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Editorial

Noelia Sinkunas: “Nos falta conectar más con lo que tenemos adentro para ser mejores personas”

La premiada pianista y compositora Noelia Sinkunas presenta su nuevo disco Las cuatro estaciones: una sesión de improvisación libre de solo piano con cuatro poderosas composiciones entre el tango, lo clásico y el jazz. Además, analiza el poder político del arte y dice: “2025 me dio mayor seguridad para confiar en las ideas que tengo”.
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Fotos: Luciana Demichelis

“Me parece que es un buen momento para volver a mí”, sintió la pianista, compositora y arregladora Noelia Sinkunas en 2025 al captar una iluminación o un deseo pendiente: volver a hacer un disco de improvisaciones en piano solo. “Eso tuvo que ver con reencontrarme conmigo -dice-. Con grabar yo sola con el piano”. Y el fruto es el disco Las cuatro estaciones, que plasmó el 29 de septiembre de 2025 en su casa del barrio de Villa Elvira, La Plata, y que editó el 12 de diciembre: es un viaje improvisador por terrenos del tango, del jazz y de la música clásica, que extiende el vuelo y el secreto de sus dedos. Con el álbum Las cuatro estaciones, Sinkunas deslumbra sin prejuicios otra vez.

El pelo fucsia (o azul, según el mes), la sonrisa plácida, los anteojos grandes y los tatuajes en las piernas. A sus 36 años, Sinkunas descolla en la generación que sostiene y replantea la tradición tanguera. Y en 2025, ella obtuvo dos de los nuevos Premios Tango Siglo XXI: su álbum Unión y perseverancia -heterodoxo y con invitados ilustres- triunfó como Mejor Disco Solista Instrumental, y Costero criollo -que grabó con la bandoneonista Milagros Caliva- ganó como Mejor Disco Instrumental de Cámara, y, además, se llevó el Premio Gardel 2025 como Mejor Álbum Orquesta y/o Grupo de Tango. Y ya con Salve, su tercer trabajo solista, de 2022, Sinkunas había obtenido un Gardel como Mejor Álbum de Folklore Alternativo.

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Así, con indudable reconocimiento, Sinkunas abraza al piano su núcleo tanguero, pero también del folklore y de otros géneros entre la vanguardia y la tradición, la música popular y la académica, ya sea acompañando a otros o sola al piano. ¿Cómo se encuadra, allí, el disco Las cuatro estaciones? “Tiene que ver con volverme a encontrar, como había ocurrido cuando hice mi primer disco Escenas de la nada mirar, en 2018”, evoca. Aquel álbum respiró aires de tango y sumó fluidez jazzera y la sutil improvisación: en el debut de Sinkunas se aunaron la delicadeza, el rigor técnico y lo deslumbrante.

Siete años después, con Las cuatro estaciones hubo un puente natural: “Me dije: ‘¿Qué tengo ganas de hacer?’ Vengo generando cosas que me gustan mucho, como el disco Unión y perseverancia, de 2024, o Salve, de 2022, siempre invitando a cantantes y músicos. El piano estaba siempre en grupalidades y yo me había dejado de lado. Por eso hice Las cuatro estaciones”. O como señaló Sinkunas en su cuenta de Instagram: “Esta es una sesión de improvisación libre solo piano y mi regalo de fin de año para todos ustedes”. El disco se compone de cuatro sesiones para un mismo viaje sonoro: “1. Constitución: La génesis”, “2. Flores: La transición”, “3. La Plata: El regreso” y “4. Retiro: Adiós Nonino”.

Son cuatro momentos con despliegues de excelencia pianística, placidez y vigor, introspección y expansión, autocontrol y libre juego: así funciona Las cuatro estaciones. “Al improvisar y grabar, trato de no pensar mucho -dice Sinkunas-. A veces hay que sostener algo, o pienso en lo que quería hacer y no lo hago: eso que hice, que en teoría no está bien, me permite construir otro entorno. Voy probando en tiempo real a ver qué puerta puedo abrir, pero el objetivo es no pensar”.

Luego Sinkunas entendió que hacer Las cuatro estaciones fue un modo de agradecer, ya que su piano Bechstein de 1925 tiene una vasta historia: “Yo lo pude tener gracias a que hice un crowdfunding y pude tener el instrumento. Tiene cien años y perteneció a la familia de Sebastián Piana: fue de su prima. Y, entre mudanzas y complicaciones, por fin este piano llegó y ahí decidí grabar en mi casa. Yo me dije: ‘Quiero improvisar y ver qué sale’. Así que fue un agradecimiento a la gente que colaboró para que esto sucediera. Y, una vez que grabé, un amigo me tiró la idea, el concepto de las cuatro estaciones”, detalla Sinkunas.

