Persigue al infinito. Dueño de un espíritu curioso, con una jovialidad que no desmienten sus 81 años, Hugo Fattoruso, figura fundamental de la música rioplatense, se apresta a iniciar una gira con el cantautor Fernando Cabrera, una comunión generacional y estética prometedora. “Mientras pueda seguir tocando así será: hasta el cajón”, anuncia entre risas.
Entronizado por las huestes del rock, del jazz, del candombe o la música popular en general, Fattoruso parece hablar todos los dialectos del lenguaje musical. Recibió a Negras&Blancas en su última visita a Buenos Aires, en la sala de Bebop Club, donde reflexionó sobre la naturaleza del oficio del músico.
“La música es un mensaje de paz, acá hay armonía, hay disciplina y hay esperanza. La música es mi pasión y es también mi profesión. Si no pudiera tocar un instrumento, para ganarme la vida, cuento con varias opciones: portero de un Gran Hotel, pinche de cocina, taximetrista, sonidista, plomo, lo que sea. Mientras pueda seguir tocando, así será: hasta el cajón”, afirmó.
Enfocado en su carrera solista y en múltiples propuestas, Fattoruso -pianista, tecladista, acordeonista, compositor, arreglador y vocalista- giró por el mundo en infinidad de ocasiones. Vivió en Uruguay, Estados Unidos, Brasil y Argentina.
Siempre dispuesto a enriquecerse creando nuevos lazos y a partir de nuevas experiencias, sumó este año una alianza con su compatriota Fernando Cabrera, uno de los máximos referentes de la canción rioplatense contemporánea, creador de canciones como “La casa de al lado”, “El tiempo está después” y “Viveza”, canciones que se convirtieron en clásicos de la música popular de este lado del mundo.
Juntos comparten por primera vez el escenario y sus experimentales propuestas. Se trata de un encuentro especial, único, entre estos músicos diferentes, reconocidos, versátiles, históricos, ambos pertenecientes a diferentes generaciones.
“Para mí es un privilegio tocar con Cabrera, él es un gran compositor, es una persona muy correcta, es una alegría tocar con él, cada uno toca lo que sabe tocar y como puede”, indicó.
“En el espectáculo las composiciones son las que crean el clima de la persona que está ahí. Cabrera es un gran letrista también, la manera que tiene de tocar la guitarra es muy particular, elige muy cuidadosamente lo que se hace, es muy particular, entonces yo aprendo mucho con él”.
Luego de ofrecer varios conciertos en Argentina y Uruguay, la dupla emprenderá una gira en septiembre que comenzará el 13 y 15 en el Teatro Solís de Montevideo, y continuará el 18 en las ciudades de Mar del Plata, el 19 en La Plata, el 20 en Buenos Aires (La Trastienda), el 22 en Bariloche, el 23 en San Martín de Los Andes, el 24 en Neuquén, el 26 en Mendoza y el 27 en Resistencia, Chaco, y el 29 en Posadas, Misiones. Las entradas pueden adquirirse en este link.

Hugo Fattoruso nació el 29 de junio de 1943 en Montevideo, comenzó a actuar profesionalmente a los doce años, tiempos en los que ofició de acordeonista y pianista en el Trío Fattouso junto a su padre Antonio y su hermano Osvaldo, quien murió en 2012 y fue uno de los bateristas más influyentes de la región.
Se crió en un hogar donde se escuchaba mucha música. “A mi desde chico la música se me metió en todos los poros porque en mi casa sonaban las paredes”, dijo
Su padre se dedicaba a arreglar vitrolas, tocadiscos y radios donde sonaba jazz (Louis Armstromng, Glenn Miller y Ella Fitzgerald); su madre era tejedora y escuchaba la radio oficial, que pasaba música clásica, óperas, zarzuelas, canzonetas napolitanas, y su tío Tito era gardeliano.
