Foto: Vic Carel
“Ahora estoy recordando, me estás haciendo acordar”, afirma Ale Schuster, cantante, líder y gestor de Viva Elástico, una de las bandas más interesantes de la escena rock pop alternativa de lo que va del siglo XXI. Mientras está sentado en un bodegón de avenida Córdoba recuerda aquella primera guitarra que le regaló su papá luego de que se la pidió al dejar las clases de pintura. “Me acuerdo del olor de la madera y el apoyarla sobre la cama como un objeto muy preciado. Ya no lo puedo vivir de esa manera aunque sea la más hermosa del mundo, no viviría lo mismo que viví con aquella guitarra”. Allí, sin saber un acorde, recuerda que ya tenía el deseo de componer.
Luego, en el colegio, en su zona sur natal, conocería a Mateo Zabala quien sería su principal socio compositivo y el guitarrista de su banda hasta su alejamiento después de No es privado (2017), su tercer álbum. Por prepotencia de trabajo, la banda hoy conformada por Schuster en voz y guitarra, Emanuel Saez en guitarra, Jean-Jacques Peyronel en bajo y Juan Manuel García Del Val en batería, han forjado un sonido propio. Una fibra cancionera indeleble más un particular fluir en la voz y el magnetismo de Schuster; todo sobre un modo de habitar el rock que bebe de las mismas aguas de Virus y Babasónicos pero entrecruzada por bandas indie noise alternativas como Pavement, Yo la Tengo o Super Furry Animals. Tal como canta Schuster en una canción: “Yo soy como el tango y me visto de New Wave”.
Instantáneo, su quinto disco, reúne nueve canciones que los encuentran consolidados, con un sonido más industrial, por momentos oscuro y despojado y algo contaminado, en el buen sentido, por destellos de hip hop. Schuster cuenta que encontró también a lo largo de este proceso algo fortuito: un nuevo método compositivo. Lo nuevo y lo viejo convive, muta y renace. Algo de todo esto se materializará en la presentación oficial el sábado 23 de agosto en Niceto Club. Antes, Schuster se toma unos minutos para disgregar su presente y volver, por momentos al pasado.
-Pablo Díaz Marenghi: ¿Cómo surgió este disco?
-Ale Schuster: Se dio de una manera diferente a los demás porque fuimos con un single inicial, a nuestro criterio resuelto, a planteárselo a Gustavo Iglesias, quien luego sería nuestro productor, para post producir y mezclar. Cuando lo escuchó nos sugirió hacer un disco, darle una vuelta a eso. No esperábamos esa respuesta, nos sorprendimos y empezamos a buscar un nuevo método, a replantearnos un montón de cosas como grupo. Se dio como un reset creativo.
También de unidad de banda, porque a partir de ese disco nos manejamos de otra manera. Cuando surgió «Metalero» se destrabó todo. A lo último nos faltaban dos canciones y se grabaron más en vivo, todos en el estudio a la vez. Se fue desarrollando todo a lo largo de un año y medio. Fue sorpresivo.
-Se viene la presentación en Niceto Club. ¿Qué están preparando?
-Hoy estuve elaborando una pista de un tema, «Rebeldía y swing», porque replanteamos un poco las versiones. Ahora el vivo es como un concepto y las canciones se prenden al concepto general donde van surgiendo diferentes ritmos de principio a fin. Hay un esquema sonoro que va atravesando el recital. Ya no son solo las canciones sino el matiz que queremos darle a cada parte. Un momento más psicodélico. Contabilice cuatro canciones que tienen momentos musicales, eso no lo teníamos antes. Queremos generar algo más que las canciones solas, que es lo que siempre nos caracterizó, para que enriquezca al vivo. Que sea un momento distinto. Algo que queda medio librado al azar entre la banda y la reacción del público.
-La banda fue atravesando diferentes cambios (en el sonido y sus integrantes). ¿Cómo los viviste?
-Este es un fuerte cambio porque es un esquema de creación diferente. Para seguir tantos años con la música necesitas replantearte el por qué y cómo. Elaboro un esquema por el cual continúo que tiene que ver con mi responsabilidad con la música, con lo que más quiero en la existencia. Me comprometo con eso y a través de eso me manifiesto conmigo mismo. Ahí ya se da un cambio inevitable porque si lo quiero hacer igual que antes no me sirve. Entonces, ahí está Instantáneo. Antes no me planteaba así las cosas, me manejaba más por la intuición un tanto más juvenil. En los primeros discos tenía veinte años. Pero siempre intentamos cambiar.
