos.

Abrazado a una guitarra que ejecuta como pocos y desde la que regala virtuosismo al servicio de la música, el creador sumó en su presentación –tal como siempre propone en “parcerías” diversas para proyectos discográficas o recitales- las visitas de la cantante tucumana de folclore Emilia Danesi y del trompetista de cuño jazzero y habitué de la casa Mariano Loiácono

Minutos antes de las 22, Falú inauguró el concierto con su magnífica obra “Chacarera ututa” y tras los primeros aplausos celebró la renovada posibilidad de “comunicarnos con esta música de las entrañas de nuestra tierra” e inmediatamente propuso un brindis por “el Padre de la Patria” en las últimas horas del 17 de agosto en que se conmemoró el fallecimiento de José de San Martín. A dicha evocación la vinculó con “Bando”, otra creación propia y cantada sobre el Libertador basada en la proclama al Ejército de los Andes pero que se expande incluso hasta el destierro y que integrara la propuesta integral de “Mojones” (2023) compartida con Liliana Herrero y Teresa Parodi.

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Del impacto al lirismo, se enredó en las cuerdas para una soberbia evocación instrumental de “Alfonsina y el mar” (Ariel Ramírez-Félix Luna) y luego entonó “La media pena”, el fantástico alegato pesaroso de Pepe Núñez y Carlos Vallejo (“Que mi corazón no piense que me voy a buscar otro/Solo quiero que la pena no camine con nosotros/”).

Con las presencias de Emilia Danesi y Mariano Loiácono, contó que junto a la cantora prepara un repertorio denominado “Tucumán escondido” del que el trío abordó la hermosa “Zamba de tus ojos”, creada entre Rolando “Chivo” Valladares y su esposa Nelly Billone; a dúo con ella Valladares siguió sonando “Bajo el sauce solo” (en este caso con texto de Manuel Castilla) y en yunta con él resonó la guarania de su autoría “Que lo diga el río”.

Tras saludar la presencia en la sala de la Licenciada en Letras Fabiola Orquera, autora del flamante “El latido de las cosas” donde echa luz acerca de la Leda Valladares poeta, narradora y ensayista, acercó a Jorge Marziali (“otro luchador incansable”, lo definió) con “El último viaje” e ironizando a partir de la efusiva respuesta de la audiencia, dijo: “Tengo más de la muerte si les interesa” y regaló un inédito del gran poeta tucumano Néstor Soria, fallecido el 30 de abril pasado.

“Creo mucho en la sublimación de los dolores a través del arte como un modo hermoso de exorcizar la angustia de las partidas”, explicó en medio de las sobrecogedoras piezas.

En otro apunte que bien pudo haber formado parte de su respuesta pública a la provocación mediática de Roberto Pettinato afirmando que el folclore argentino le generaba “vergüenza y asco”, Juan reflexionó: “La tradición es necesaria pero el tradicionalismo es un problema porque la derecha es tradicionalista y la izquierda no conoce las tradiciones”.

Para el final de una fantástica travesía temporal y estética, hizo a guitarra sola “De la raíz a la copa”, un gato con texto de Pepe Núñez y “Confesión del viento”, audaz y extraña composición con su firma en diálogo con el gran poema del pampeano Roberto Yacomuzzi.

“Uno tiene pánico a ser cargoso y esa es una cosa grave”, postuló para explicar el cierre de la velada, pero ante los aplausos y el pedido de más, puso su guitarra al servicio de otra fase del encuentro y después de explicar que “tocar no es acompañar y esa complicidad con el canto colectivo es muy hermosa” hubo visitas a “Tonada del viejo amor” (Eduardo Falú-Jaime Dávalos) y “Zamba de mi esperanza” (Luis Profili) con el púbico cantando y Loiácono sumando arrullos de su mágica trompeta.

El siempre necesario alegato sonoro y conceptual que Juan Falú construye en sus conciertos invita a escucharlo allí donde se presente, siendo algunas de sus próximas actuaciones el martes 9 de septiembre en el espacio del Ritual Criollo en Los Galgos (en dicha ocasión en compañía de la cordobesa Mery Murúa) y el viernes 10 de octubre en el Espacio Trama de San Martín de los Andes.

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Sergio Arboleya

Sergio Arboleya es periodista. Se desempeñó como editor de Espectáculos en la Agencia Télam y es autor de los libros “La Trova Rosarina” (1998) y “No pienses que nos perdiste” (2024). Integró el colectivo que entre 2006 y 2015 realizó la revista Devenir e integra el grupo que a partir de 2017 hace el programa “Después de la Deriva” en Revuelto Radio.
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