Eleonora Eubel, cantante, pianista y compositora, se convirtió en una referencia del jazz argentino y, en la actualidad, también del folclore alternativo. Tras grabar varios discos de jazz tradicional, comenzó a componer y a grabar sus propias canciones, en las que incorporó ritmos argentinos y latinoamericanos; sin abandonar la impronta de la música negra.
Como ella sugiere, las músicas se fusionan y enriquecen, como consecuencia de las migraciones y las tradiciones de cada región. Con una prolífica discografía que da testimonio de su evolución como artista, aquí dialoga con Negras&Blancas sobre sus decisiones estéticas.
-Edgardo Pareta: ¿Desde cuando estás arriba de los escenarios?
-Eleonora Eubel: En la familia nadie se destacó como artista, pero por alguna razón que desconozco, desde escuela primaria, los escenarios tuvieron un atractivo especial para mí. Por entonces las maestras solían dejarme subir al escenario de la escuela para recitar algún versito de mi autoría, claro está, siempre alusivo al festejo patrio pertinente. Se ve que tenía cierta facilidad para lo que yo entendía como poesía.
Por eso recuerdo nítidamente que para agasajar al hijo del patrono de la escuela primaria a la que iba, una vez más se me dio por escribir. Así fue que, en esa oportunidad, las líneas dedicadas al patrono del cole, el Dr. Eduardo Ladislao Holmberg, un destacado naturalista y biólogo; llegaron a oídos de su hijo, quien se hizo presente en el acto en homenaje. Yo no tuve mejor idea que poner de interlocutor del homenajeado a un monito que, en mi imaginación, tenía algo que ver con la biología… Al momento toda la escuela rió con mi ocurrencia y yo me sentí profundamente feliz por eso. Me fascinó despertar risas y aplausos entre mis compañeritos, las maestras, la dire y ni qué hablar del hijo de un prócer nacional …
-Pero mejor vayamos a lo formal…
A los 25 años, durante la Dictadura cívico-militar me mudé a Bariloche junto con mi pareja de entonces. Allí conocí a Diego Rapoport que estaba formando su banda con músicos locales, “La Banda del Lago”. Durante un par de meses me las pasé cantando todas las noches covers de la época, en uno de los dos únicos boliches del pueblo; algo casi impensable en la dinámica de los shows en la actualidad. Fue muy divertido, hasta que Diego se volvió a Buenos Aires para formar parte como tecladista de Spinetta Jade.
Pasó bastante tiempo hasta que de regreso a Buenos Aires y ya madre de Lucas Eubel Frontini (hoy es un destacado contrabajista de tango, radicado en Francia desde 2007), fui convocada por el ex guitarrista de Zas, Ricardo Pegnotti, para formar parte de su proyecto. Ese fue mi período pop, consagrándome como corista y en algunas canciones participando ocasionalmente como tecladista de su banda “Yang” con la que grabamos «Tu biología está rara» – DGC 203 / 1987; un LP que pasó sin mayor pena, ni gloria por las arcas del pope del rock nacional, Daniel Grinbank.
Luego de haber dado mis primeros pasos en las filas del blues y del pop, supe desarrollarme luego en un medio a veces considerado difícil: el del jazz argentino. Puedo considerar a éstos mis comienzos como profesional de la música. Primero junto a músicos como Tony Salvador y Walter Malosetti y más tarde como vocalista de la Fenix Jazz Band y luego de la Creole Jazz Band¸ con las bandas llegué a grabar varios discos de jazz tradicional. Junto a la Creole, actué durante 10 años consecutivos en la Bodega del legendario Café Tortoni.
– En una reciente edición de “Un panorama del Nuevo Jazz Argentino” de Fernando Ríos, aparece tu nombre en una antología de músicos y cantantes del estilo que comprende desde el año 2000 hasta el 2020. ¿Te consideras una referente del jazz o no te gustan las etiquetas?