El piano estaba en Membrillar y Rivadavia, cerca de la estación de tren San José de Flores. “Y me parecía que Flores era una estación que tenía que aparecer en el disco. Además, habla un poco de mí, que es algo que me viene pasando cuando escribo cosas. Como yo, en 2025, volví a vivir a La Plata, cerca de mi ciudad natal, Berisso, me parecía copado hacer ese recorrido desde donde estaba el piano hasta adónde fue. Además, es una especie de símbolo mío”. Y a la vez “expresa mi recorrido de La Plata a Capital: ese viaje que hacemos muchas personas que vamos a trabajar a Buenos Aires. El tren de La Plata no pasa por Flores, pero ambas estaciones tenían que estar”.

Y Constitución, Flores, La Plata y Retiro “a la vez representan las estaciones de la vida: el verano, la génesis; la primavera, la transición; el otoño, que para mí es La Plata, y el invierno -concibe Sinkunas-. Y me dije: ‘Qué bueno animarse a las cuatro estaciones y que sean conurbanas y argentinas. Luego pensé en las cuatro estaciones de Astor Piazzolla y en las de Antonio Vivaldi: al concepto lo busqué después de haber tocado. Y, previamente a tocar, estuve más en contacto con la música clásica. Volví un poco a Beethoven, a Chopin, a Debussy, ya que el piano me vino con libros increíbles de partituras -la señora me regaló todo- y me senté a estudiarlos. Son del 1900”.

Y la música clásica volvió a sus dedos. “Cuando empecé a improvisar al piano todo fluyó. -recuerda Sinkunas-. Pude mostrar esa faceta que tenía en pausa. Pero en todo lo que hago hay cierta reminiscencia clásica. Tengo una forma de tocar que va por ahí, junto con la sonoridad tanguera que llevo dentro: soy la tercera generación de músicos de tango en mi familia. Ese era el oficio en mi casa: acompañar cantantes. Yo sumé lo instrumental”. Pero también tuvo la libertad para integrar, con una firme mirada sobre la diversidad, la banda de cumbia disidente Cachitas Now!, que se despidió con una emotiva fiesta el domingo 7 de diciembre de 2025, en Berisso.

Además, Sinkunas acompaña al trapero Ysy A, les suma arreglos a las canciones del uruguayo Mocchi e integra el grupo de Nico Sorín en homenaje al Octeto Electrónico de Astor Piazzolla, de 1977. Hasta ahora, la pianista editó ocho discos -sumando Las cuatro estaciones-; expande su cuarteto tanguero; acompañó a Nacha Guevara, Cacho Castaña, Julieta Laso o Natalia Oreiro, entre otros, y suma proyectos. Pero, ¿qué pautas trazó al improvisar en Las cuatro estaciones? “Fue todo libre, todo libre. Cero pautas -sonríe-. Solamente dije que en un tema iba a improvisar sobre la melodía de ‘Adiós Nonino’, que es lo que vengo haciendo con Nico Sorín y en mis conciertos.”.

Su equipo grabó un largo video mientras Sinkunas tocaba, siendo fiel a una idea regidora: “Si hay errores, es parte de la improvisación. Al error hay que tomarlo como algo más, no como algo que tiene que estar eliminado. El error es parte de nosotros, como el silencio es parte de la música: es parte de la vida. Quizá, con la experiencia, esté aprendiendo a aceptar más los errores”, piensa Sinkunas. Tras muchos conciertos entre el under y los grandes escenarios, los viajes, las mudanzas y los premios, ¿qué le trajo el último tiempo? Sinkunas lo sabe: “Me dio mayor seguridad para confiar en las ideas que tengo”.

Antes “me daba un poco más de temor. A mí me encanta ser del under. Lo que nos permite el under es decir: ‘¿A ver cómo es la creación que tenemos? Hagámosla’. No dependemos de que la industria nos pida que sea así: lo hacemos a nuestra medida. Y esto me dio mayor seguridad. Por ejemplo, poder concretar estas ideas medio locas, como hacer improvisación libre con el piano. Ya la habíamos hecho con el cuarteto de tango -con Nacho Santos, Caro Rodríguez y Juli Subatín- cuando fuimos a tocar a festivales en Europa. Así que 2025 me ayudó a consolidar la idea de poder hacer lo que yo tengo ganas de hacer”.

Y prosigue, Sinkunas: “Yo soy una re pianista de tango, de folklore, de la canción, y cada vez más siento que el propio camino es el que yo construyo. Estoy apostando más a eso”. A principios de 2025, Sinkunas dijo que “dedicar la vida a la música es un acto político”. ¿Sostiene la idea? “Yo sigo pensando que cualquier espacio creativo, o que incluya la creación, es una forma de reivindicar lo que queremos hacer como seres políticos e ideológicos. Y cada vez que no podamos hacerlo, más callados nos van a tener y más nos podrán manipular. Entonces, cualquier expresión artística que tenga su singularidad es una reivindicación para decir ‘no nos pueden manejar tan fácilmente’”.