“Lo que le han hecho a mi alma todos esos universos sonoros fue sensibilizarla y también ‘informarla’ de las varias maneras de belleza que se consiguen con notas musicales, en sus cadencias, sus melodías o despliegues”.
En el plano musical Fattoruso dijo que su principal desafío hoy es no equivocarse cuando toca en vivo, aunque aclaró, con la humildad que lo caracteriza, que eso es difícil para él al menos. “Cada vez me sale con menos errores, la meta es esquiva, pero voy con todo”.
Admirado por sus pares, a lo largo de su camino Fattoruso formó parte de legendarios grupos como Los Shakers y Opa, en los que cultivó, respectivamente, un espíritu beatle y una mirada sudamericana desde el funk, el candombe y el jazz.
“Con mi hermano empezamos a proponer algo con Opa, porque antes, cuando formamos Los Shakers éramos muy inocentes, era un invento en la cabeza, eso no existe en el Río de La Plata, era un intento de copia de algo extranjero. Opa tenía mucho más que ver con nuestra identidad, así que eso te hace sentir mejor”, dijo el músico, quien también fue parte de Rey Tambor, La Escuelita y Trío Fattoruso, en los que exploró en el cruce de varios géneros.
También colaboró con íconos como Chico Buarque, Milton Nascimento, Eduardo Mateo, Jaime Roos, Rubén Rada, Hermeto Pacoal y Djavan, junto a quienes tocó combinado elementos de la música popular con el lenguaje académico, siempre con el jazz como punto de partida. También fue parte del Grupo del Cuareim, Los Pusilánimes y el Cuarteto Montevideano.
Entre las propuestas que integra en la actualidad se cuenta el mencionado Trío Oriental, formación que completan el bajista Daniel Maza y el percusionista Fabián «Sapo» Miodownik, ambos radicados en Buenos Aires, en donde conviven el candombe, la libertad del jazz, una impronta rioplatense y una sensible interpretación que le da identidad a su propuesta.
“Con Daniel y Fabián trabajamos cada uno por su lado y le damos duro cuando ensayamos. Con ellos ensamblamos las improvisaciones sobre una estructura, hay una forma a seguir, todo un orden, cosas que están en el ensayo. Son composiciones para tocar en este estilo, cuando acompañamos a una cantante por ejemplo, somos diferentes siendo los mismos músicos. Este estilo tiene esa particularidad, tiene unas partes donde cada uno de los músicos se suelta pero siempre siguiendo una estructura. Son años de tocar juntos, hemos viajado mucho juntos, hay una afinidad también que se da por una cantidad de tiempo que estamos compartiendo desde hace años”.
Además integra Ha Dúo junto a Albana Barroca, destacada percusionista y compañera de vida. Juntos recrean canciones populares uruguayas y construyen músicas propias que van del rock a la electrónica, del jazz al folclore, de lo convencional a lo experimenta. Integra el Quinteto Barrio Sur, “en donde exponemos la parte afro-montevideana con la familia Silva” – describió-, combinando candombe clásico, contemporáneo y de vanguardia, con elementos electrónicos, sin dejar de lado otros espectros musicales.
Además participa en el dúo Dos Orientales junto al japonés Tomohiro Yahiro, que abarca distintos géneros de la world music y el jazz
“Con esas diferentes propuestas estoy activo en el año permanentemente tanto sea estudiando como programando, eso te mantiene”, dijo el músico, quien desde siempre recibió el afecto de la gente con mucho agradecimiento y humildad.
“Imagínate, a mí me brinda mucho cariño el público en el norte, en el sur y en Buenos Aires, desde siempre. Eso cae muy bien”.
Como referente de la escena musical uruguaya, el pianista sostuvo: “Cada zona del planeta tiene su particularidad sonora, sea del estilo que sea, la música rioplatense lleva el sello local al oyente. Cuando vas a las músicas que tienen raíz, queda en claro, un candombe, un tango, una milonga, no pueden ser de otra parte del mundo, es rioplatense”.
