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Editorial

Tangos con fundamento (y perfume francés)

El dúo Suárez/Torres despliega algunas de las estéticas más elegantes de la tradición del tango en una gira por Francia, Suiza y España. Sin caminos fáciles, y en formato instrumental, su éxito invitar a reflexionar sobre el por qué del goce el tango en territorios y culturas tan diferentes; y, a la vez, sobre el riesgo o la comodidad que hay detrás de cada elección artística.
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Ardèche, Francia (enviada especial).– El paisaje montañoso de Ardèche, en el sureste de Francia, a primera vista parece indiferente a tango. Sin embargo, allí mismo, en un territorio en apariencia ajeno y distante, resuenan, como ruega el tango de Troilo y Castillo, los ecos de una vieja canción. Sucede allí un festival que reúne a buena parte del movimiento tanguero europeo. Como es natural, y también acaso como un sello de legitimidad, necesita de una dosis de argentinidad. Allí, por ejemplo, las pianistas Leda Torres y Paula Suárez, un dúo consolidado en la escena porteña, dejó ver (y escuchar) algunas músicas que se escribieron bajo doctrinas estéticas que pertenecen al cauce tanguero.

¿Cómo es que el tango, una música cargada de referencias locales, puede ser apreciada por públicos y culturas tan diferentes? Acaso se trata de una pregunta que no sea posible contestar acabadamente. En todo caso -y escuchando el repertorio del dúo Suárez/Torres en particular y su carácter estrictamente instrumental, es posible afirmar -como sostenía el pianista Manolo Juárez- que se trata de una música que prevalece sobre los pintoresquismos o el costumbrismo, y que sin dudas refleja a su modo el pensamiento musical de mi país. Allí, entonces, mientras más singular, mientras más nacional, es más expansivo.

El goce que produce, en cualquier caso, no es posible describirlo tampoco de modo cabal. En lenguaje fracasa cuando acumula adjetivos como ejercicio de descripción. El poeta tiene un recurso más: la metáfora. Y los compositores una superación: porque el lenguaje musical, que es por naturaleza ostensible, no tiene traducción precisa en el mundo de la palabra.

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Sí es verdad que, aunque el paisaje de Ardèche funcione en principio como distracción, el tango ha cultivado un profundo linaje con Francia, enredado en sus acontecimientos históricos, su literatura y su poesía.

Esa misma naturaleza montañosa del sureste francés convirtió a Ardèche en un escenario propicio para la Resistencia francesa que operaba en la clandestinidad bajo el régimen colaboracionista de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial. De las experiencias bélicas de Francia, sobre todo las de la Primera Guerra tuvieron incidencia en el tango. Está, desde luego, el caso del tango “El Marne”, compuesto por Eduardo Arolas en 1919, inspirado una estratégica victoria francesa. Se trataba entonces de una pieza innovadora para un tango que todavía no había desplegado el caudal estético que exploró anoche en dúo Suárez-Torres. También podemos rastrear el mismo linaje en la voz de Carlos Gardel que en “Silencio” nos dice “Un clarín se oye… ¡Peligra la Patria!/Y al grito de guerra, ¡los hombres se matan/cubriendo de sangre los campos de Francia!”.

Esa memoria poética y musical es la que hace territorio tanguero al sur francés.

Pertinente a los antecedentes, entonces, resultó la convocatoria del dúo Suárez/Torres, que se presentó en público por primera vez en el Festival Piazzolla de Mar del Plata en 2015 y publicó un disco, sin abandonar otros proyectos musicales que, por separado, protagonizan las dos pianistas.

Aunque el piano, desde Roberto Firpo a la fecha, sea un instrumento central en el discurso del tango, el trabajo del dúo no es fácil de emparentar con otras formaciones. Si el tango ha desplegado -en el trazo histórico- sus mejores expresiones estéticas bajo los esquemas de la Orquesta Típica, los quintetos, o incluso el formato de bandoneón solista, trasladar esos sonidos al piano solo -sin perder riqueza- es una aventura ambiciosa, a veces desmesurada.

En Ardèche, por momentos en versión a cuatro manos, en otras por separado, Suárez y Torres demostraron que se puede alcanzar la vara sin necesidad de bajarla. La vía de la excelencia musical no necesita la subestimación del público.

La revisión de la historia del tango que subyace al trabajo del dúo Suárez/Torres no es sociológico, histórico ni antropológico. No pretende señalar, al modo de un mapa, el variopinto caudal de estilos, corrientes y tendencias de un proceso complejo y en disputa. En ese punto -podría afirmarse- el trabajo del investigador y el del artista son incompatibles.

Se aprecia, en las elecciones del repertorio, una suerte de curaduría estética que sobrevuela los estilos más sofisticados: «Tema otoñal», de Enrique Francini, marcó la apertura de la noche del concierto del dúo; pero además de la composición de Francini lo que fue traslado al piano fue la huella del memorable Quinteto Real.

En esa línea, a lo largo de la noche, aparecerá solapado detrás del lenguaje del dúo, por ejemplo, la evocación de Osvaldo Pugliese («Recuerdo»); de Carlos Di Sarli («De vuelta»); la orquesta de Francisco Canaro a través de «Reliquias porteñas»; o Lucio Demare por medio de una versión de «Humildad».

Con «Parece mentira» hubo un guiño al vals, la poseía de Manzi y el tango cantado y hubo una aplaudida sección con invitados con la pianista Azul Tomasello y el bandoneonista Hugo Satorre.


En todo caso, Ardèche, como se ha corroborado con su festival de tango, no es sólo un territorio para el cultivo del olivo o para los deportes de montaña. Las referencias tangueras a París y su Barrio Latino son ya insuficientes para reseñar el circuito tanguero francés.

Sobresale, en cualquier caso, a los fines de constatar el gusto del público extranjero por las corrientes estéticas más sofisticadas del tango argentino, el deber de observar la continuidad del periplo del dúo Suárez/Torres, reclamado en el calendario europeo y con fechas próximas confirmadas en Suiza (8 de agosto en Ginebra y 9 de agosto en Berna) y España (16 de agosto en Barcelona).


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Isabella Gross

Periodismo, cine y literatura en dosis no recomendables.
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