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Editorial

Beto Caletti: “La búsqueda musical es encontrar algo que a uno lo emocione”

El guitarrista, compositor y cantante habla del disco El convite, cuyas diez canciones proponen un recorrido instrumental por distintos timbres y estilos musicales de Brasil, con varios invitados. Lo presenta el 23 de abril en Bebop Club, en Buenos Aires.
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Beto Caletti respira melodías en distintos ritmos brasileros. Graba en su casa las guitarras y el cavaquinho y con su teclado emula los bajos, las baterías, y luego el saxo, la flauta y cualquier otro instrumento melódico vital para vestir las canciones con timbres y estilos de diversas regiones de Brasil. Luego les lleva los diez demos al bajista Guido Martínez y al baterista Diego Alejandro, para que incorporen sus partes, e invita a varios artistas a esta celebración de música brasilera que se transforma en un disco instrumental: El convite. ¿Cuántas revelaciones compartidas ofrece este mapa musical sin palabras de Beto Caletti?

Lo presentará el jueves 23 de abril a las 20 en Bebop Club (Uriarte 1658, en el barrio porteño de Palermo) con Martínez, Alejandro y Juampi Di Leone en vientos. Juntos abordarán las nuevas canciones de Beto Caletti más otras de su vasto camino como compositor, cantante y guitarrista argentino de música brasilera: grabó diez discos como solista, escribió tres libros sobre la guitarra de Brasil, se abocó a investigar sus secretos sonoros y en su toque respiran con naturalidad ritmos como la bossa nova, el choro, el maracatú, el baião y el samba.

De ese múltiple acervo se valió para hacer el disco El convite con nueve composiciones nuevas -más un rescate- en clave instrumental, a diferencia de sus álbumes solistas -siempre con su voz al frente- y de sus tres trabajos con la intérprete filipina Mishka Adams. ¿Cómo nació el deseo de El convite? Caletti palpita la presentación del álbum, sonríe con placidez y dice: “Uno siempre está escribiendo canciones y después ve para dónde van. Al principio había escrito temas de estilos sudamericanos variados y me fui quedando con lo que tenía que ver con la raíz brasilera, porque tuvo más cohesión y ahí sentía que se armaba un disco”.

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Su primera idea era que fueran canciones con letra, pero rápidamente eligió algo que deseaba hacía mucho tiempo: “Evitar que las letras fueran las protagonistas. Hace un año de ese proceso. Fue más largo que mis otros discos porque con Mishka Adams tenemos una hija chiquita, Mayumi, y lo disfruté sin presiones: poder sentarme a escribir, grabar en mi casa, convocar a los músicos, el registro, la mezcla, etc”. Y lo lindo de lo instrumental “fue que me permití probar con timbres distintos sin las voces ni las letras: el oído estaba abierto para recibir melodías y contramelodías y motivos que dialogan, se contraponen y juegan”.

Así lo siente Caletti: “Hay mucho de juego musical y sonoro que me dio muchísimo placer. Yo me lo debía, de alguna manera, y eso me hizo muy feliz. Ojalá que la gente pueda escuchar El convite en este mar de informaciones e imágenes”. Allí, piensa Caletti, está lo más arduo del acto creativo: “Es cuando decimos ‘¿esto que estoy haciendo va a llegar a la gente?’ Esa para mí es la parte difícil. Pero tocar, escribir y grabar son todo felicidad”. Y, aunque los diez temas sean instrumentales, no pierden su alma central: “Hay texturas distintas, intercambios, diálogos entre instrumentos, pero sigo pensando los temas como canciones”.

Las melodías brillan al frente en El convite y Beto Caletti abraza las revelaciones que cada una de ellas trae consigo: “Cuando uno compone, todo el tiempo está buscando algo que sea diferente -dice-. Que aporte algo que sorprenda un poquito. Y a esa sorpresa la busco en general en la armonía: que todo vaya hacia un lugar no tan esperable. De todas maneras, nosotros vamos buscando qué hacer desde unos estilos que han sido muy tocados, muy compuestos y muy dados vuelta para todos lados. Sigue valiendo componer y emocionarse con canciones nuevas, pero creo que hoy los lenguajes se han vuelto muy acotados”.