-Tal vez las etiquetas y las referencias con el tiempo se pongan amarillas y se terminen despegando, o borrando; o tal vez sirvan para una antología para Wikipedia. Pero sospecho que la memoria colectiva generalmente guarda los nombres que más han trascendido en la cultura dominante y como no formo parte de esas filas, no me creo demasiado nada.
Todos queremos trascender de algún modo, sobre todo los que nos consideramos artistas, pero como no tengo idea de lo que suceda mañana en el mundo y menos con mi música, prefiero no poner las fichas en proyecciones, ni honras a futuro. Generalmente trato de guiarme por lo que siento y quiero decir en el presente con mis recursos y herramientas; y entretanto, disfrutar del proceso. Pero estoy siempre enormemente agradecida al reconocimiento por mi trabajo y con el tiempo también tuve que aprender a aceptar elogios y críticas, como parte de mi actividad.
-Dentro del estilo de jazz, podemos afirmar que innovaste cantando las letras en castellano ¿es así?
-Puede ser que yo haya sido una innovadora en ese aspecto, pero seguramente en alguna publicidad de la TV argentina, o en algún disco, vaya a saber si alguien antes que yo, no le puso letra “en español” a algún tema con reminiscencias jazzísticas. Pero sí, considero que soy una de las pocas que buscó conjugar esas músicas con la lengua castellana, al menos en Argentina.
En mis canciones también suelo utilizar algunos vocablos de las lenguas originarias; y lo hago en el marco de sonoridades folklóricas, en que las que con el tiempo fui descubriendo el sello inequívoco de las músicas y los ritmos del África, de los tritonos del altiplano y de las voces ancestrales. A su vez en mis músicas está presente el inequívoco rastro europeo en el uso del piano con el que me vengo acompañando en los últimos años, Posiblemente mi admirado Gustavo “Cuchi” Leguizamón sea el que abrió el camino en ese sentido; porque fue el piano fue el elemento con el que cocinó como generosos panes, esas magistrales composiciones suyas.
-Si bien nunca abandonaste el jazz, cuando comenzaste a componer fuiste por otros rumbos rítmicos y estilísticos…
-Recién me animé a cantar en idioma castellano después de editar en 2003 el álbum Esthesia, inspirado en los sucesos del 20 de diciembre de 2001 y cantado en inglés, el idioma fundacional del jazz. En Esthesia, que significa: “capacidad de sentir y percibir, opuesto a anestesia”, la realidad argentina misma me conectó con todo que me dio el jazz, sus fuentes, su sonoridad y sus problemáticas sociales. No olvidemos que fue la población de origen africano, la que marcó los inicios y luego el rumbo de los estilos que identifican a los pueblos de américa del Norte, inicialmente el blues, luego el soul, el pop, etc, y por supuesto el jazz, que es reinterpretado por talentosos músicos de muchas partes del mundo, hasta el día de hoy.
-En el libro de César Aira: “Cecil Taylor”, el narrador dice refiriéndose al pianista; que su originalidad lo puso al margen de los géneros ¿Sentís que tu música está al margen de lo géneros y los estilos?
-Sí, a mis canciones no sabría ponerle mejor rótulo que “originales”. Posiblemente sean resultado de mi falta de formación académica como pianista y compositora. Sin embargo, he tenido entrenamiento como vocalista y soy maestra de canto, pero no tuve la formación completa de quien escribe música. Soy autodidacta y aprendí en el camino; así y todo, llegué a estar nominada para los Premios Gardel en 2024 por mi disco “Los árboles míos” en el rubro “Folklore Alternativo”. Por ende, si el estilo que me identifica tiene un nombre, lo mío luego existe. Así grabé este último álbum en la voz, piano y la composición; con el EleTrío, junto a dos de los más destacados músicos del ámbito local, Rodrigo Agudelo, en las guitarras; y Marcelo Lupis, en el violín y la percusión; siguiendo los lineamientos de nuestro álbum anterior, T´on -yah, que en lengua Wichi significa ni más ni menos que “voz”.