-¿Cómo trabajan la composición en general y que cambió en este disco?
-Yo compongo las canciones en general, siempre está abierto el lugar a quien quiera presentar algo. Ahora, por ejemplo, estoy preparando canciones nuevas y recibí ya de parte de uno de los chicos, una idea con la cual sentí que con esa canción podía hacer tres. El productor nos hizo reformular un poco lo que veníamos haciendo. Veníamos como a 120 para la curva y en la curva de repente dijo, bajen la velocidad y repensemos si tomamos esa curva. Se replantearon un montón de cosas de las canciones. De las canciones que se presentaron quedaron partes y se fue desarrollando en el camino. Eso me tocó a mí la parte de crear melodías y estrofas. Después con la banda siempre vamos desde los arreglos juntos, decisiones. Es un equipo.
-En cuanto a las letras también se observan cambios. Otro tipo de tópicos y estructuras, ¿quizás tengan que ver también con lo que mencionabas antes acerca del paso del tiempo?
-Sí, en este hay un cambio grande. Ya estoy hablando de algo específico. Antes escribía desde otro lugar. Ahora necesito entender los mecanismos que desarrollo. Tengo un método. Ahora sí desarrollé un método con Instantáneo. Es un antes y un después. Entonces agarraba la guitarra, escribía, empezaba a ver qué me venía a la cabeza y arrancaba. Ahora yo no me sirve así. Ahora estoy haciendo canciones nuevas y juego a utilizar la menor cantidad de palabras sin que se convierta en algo abstracto y que cuente una historia. Estoy en esa búsqueda. En Instantáneo todo habla de momentos instantáneos, que no puedan describirse con palabras cuando lo sentís. Algo que sentís adentro y que no puedes definirlo con palabras, pero sabes que son sensaciones. Es algo que para comprenderlo o mejorarlo o alinearte bien en esa situación, de cuando te supera la mente por sobre la intuición o el corazón es un acto mecánico que tenés que aprenderlo. No se puede dar solamente pensándolo o tratando de todos los días lograrlo. Hay un click. Tiene bastante cercanía con lo que es Lacan cuando dice el “efecto de verdad”. Instantáneo es una especie de efecto de verdad.

Foto: Belén Goitisolo
-¿Desde lo musical que encontrás de diferente? Hay algo más electrónico y más oscuro en ciertos pasajes.
-En el primer álbum había mucha electrónica también. Está hecho con una máquina de ritmos. La única batería real es una sampleada de Strokes en «Complejo adolescente».
Y había mucho sintetizador, era más post-punk. Este disco tiene elementos industriales pero a la vez tiene rap. Hip-hop, mejor dicho. Y también tiene un poco de matices de trap en el tema «Río».
Pero siempre son canciones. Gustavo Iglesias nos pedía que sigan siendo canciones que se puedan tocar con la guitarra. Que los demos no lleguen estetizados. Que la canción valga la pena por sí misma. Eso un poco el anterior (Al fin será, 2022) lo había perdido. Estaba todo compuesto en retazos. Como un disco más de diseño. Ahora volvimos a las canciones. Lo nuevo es todavía más canciones. Agarré la guitarra acústica.
-¿Qué otras diferencias encontrás con Al fin será, el disco anterior? ¿Cómo surgió?
-Teníamos todos los temas preparados para mezclar, la producción avanzada y nos agarró la pandemia. Eso nos hizo replantear un montón de cosas. Yo tenía la computadora y la empecé a usar para editar. Antes no la usaba. Aprendí un montón y eso se vio reflejado en el álbum. Usaba Pro Tools y trabajaba con el ingeniero de sonido a distancia. Se fue haciendo canción por canción. Fueron cuatro años de trabajo. Un proceso muy largo.
-¿Cómo recordás los inicios de la banda?
