Newsletter

Conocer las actualizaciones de las últimas noticias

By pressing the Subscribe button, you confirm that you have read and are agreeing to our Privacy Policy and Terms of Use
Editorial

Ramón Ayala vive en la voz de Garupá

El trío oriundo de Rosario, que homenajea la obra de Ramón Ayala, se presentó por primera vez en el escenario mayor del Festival Nacional de Folklore de Cosquín.
2 0
Read Time:16 Minute, 29 Second

Texto y fotos: Daniel Jatimliansky

Cosquín, especial.- La platea de la plaza Próspero Molina, escenario central de la edición número 66 del Festival Nacional de Folklore de Cosquín, estaba en silencio y a oscuras, a la espera de los primeros acordes de un conjunto que pisó por primera vez el estadio: Garupá, el trío rosarino que homenajea la obra de Ramón Ayala. Lo primero que se oyó por los altoparlantes fue el recitado del poema “Ser”, realizada por el mítico creador del ritmo Gualambao: “Mira la luz, goza la vida / y el acontecimiento de existir; / milenios de sombra transcurrieron / antes, mucho tiempo antes de tí / Mira la luz, goza la vida / y todo lo que emana de tu ser, / la secreta palabra de tu alma, / el llamado misterioso de la piel”. Tras ello, el primer verso de “Arriero de peces” llenó el espacio vacío y atrajo los oídos y las miradas del público en un instante: “¡Soy el Paraná!” sonó como un manifiesto.

“La obra de Ramón es un mensaje muy vigente para todas las generaciones. Habla de una posición del ser humano en equivalencia con cualquier otra criatura del universo, muy preocupado por el medio ambiente, por el laburante. Aspectos que, lamentablemente, tienen vigencia”, explicó la voz, guitarra y percusión del grupo, Julián Venegas, a Negras&Blancas.

PUBLICIDAD

El trío, conformado también por Joel Tortul en piano y Homero Chiavarino en acordeón y guitarra, nació en 2022 y editó dos discos hasta el momento: “Garupá”, en el mismo año de origen, y “El viejo río que va”, en septiembre de 2025. Este año, tocaron por primera vez en el festival cordobés.

Con un estilo propio y actual, pero que respeta la esencia de la obra del “mensú” (como también se lo conoce a Ayala), el grupo comenzó a girar por distintas ciudades y también realizó tres giras europeas entre 2023 y 2024. De esa manera, la citación a Cosquín fue un paso merecido y necesaria para rescatar la obra imprescindible de Ayala.

La primera canción, con una interpretación precisa y melodiosa, expuso el virtuosismo de los integrantes, pero con el plus de transmitir la música con simpleza. Así, fue muy bien recibida por el público a pesar de ser una canción poco conocida.

Siguieron el chamamé “El moncho”, durante el cual pidieron un sapukai, que fue respondido con alaridos por gran parte del público. Luego llegó uno de los clásicos más difundidos, “Posadeña linda”. Desde el micrófono, Chiavarino dijo: “Ramón Ayala es uno de los grandes compositores de esta tierra, y cuando digo esta tierra, digo Latinoamérica”.

Para el tema siguiente, invitaron al violinista Pablo Farhat, que los acompañó en la zamba “Mírame otra vez”. Porque Ramón Ayala también creó una zamba.

“Mírame otra vez la han grabado Los Cuatro de Salta, después Los Nocheros. Crecimos con esa zamba, pero no sabía que era de él. Si hubiésemos sabido, la hubiéramos grabado en el primer disco. Porque es un ‘zambón’ y, aparte, meter una zamba dentro de un repertorio del litoral aporta otro estilo”, reconoció Tortul.

El cierre fue con otro clásico: la galopa “El mensú”. El grupo tenía sólo 20 minutos para presentar su espectáculo y montó un repertorio fuerte, con canciones de diferentes estilos, que la audiencia retribuyó con aplausos efusivos y gritos de aprobación.

“El escenario de Cosquín es difícil, requiere mucha entrega. Uno está 20 minutos y parece que jugó un partido de 5 horas. Es muy intenso, y mucho más porque estamos llevando la celebración a una obra que es impresionante y a un compositor que no tiene fisuras y va directo al corazón. No tiene intermediarios la obra de Ramón: las palabras nos llegan directamente al corazón, y se sienten y entienden enseguida. Entre la música y la gente no hay ninguna barrera”, resumió Chiavarino.

Guitarra de 11 cuerdas

“Conocí (a Ayala) a los 18 años en una peña en Bialet Massé, y me encontré con una persona que rompía estructuras, con una guitarra de 11 cuerdas que nunca había visto. Casi sin tempo, era todo hablado. Con el tiempo, me di cuenta de que era como algo gardeliano, donde toda la energía de su música pasa por la melodía. Por eso su obra es maravillosa. Pasa lo mismo con Gardel, que canta y la guitarra apenas está acompañando las cuestiones armónicas”, recordó Tortul.

Ayala se enteró de la creación del grupo homenaje a su obra y al poco tiempo les envió un mensaje de agradecimiento. Sin embargo, no llegó a verlos, ya que falleció en 2023, a los 96 años.