-En la novela “La segunda vida de las flores” de Jorge Fernández Díaz, en el capítulo “La Colorada” se lee: “…Destapó un Catena Zapata y puso un disco donde Eleonora Eubel interpretaba suavemente a Duke Ellington y a Cole Porter”… En una charla informal, me habías dicho que hay más referencias a tu persona en diversos libros.
-Sí, por suerte los principales diarios y revistas me han dedicado notas y entrevistas; y tanto en libros como “Jazz al Sur”, de Sergio Pujol, y en “Un panorama del Nuevo Jazz Argentino (2000-2020), de Fernando Ríos, hablan generosamente de mi participación en el mundo del jazz local. También en el e-book “2001, una crisis cantada”, Martín Liut, incluye un capítulo escrito por Berenice Corti, sobre una de mis canciones del álbum “Esthesia”: “Mr Devil Nr. Six, (señor diablo Número Seis), un tema dedicado al FMI. No podría además de dejar de agradecer el interés de esta notable investigadora, por mi trabajo en 1. Jazz Argentino “La música negra del país blanco” y luego 2. “Músicas negras” (Cuerpos racializados y sensibilidades afroatlánticas en Buenos Aires), ambos libros de su autoría. Y como de otros tantos destacados y queridos colegas, en el “Real Book de Argentina”, se publicaron 6 de mis composiciones, para los músicos dedicados al género.
-En la canción “Los árboles míos” que le da título a tu último disco, interpreto que la voz cantante representa a la naturaleza que cuida la armonía del ambiente y ve crecer todo a su alrededor, la pregunta que me surge es: ¿Estás preocupada por la preservación de un ambiente sano?
-Tal vez para algunas personas no comulgan demasiado con la idea del cambio climático y se relacionan con éste de un modo exclusivamente utilitario y de posesión. A los desprevenidos que tal vez consideren que la tierra estará siempre a su disposición y capricho; les respondo con aquella idea que rescato de la cultura Mapuche: “La tierra no nos pertenece, sino al revés, ella es nuestra dueña”. La Tierra lo está demostrando cada vez que se desoyen sus leyes naturales, los tiempos de los suelos, de las semillas y de las aguas. Es un tema profundo e inquietante, que se viene debatiendo desde hace muchos años, aunque para muchos parezca una novedad.
Es un tema de supervivencia que nos atañe a todos los habitantes de este planeta por igual. Puedo resumirlo aquí en un discurso pronunciado por uno de los representantes de los pueblos originarios del Brasil ante una enorme multitud en Río de Janeiro, hace ya algunos años: “La población indígena del mundo es el 5% de la población mundial. Los pueblos indígenas protegemos el 82% de la biodiversidad del mundo. Es demasiada tierra para tan poco indio dicen; pero es poco indio protegiendo la vida para que todo el mundo sobreviva. Los pueblos originarios estamos siendo perseguidos y asesinados. ¡Estamos luchando por la vida! El hombre más poderoso en medio del bosque sin nada, no sobrevive. El poder de la vida está en la naturaleza ¡Salva el planeta, salva la tierra!”
-Siguiendo con el último disco: En una entrevista que te hicieron hace un tiempo, decís que te gusta la sonoridad de la lengua mapuche, en la canción: Kultrun jugas con la música de las palabras ¿Qué fue lo que te motivó a abordar la temática de los ritos y leyendas de los pueblos originarios?
-En consonancia con mis álbumes musicales anteriores, “Espejos de agua”, “Por el aire”, “Mestizada” (historias de la viuda, la Tatuada, el yaguareté y las flores) y Ton – yah; sigo profundizando en la temática que me ha inquietado en los últimos años, la América Precolombina, su mitología y sus leyendas.
Creo que el arribo del Cristianismo a la región produjo un cambio radical en la configuración de la realidad de los pueblos originarios de toda América; y significó una influencia que condicionó la vida cotidiana, al medioambiente, las creencias y las tradiciones de estas culturas, hasta el día de hoy. Por eso utilizo algunos pocos términos en lenguas originarias, porque son esas las palabras las que mejor representan esos idearios. Y para hablar sobre temáticas específicas, siempre realicé un trabajo previo de investigación y de estudio de antiguos mitos y leyendas, en particular de la Argentina y de los países lindantes.