-Cuando lo conocí a Mateo (Zavala) él tenía una compu, yo llevaba mis composiciones y nos juntábamos a grabar los fines de semana. Teníamos 16,17 años, éramos de zona sur, de Longchamps. Grabábamos y jugábamos. Era muy lindo, muy lindo. De ahí salió “Somos tan felices”, canción del primer disco (Viva Elástico, 2009). “Volvió a casa”, que es bastante compleja y hoy día me identifica. Después “Imágenes de amor”, a mi primer gran amor que era mi novia de ese momento y después vino “Yo te quiero más” y todo el segundo álbum, Agua, sal y fiebre (2012) que lo grabé todavía viviendo con mi familia. Ya estaba metido en el barro. Hace poco me di cuenta: ya está, ahora ya soy un músico, ¿No? Tengo 38 años. Sin querer queriendo la vida va pasando y de repente estás inmerso en una forma de la percepción. Me gusta. La música sigue siendo uno de los principales matices para poder conectarme con el mundo y sus códigos.
-¿Cómo fue la grabación de su segundo disco?
-Eso lo grabamos en un estudio en General Rodríguez conviviendo ya en una cuestión más rock. Nos quedamos ahí y grabamos todo en un fin de semana. Después empezó a hacer postproducción en un estudio clase A, también muy divertido todo. Es como el disco más cancionero inclusive donde yo ya abordo una forma de componer. Y más rústico a la vez, el primero está más producido en muchos aspectos. Hay un nexo entre este nuevo y en algunas cosas con el primero también. Se emparentan en lo conceptual de máquinas, batería, acústico.
-En su momento se los englobó dentro de la etiqueta indie y en varias entrevistas opinaste al respecto de manera crítica. ¿Qué pensás hoy?
-Los títulos de las definiciones artísticas no suman demasiado. Sobre todo en esta época. Yo no divido aguas. No me sirve para nada definir un esquema de grupos con un título. Es simplemente una comodidad para la industria. Hoy en día lo que se considera indie son un montón de cosas que por sí mismas no tienen nada que ver. Inclusive indie ahora, por ejemplo, si vos buscas en algunas bateas de la industria dice Strokes. Entonces yo me pregunto si es una actitud o si es independencia.
A mí me gusta plantearme los términos, las terminologías. Yo escucho músicas que en el inicio de Norteamérica de la carrera de los años noventa eran las primeras bandas que consideraban indie rock, como por ejemplo Pavement. Esa es una verdadera banda indie conceptualmente. Pero lo que viene después se va catalogando como se puede hacer y entra todo en una misma bolsa. ¿Eso es indie? Ni idea. Es una simple terminología y está muy bien. Pero me parece que es mucho más grande que lo que implica el nombre que se utiliza de eso. Es una linda palabra. Lo que sucede es que indie es una hermosa palabra.
-En sus últimos discos hay aspectos sonoros ligados al trap y al hip hop, géneros que gozan de amplia repercusión en la actualidad. ¿Cómo te interpelan?
-En un momento en la vida te planteás si vas a escuchar cosas nuevas o vas a ser un fanático del antiguo. A mí conocer a Frank Ocean me abrió las puertas de la música de los últimos quince años en adelante. Conozco a Frank Ocean y digo: para mí es Messi. Frank Ocean es Messi. Ahí tenés un título.
Me conmueve tanto lo que hace, me abrió mucho el espectro y después conozco Tyler, the Creator. Después a Lianne La Havas que es una cantante muy buena de rhythm and blues. Y empiezan a pasar cosas, salen buenos discos en esas músicas que no tanto vienen del rock. Ahora el rock nuevamente está en un buen momento, un momento en que intenta. Siempre el rock aparece cada tanto para intentarlo renovado. Está bien que sea fluctuante.
Las bandas viejas también de los años 90 sacan discos buenos. El último de los Monkeys es muy bueno pero no es de rock, es otra cosa. Ellos ya están más allá del bien y del mal. Me influencia todo pero de repente escucho un tema de los Beatles de un disco del álbum más psicodélico de ellos y antes estaba escuchando Tyler o Tame Impala y digo: estos con un pedacito de eso hicieron todo. Y no es por decir que los Beatles son los mejores porque ellos imitaban a otros también a la vez. Estaban los Beach Boys, los Kinks.
A mí me gustan las cosas que aparecen en una época en tiempo y forma de manera sorprendente. Ya no me importa si es novedoso o no, si copia a alguien o no. Me conmueve que tenga algo para decir en el tiempo exacto. Para mí esa es la magia que está sutilmente no adelantado porque ya la edad, la época no permite que seas adelantado. Es una jactancia horrible decir: soy un adelantado. Pero hay quienes saben decir justo en el momento adecuado y esos son quienes me conmueven. Me parece que esa es la maravilla de estos tiempos. Ahora se usa mucho el término roba y a mí me parece horrible porque en la música todo es de todos.
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