Entonces, ¿a dónde ve Caletti su capacidad de innovar musicalmente? “Yo trato de escribir con colores sonoros que sorprendan y que no te lleven al mismo lugar de siempre, dentro de lo cantable, porque es el género que elijo”. Y piensa: “La historia de la música muestra a los grandes compositores trayendo canciones de extrema complejidad, pero que suenan muy simples. Como la música de Tom Jobim: vos la escuchás y no estás intelectualizando lo que pasa; podés cantar con naturalidad”. Así lo ve también: “Para mí, la búsqueda musical es encontrar algo que a uno lo emocione y eso tiene que venir con un poco de sorpresa”. Y para conjurar esa emoción reveladora habrá que repasar uno a uno los diez temas de El convite:

1) Canción del brujo: “Este baião era una melodía que tenía en la cabeza hacía mucho tiempo y que yo tocaba. A la parte A, la que hace la flauta, yo la venía cantando en mi mente, pero necesitaba que hubiera algo que la justificara: una contraposición. Y cuando encontré esa parte B apareció el todo de la canción. Se llama ‘Canción del brujo’ porque está dedicada a Hermeto Pascoal y se inspira en sus formas musicales, sobre todo la primera parte, que es la de la flauta que toca Juampi Di Leone. La llevada que tiene esa parte A salió de un lugar que yo no esperaba, fui jugando con eso y me encantó cómo quedó. Al principio era algo raro, pero luego sonó natural”.

2) El pierrot: “En el disco hay dos choros: uno es ‘El pierrot’ y el otro es ‘El arlequín’. ‘El pierrot’ tiene la característica más nostálgica del pierrot enamorado, a diferencia del arlequín, que es más juguetón, más divertido. Acá se genera un diálogo entre el saxo soprano de Bernardo Monk y el clarinete de Ayumi Kobayashi, que es una música japonesa con la que he tocado allá. Yo escribo las canciones cantando, tocando la guitarra o a veces en el piano, pero me viene a la cabeza algún otro instrumento en el caso de melodías de notas largas como éstas. Y la mezcla del saxo soprano con el clarinete me pareció fantástica: es un sonido directo, punzante. Y es un choro no tradicional, pero que conserva la forma del choro, y el cavaquinho -que toco yo- viene a contestar a los otros dos instrumentos. Son tres protagonistas.

3) Bolero atemporal: “Acá hay una protagonista, que es la armónica que toca Franco Luciani de un modo hermoso. Está la guitarra eléctrica y están las voces: canto yo y canta Mishka Adams contraponiéndose al sonido de la armónica. Es un boleto tipo brasilero -no mexicano, cubano ni argentino-, con una llevada bien característica de Brasil. En otro disco hay un bolero que grabé que se llama ‘Bye, bye Brasil’ que tiene ese mismo groove. Yo tenía otro bolero en mente, pero era claramente para ser cantado, así que lo descarté y empecé de nuevo: a veces busco que haya un estilo determinado antes de que aparezca la melodía. Yo quería este tipo de bolero brasilero y lo llamé a Franco Luciani: yo adoro la armónica; es genial y súper expresiva, y la forma en la que llora se parece mucho a la voz”.

4) Confabulación: “Éste es un tema más ligado a la fusión: es un samba de partido alto -típico de Río de Janeiro- y es pariente del samba funk. Aquí juega la base, que lleva el groove, y que son Diego Alejandro en batería -que hace un solo- y Guido Martínez en el bajo. Y está una vez más Bernardo Monk en el saxo, y estoy yo con guitarra eléctrica. Ambos instrumentos hacen solos, pero éstos juegan como melodías: están bien marcados. Y hacia el final están los diálogos con el bajo y se arma un sonido que está buenísimo. Me encantó cómo quedó”.

5) El arlequín: “Es un choro un poco más alegre. Originalmente el choro se tocaba con flauta, guitarra de siete cuerdas y cavaquinho. Después, al convivir con la escena del samba se fueron incorporando instrumentos de percusión y algunos elementos rítmicos del samba: por eso hay choro sambado o samba chorado. A veces la mezcla está en el detalle; a veces es la marca de un contexto social o de un instrumento, pero básicamente lo que importa es que haya elementos que interactúen y que jueguen entre sí. Éste es un choro marcado por el sonido tradicional de la flauta -que toca Juampi Di Leone- y también por el cavaquinho.

