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Editorial

Chino Laborde: el tango, cuatro musas y un estreno en la avenida Corrientes

El “Chino” Walter Laborde integra el elenco de “Ellas son tango”, un estreno teatral que repone las figuras de Tita Merello, Libertad Lamarque, Nelly Omar y María Nieves. Desde el viernes 9 de enero en el Astral (Avenida Corrientes 1639). También prepara un álbum con canciones de Los Redondos, otro de tangos contemporáneos y uno con composiciones propias.
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A mediados del dos mil el Chino Laborde salía al escenario a cantar tangos con un casco de moto en la cabeza. No fue la única postal que dejó de aquellos años incendiarios como cantor de la orquesta Fernández Fierro. Su capacidad performática y su carisma escénico, además de sus virtudes como cantor, lo llevaron en el comienzo del siglo XXI a formar parte de los elencos teatrales de la obra El romance del Romeo y la Julieta con Guillermo Fernández y Flor Peña, del espectáculo Discepolín y yo, con Diego Peretti y Roberto Carnaghi en el Teatro Presidente Alvear y de la película Luna de Avellaneda de Juan José Campanella.

El Chino se posicionó rápidamente en la escena por su versatilidad artística. Podía ser un cantor de orquesta peinado a la gomina con la típica Sans Souci, recreando los tangos de antaño para bailar, o ser el front man rockero de la banda Telepod. Tenía 30 años y se comía el escenario.

Pasaron más de dos décadas y el Chino Laborde mantiene esa adrenalina artística, atravesado por un irrenunciable espíritu tanguero y rockero. Antes de Navidad estrenó en las plataformas de música el cover “Esa estrella era mi lujo” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en un proyecto de tango junto al Dúo Ranas; continúa en la orquesta Solo Tango con la que suele girar una vez al año por Europa, y en estos días está ensayando el musical Ellas son tango, que se estrena el viernes 9 en el Teatro Astral, (Av. Corrientes 1639). “Tengo una felicidad tremenda. Estamos ansiosos porque hay que estrenar ahora, pero vamos a llegar muy bien porque es un equipo fabuloso”, dice el Chino, que tiene veinte funciones por delante de este musical.

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El cantor es una de las figuras tangueras del espectáculo Ellas son tango en el Astral, donde participa junto a un elenco de veinte artistas en escena, el Quinteto del Angel y las actrices Andrea Ghidone, Anita Martínez, Marisol Otero y Julia Calvo, que interpretan a cuatro mujeres icónicas del tango: Tita Merello, Libertad Lamarque, Nelly Omar y María Nieves.

“Es mi regreso a la calle Corrientes después de veinte años”, dice el Chino con un fraseo porteño como si ya estuviera en personaje. “En este libro represento a un dueño de un bar, un tipo un poco loco, que es el anfitrión de ese lugar donde se encuentran a charlar estas grandes musas del tango. Son diálogos muy profundos donde se mezclan ficción y realidad, y que al público de tango le hubiera gustado conocer.¿Quién no quiso ver a Tita Merello hablando con Libertad Lamarque, Nelly Omar o María Nieves?. Así nos vamos enterando de historias que muchos no sabíamos”, explica el cantor.

El musical Ellas son tango, con dirección de Andrea Ghidone, plantea una lectura actual del tango sin abandonar su esencia y con una puerta visual en clave contemporánea. El personaje del cantor funciona como un puente, el nexo entre estas mujeres fuertes del tango que filosofan sobre la vida y los amores que no pudieron ser en ese bar donde se suceden los cuadros de baile y los tangos en vivo. Las canciones son la escenografía de las historias de estas mujeres icónicas del tango. Allí, el Chino Laborde, acompañado por el Quinteto del Angel, interpreta clásicos como “No hay tierra como la mía”, y “Romance de barrio”, que se van intercalando con otros grandes clásicos del género.

“Es un espectáculo maravilloso con texto, canciones, música y danza para un público que sabe de tango y para neófitos totales que disfrutan de la música en vivo. Es un equipo de la hostia y estoy muy agradecido porque no volvía a la calle Corrientes, desde aquel espectáculo en 2003 con Discepolín y yo, dirigido por Betty Gambartes”, dice el Chino Laborde, que se destacó entre la nueva generación de tango que surgió a mediados de los noventa.

-Gabriel Plaza: ¿Vos llegaste a conocer a Nelly Omar o María Nieves?

-Chino Laborde: A Nelly Omar me la crucé cuando ya tendría unos 90 y pico de años. Recuerdo que entró en un salón del centro y era muy impactante verla.Tenía una personalidad y un charme que me imagino lo que habrá sido en su época. Se entiende por qué se enamoró Manzi de ella. Esto también aparece en el espectáculo, porque se cuenta como estas mujeres que marcaron la historia de nuestra cultura vivieron esas historias de amor truncas.


El Chino Laborde ya estuvo cerca de esas historias de amor del tango como la de Nelly Omar y Homero Manzi, conoce el repertorio tanguero y tiene una relación permanente con las milongas, ese territorio onírico de los clubes de barrio donde los bailarines dibujan sus figuras en esos pisos de baldosas. Es un cantor con una impronta barrial que sabe evocar el sentimiento de los grandes poetas del tango. Así se lo escucha en las grabaciones para la orquesta Solo Tango, con temas como “Mi dolor”, o “Que importa”, para que bailen los milongueros. Pero también refleja una ductilidad para saltar de época y tocar la sensibilidad contemporánea de una canción como “Balada para un loco” de Horacio Ferrer y Astor Piazzolla.