-Observando el panorama de la música en general, hay muchos tributos a artistas que en algunos casos llegaron a la categoría de mito. La pregunta es: ¿Cuesta más mantener una propuesta de autor?
-¡Sí claro que cuesta mantener la propuesta de autor! Sin embargo, no reniego de mi suerte, ni de las dificultades que implican el hacerme escuchar. En principio el folklore argentino y el jazz me dieron enormes cantidades de elementos propios de la música popular. Y nuestro folclore en cuanto a ritmos y formas, a mi modo de ver, tiene lazos fuertes con el idioma castellano y las lenguas originarias; además de una fuerte raigambre afro, que me permite abordar una temática amplia y describir el mundo que me rodea.
Para embellecer mis canciones; usualmente apelo a sonoridades y armonías provenientes del jazz. Esta especie de fórmula, por llamarlo de alguna manera, me vuelve a representar cada vez que pienso de qué voy a hablar cuando cante. Y por suerte ocurre que, gracias a la intervención de los músicos que me fueron acompañando en cada uno de mis proyectos, el sonido y la forma de decir tuvieron un nuevo sello, lo que les confirió una personalidad propia a cada uno de mis álbumes. Creo que al menos, vale la pena intentarlo.
-Finalmente. ¿En qué proyecto estas trabajando?
-Estoy escribiendo canciones nuevas que hablan del futuro, un futuro sobre el que tal vez tengamos poca, o ninguna influencia. La naturaleza hará su propio proceso y confío que el reloj del tiempo será el verdadero artífice de nuestro destino como especie. De modo que me permito cantar sobre seres de un futuro que imagino con un dejo de esperanza, de magia y de ensoñación. Me permito hablar en nombre del espíritu de los árboles, los pájaros, los peces… Imagino la existencia de niños del futuro en trajes de astronauta, le canto también al amor, aunque rara vez toco ese tema, porque me da cierto pudor hacerlo público.
Además de componer temas nuevos, tal vez reedite en un nuevo formato, una canción que formó parte del disco «Espejos de agua» editado en 2007. Estoy en más de la mitad del proceso y espero juntarme en éstos días con los músicos, Rodrigo Agudelo y Marcelo Lupis nuevamente, para seguir con la elaboración y la realización. Porque son ellos los que consiguen sacar de mí lo mejor y me dan la posibilidad de brillar en el intento.
Álbumes solista:
“Los árboles míos” – Acqua 2023
“Óigame Mamasara” – Acqua (single modalidad virtual) 2020
“T´on – yah – Acqua (modalidad virtual) 2020
«Mestizada» – Acqua (AQ 453)/2015
«Por el aire» – Acqua (AQ 287)/ 2010
«Espejos de agua» – PAI 3092 / 2006
«Esthesia» – EU102/ 2002
«Full Moon» – EU101/ 2000
Bandas: (como integrante)
YANG – (pop) «Tu biología está rara» – DGC 203 / 1987
FENIX JAZZ BAND – «Fenix Jazz Band, Vol.9» – R-2070/ 1992
CREOLE JAZZ BAND – «Creole Touch» – Epsa Music 16010/ 1994
CREOLE JAZZ BAND – «Sabor Creole» – Epsa Music 16050/ 1999Compilados en los que aparece:
«Open Dreams» – Slam Productions (U.K.) / 2005
«Buenos Aires Jazz y Otras Músicas» – Gob BsAs / 2004
«10°Festival de Jazz de Sta. Fé» – Univ. Nac. del Litoral / 2007
Participaciones como invitada de:
Iwana Masaki – «Esperanza de pobre» / 1997
Marcelo Lupis – «Shhhh» / 2006
Jorge Zima – «Equilibrio inestable» / 2008
Proyecto LCB – «Tango Alternativo Contemporáneo» / 2010
Alisa Kaufman – “Gotas que caen” / 2015
Alisa Kaufman – “Encandilada” / 2017
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