Y extiende la idea: “Hay veces en las que pertenecer a la industria cultural y musical es esperar que nos digan qué hacer. Tenemos mucho de eso metido en la cabeza y es algo complejo cada vez que pienso qué música quiero hacer, o cómo. Una misma vive en un sistema con ciertas estructuras, y la improvisación libre no coincide con eso porque está mal vista. La palabra ‘improvisación’ tiene una mala connotación: está mal vista socialmente. Pocos piensan que vos tenés que estudiar toda la vida para poder improvisar. Pero, cada vez que una construye con eso, es una forma propia de vivir: no la que nos indican. Nos falta conectar más con lo que tenemos adentro, artísticamente, para ser mejores personas”.

En lo personal y musical, ¿qué te faltó en 2025?

-Descanso. Un poco más de descanso. Pero bueno, la vida va y viene y yo me re subo a ese tren. Pero también necesito que el tren frene. Por eso, cuando freno, estoy en mi casa y me junto con amigos. No se trata de descansar y de ser productivos: descansar y componer, descansar e irnos de gira… a descansar. Eso no. Lo que pasa es que a mí me encanta hacer eso, y entonces el descanso me envía una idea, escribo cosas o toco el piano. Como el cartero, que en su descanso sale a caminar.

Lo dice Sinkunas y proyecta sus caminos para 2026: “Pienso en la próxima gira a Europa. O quiero viajar más por Argentina con mi banda. En 2025 el formato cuarteto se consolidó para nosotros. Pudimos ir a Córdoba, a Rosario, pero nos quedaron pendientes muchísimos lugares, así que espero poder retomar ese deseo para la banda”. Y piensa en algo que la haya sorprendido en 2025: “Bueno, fui reconocida como Ciudadana Destacada de Berisso, mi ciudad. Eso fue muy especial”. También fue muy significativo haber lanzado en febrero de 2025 el video del chamamé ‘Tradición’ -cantado por Mocchi-, que habían grabado el 29 de septiembre de 2024 en la esquina de las calles de su infancia en Berisso: “Unión” es la calle 153 y “Perseverancia” la 13. Allí, para el video, se juntó una multitud.

Y en la canción “Tradición”, del disco Unión y perseverancia (que tuvo invitados como Ricardo Mollo, Leo García, Daniela Herrero, Mocchi, Tomás Llancafil, Alex Musatov y Nana Arguen), la voz de Mocchi canta con buen swing chamamecero ese manifiesto artístico de Sinkunas: “La música no tiene techo, ni derecho ni revés. Y aunque no sé bien cuál es destino ni mi casa, a veces me siento tango y otras veces chamamé (…). En el piano encuentro nido, el despecho y el consuelo. El legado me dio alas y ahora no entiende mi vuelo (…). En el alma tengo un viaje con las raíces mezcladas (…) Desmalezar prejuicios, que la tierra que nos nutre también tiene sus espinas. En el campo no hay esquinas, pero sí dónde mirar”.

-¿Y qué más te sorprendió de 2025?

-Lo primero que se me viene a la cabeza es la despedida de la banda de cumbia Cachitas Now! luego de quince años. Fue muy fuerte. Además, me sorprendió el primer concierto que tuvimos con Ysy A en España, en marzo de 2025, en el Movistar Arena de Madrid. Yo no podía creer la magnitud. Después me acostumbré, pero fue tremendo. Y de las giras personales lo que más me sorprendió fue que estuvimos un mes en Europa. Fuimos a presentar Unión y Perseverancia en Austria, Alemania y Suiza. Participamos del festival La Locura Tango Musik Festival, en Innsbruck, Austria, y tocamos en clubes de jazz en Graz y Viena; también en Nuremberg, Ginebra y Berna. Yo después seguí para Barcelona.

En Austria, una mujer le dijo: “Noelia, vos sos famosa acá”. ¿Qué pasaba? “Un crítico de arte me pasó en una radio -supo Sinkunas- y se prendieron los programadores de otras radios: así que había público de Austria que me conocía y que conocía la música. Eso me sorprendió a otro nivel”.

Ahora, entre tanto por hacer, Sinkunas tiene un proyecto que tiene que ver con uno de sus fanatismos de adolescencia a la par del tango, del folklore y de todo lo demás: el heavy metal. “Cuando vuelvo a La Plata me estoy juntando con músicos de allá. El otro día fui a tocar con una banda de death metal progresivo llamada The Blast Page. Así que vamos a ver qué sale, de eso, al haber sumado mi piano. Ahí ando: siempre con una locura nueva”.


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Patricio Feminis

Es periodista. Escribe sobre música popular, series, cine, espectáculos y cultura. Colabora con Clarín Spot, Caras y Caretas, La Agenda BA, Tiempo Argentino, De Coplas y Viajeros, Negras y Blancas y otros medios.
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