El Chino es un as en la manga de todo espectáculo, o registro discográfico. En su marca de estilo aparece el fraseo de antes, una interpretación sin clisés, el decir contundente y un sentir auténtico, -que se refleja en los cinco volúmenes de Tango Tango, el proyecto junto al guitarrista Dipi Kvitco-, y que lo llevó en 2003 a vivir un extraño pico de popularidad para alguien surgido del núcleo tanguero de la nueva generación.

“En aquel año me tocó viajar con el Sexteto Mayor, conocer Europa con la típica Sans Souci, hice Luna de avellaneda y debuté con mi banda Telepod. Fue como un pico de popularidad y pensé ¿dónde vamos a terminar? Por suerte, siguió el trabajo con la serie Vientos de agua y el programa Tango: pasión argentina, que también me gustó mucho hacer y se está viendo por el mundo”, cuenta Laborde.

-¿En qué proyectos estás en paralelo al musical de Ellas son tango?.

-Básicamente viajo todo el tiempo con la orquesta Solo Tango, pero tengo tres discos en gateras. Uno es el disco de tango con temas de Los Redondos con el Dúo Ranas. Son unas versiones muy arrojadas, pero muy respetuosas. Estamos convencidos de que las canciones de Los Redondos son tangos y el Indio un gran poeta del lunfardo. Estoy con otro proyecto un poco más verde que es el de los tangos propios. Es hora de sacar mi faceta de autor. Yo lo hice mucho con el rock. Ahora lo voy a hacer con el tango que no es tan fácil. Y después tengo la idea junto con Pablo Sensoretta (guitarrista del Cuarteto La Púa) de llevar adelante un disco de tangos del siglo XXI, composiciones de hombres y mujeres, que son parte de la guardia nueva total. Me quiero adueñar, entre comillas, de esas canciones del siglo XXI maravillosas, porque ya son muchas y quisiera aportar a su difusión.

-También estás en la Kermesse Redonda de cantor invitado.

-Sí, estoy muy impresionado con eso de que hace siete años estoy cantando de invitado en la Kermesse Redonda. Ellos son como los Rolling Stones sin Jagger y Richards, pero son los Rolling Stones porque están todos los fundacionales de Los Redondos: Tito Fargo, Sergio Dawi, Semilla (Bucciarelli) y Hernán Aramberri, que fue el último baterista de los Redondos. Y voy a seguir en ese viaje con ellos porque soy uno de los cantantes invitados fijos, así que eso me hace muy feliz.

-Ahora que pasó el tiempo ¿cómo recordás ese período de oro con la orquesta Fernández Fierro?

-Lo recuerdo con mucha nostalgia, deseándolo, extrañando y, también, me di cuenta de que hicimos cosas importantes, hemos hecho barbaridades y marcado una época también, respetando el tango y faltándole el respeto de la mejor manera.

Como decían los muchachos, la forma de honrar a nuestros próceres es hacer la música nueva. Y de ahí, bueno, han salido músicos maravillosos, ha salido toda una mística y un estilo que todavía hoy sigue vivo en el Caff, ya con más de 20 años y de la mano de su director actual y uno de los fundadores.

-La Fierro hoy es una referencia cuando hablamos del tango en el siglo XXI.

-En el momento no nos dábamos cuenta o sí, un poco nos dábamos cuenta, pero no tomamos dimensión de que se fue marcando un camino. Hoy el tango sigue creciendo a nivel músicos, a nivel público, a nivel bailarines, sobre todo los bailarines que son una punta de lanza de esta cultura por el mundo. Muchos no lo ven, pero el tango sigue creciendo y nosotros sabemos que aportamos un granito de arena.

-¿Volverías?

-Mirá, uno dice así, «¿Y quién no querría volver al primer amor, a la novia del secundario?, porque de alguna manera eso también fue un viaje de egresados maravilloso, hubo muchos años felices, conocimos el mundo y claro que me gustaría volver, pero yo creo que la orquesta está muy bien en el camino que tomó, cómo lo están llevando ahora, con esa música totalmente renovadora, y si bien las canciones ahora no sean tan tango, yo creo que son muy Fernández Fierro, y eso es lo más importante.


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About Post Author

Gabriel Plaza

Ejerce el periodismo musical desde 1992. Fue crítico de música en el Diario La Nación (Buenos Aires), desde 1996 hasta 2019. Sus crónicas musicales se publican en medios como Revista Ñ, Silencio, Página 12, Caras y Caretas, y Anfibia. Fue tercer premio del concurso para Jóvenes Periodistas de Iberoamérica Lazaro Carreter en el año 2000 (BMG Group. España). Es co-fundador de la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica (REDPEM) y uno de los autores del libro Ritual y Ritmo sobre el fenómeno de La Bomba de Tiempo, junto a Humphrey Inzillo, editado por Atlántida (2017). Sus artículos aparecie-ron en publicaciones de la Universidad de La Plata y la Universidad de Guadalajara, México. Es autor del libro sobre la Bomba de Tiempo junto a Humphrey Inzillo. Tiene su pro-grama de música Hora Cero, todos los martes a las 23, en Radio Nacional.
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