6) Antes de hablar: “Este baião es uno de los primeros temas que salieron para el disco. Yo lo había concebido con la idea de una letra, pero finalmente elegí lo instrumental por el tema y por el contexto general: no iba a meter un tema cantado en un disco instrumental. Acá marca el acordeón, que yo grabé con melódica: hay varias voces que tienen su melodía y el acordeón les contesta. Acá están Guido tocando el bajo, Diego con la batería, y al resto lo toco yo”.

7) No hay dos sin tres: “Éste es un valsa-choro, porque está en tres tiempos y a veces está en dos tiempos: pasa de lo ternario a lo binario con la mayor naturalidad posible. A esta canción yo la escribí con una letra que sabía que no iba a ir: la ponía para darme cuenta que el tema funcionaba antes de oírlo tocado por todos los instrumentos. Hacer una canción que vaya cambiando de dos a tres, todo el tiempo, puede sonar forzado o antinatural: más técnico que lindo. Entonces tiene que venir de una necesidad real, porque sino no tiene sentido: uno no escribe compases raros porque sí. Y la letra me ayudó a darle esa naturalidad. Este tema no nació de un deseo intelectual sino de una idea original que yo venía cantando, y se me ocurrió que lo tocaran estas dos músicas japonesas: Midori Okamoto en flauta y Ayumi Kobayashi en clarinete. Yo toqué con ellas en Tokio y me pareció lindo que pudiéramos sonar como trío. Aquí está la guitarra de siete cuerdas porque no hay bajo, y se llama ‘No hay dos sin tres’ porque está el compás de dos, está el de tres, y porque somos tres, y quedó ese nombre”.

8) Pa’ los lambers: “Este tema se lo dediqué a un grupo de amigos y es un samba en el que mandan las guitarras: hay una guitarra clásica tocando sola, primero; luego se suma el bajo y después viene la guitarra a hacer el motivo y la voz va doblando la melodía. De hecho, todas las voces del disco están tomadas como instrumentos. Este samba es bien clásico en su forma rítmica, con tres partes, y va creciendo: es el único samba de este tipo en el disco. Acá también está el trío -Diego Alejandro, Guido Martínez y yo-: lo volví a armar después de mucho tiempo y es un trío al que quiero muchísimo. Sonamos muy bien juntos, con mucha naturalidad, y nos entendemos muy rápido. El alma que ellos dos aportan es muy importante”.

9) Choro de Agustín: “Éste es un choro que escribí para el guitarrista Agustín Pereyra Lucena, ícono de la música brasilera en Argentina y un amigo que falleció hace algunos años. Es el único tema que yo ya había hecho antes y sólo lo había grabado en un disco en vivo con Mishka Adams, en 2022. Ahora lo volví a grabar, porque entraba dentro de las características del disco El convite, y me pareció que tenía que estar. Sólo dije ‘le tengo que dar algo diferente a lo que hice antes’ y lo grabé con bajo y batería: a la guitarra de siete cuerdas le agregue esa sonoridad”.

10) El convite: “Ese tema es un maracatú, un ritmo del estado de Pernambuco, y salió como jugando: casi de casualidad. Si bien todo es un poco casual porque uno no busca tanto: finalmente encuentra. Yo me dije: ‘Tengo que terminar con un tema que sea ligero y feliz’ y busqué una melodía que tuviera esa característica. Acá el timbre que manda está armado por cavaquinho y guitarra acústica de cuerda de acero. Y después aparecen las melódicas, como acordeón, contestando en la parte B. Pero es un tema simple respecto de los otros, con una melodía directa y liviana. A esta melodía la probé haciéndola como un samba y sonaba muy pesado, así que fui jugando con el maracatú y quedó ese convite. De hecho, el disco se iba a llamar de otro modo, pero se llama así por sugerencia de una amiga muy querida, la música y antropóloga Teresa Usandivaras. En una escucha del disco que hicimos con amigos, ella me dijo ‘este disco se tiene que llamar El convite porque es como un convite al disfrute sonoro’. Y ahí quedó”.

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Patricio Feminis

Es periodista. Escribe sobre música popular, series, cine, espectáculos y cultura. Colabora con Clarín Spot, Caras y Caretas, La Agenda BA, Tiempo Argentino, De Coplas y Viajeros, Negras y Blancas y otros medios.
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