¿Cómo surge Garupá?

HC: Tenemos 20 años de trayectoria en Rosario (por separado). Nos invitábamos a tocar, hasta que dijimos: «Hagamos un teatro los tres juntos”. Y no sabíamos qué música hacer.

¿O sea que primero estuvo la idea de hacer algo juntos?

Joel Tortul: Claro, porque somos amigos. No sabíamos si hacer temas nuestros o algunos clásicos. Y salió el nombre de Ramón y se aclaró todo. No solamente nos gusta, sino que encajaba todo: primero, la canción y, después, la cuestión musical. Soy pianista y me daba un montón de herramientas para trabajar. Porque es una obra muy completa, que casi no tiene estructuras. Eso habla muy bien de él porque cada tema es una estructura diferente desde lo armónico.

Y también los unió Rosario.

HC: Estábamos los tres en Rosario, donde confluyen un montón de culturas: todo lo que viene del norte y lo que viene del sur. Está en el centro del país. Es la punta sur del litoral y es la Pampa también, la cultura rioplatense. Es como un vergel de cultura, en ese sentido. Y Ramón tiene eso: es música del Litoral pero, a la vez, son canciones.

Entonces, no es descabellado que desde Rosario hayamos elegido a Ramón para laburar su música y su obra. Quizá, en Corrientes Ramón no es el personaje que es en el centro dentro del país.

Afuera de todo

Ramón Ayala nació, precisamente, en la ciudad de Garupá, a 15 kilómetros de Posadas, frente al Río Paraná. Entre otros aspectos de su obra, es reconocido por haber creado el gualambao, un género que combina diferentes ritmos típicos de Misiones. También fue escritor y pintor. Hacia fines de la década del 70, se mudó al barrio porteño de San Telmo. Entre sus canciones más conocidas está “El cosechero”, grabado por Liliana Herrero, entre otros artistas.

“No está considerado un artista chamamecero, más allá de que el 90% de sus canciones son de raíz del Litoral. Él está siempre afuera de todo, en todo”, destacó el encargado del acordeón.

No es tan bailable, además.

HC: No, son canciones.

JT: Y es muy urbano también. Se crió en Misiones y también (vivió) en Buenos Aires. Creo que el que se acostumbra a vivir en una ciudad, a Ramón lo siente cerca.

Ustedes interpretan una mirada propia de la obra de Ramón y eso se nota, lo cual implica un riesgo. Pero la esencia de las canciones se mantiene.

HC: Es que también ese es el punto: ver cómo se conserva la esencia. Hasta dónde uno llega para no faltar el respeto o romper con la esencia, como lo más importante que tiene la obra. Sabemos que la poesía es inamovible. Lo que dice Ramón, lo respetamos a rajatabla. En la música tenemos una licencia donde podemos jugar, pero que se entienda que sigue siendo la obra de Ramon Ayala.

¿Cómo lo logran?

JV: Una de las cosas que tratamos de cuidar es la fuerza de la obra de Ramón Ayala. Nos dimos cuenta de que él habla siempre en tiempo presente, mirando hacia adelante. No es nostálgica la obra, salvo algunas canciones.

HC: Ahí te das cuenta de la importancia de la de la música y del compositor. Es lo que hace Ramón: tiene un mensaje que ayuda. Como Atahualpa o como los grandes compositores, si uno escucha esa música y lee detenidamente, te ayuda a vivir. A tirar para adelante.

JT: Generalmente, los poetas hablan del problema del hombre, de la mujer, de la lucha. Pero Ramón, si bien identifica el problema, como en “El cosechero” o “El mensú”, a su vez te da un mensaje de mucha esperanza y de mucha luz. Una positividad de no mirar hacia el costado, de identificar los problemas, pero a su vez de disfrutar la vida.

¿Cuál es la relevancia, hoy, de rescatar la obra de Ramón Ayala?

HC: Deseamos que queden atrás los problemas del ser humano, la explotación laboral, los problemas ecológicos. Pero no quedan atrás y por eso la hora Ramón sigue siendo vigente. Y nos sentimos convocados a tomar creaciones que nos parece importante que sigan sonando para las próximas generaciones. Nos ha pasado de gente más joven que escucha por primera vez la obra de Ramón gracias a nosotros. Eso es un halago y nos confirma la decisión que tomamos de acercar la obra de Ramón a un montón de generaciones que, a lo mejor, les queda lejos.

Él hace analogías, comparaciones y metáforas con la naturaleza. O con un pájaro campana o con el río Paraná, como el arriero de peces, o la luna y el universo y lo cósmico. Siempre está muy anclado a la naturaleza, a la tierra, y eso (unido) con lo espiritual. Dos cosas que están totalmente descuidadas hoy, como si no tuvieran importancia o fueran menores.

JT: También hacemos Ramón porque se conocen muy pocos temas de él.

Y la obra es muy prolífica.

HC: Hay un montón de canciones que siguen apareciendo. Ramón compuso muchísima obra que no grabó, pero que está. Era un tipo que no paraba de componer.

¿Fueron descubriendo cosas a medida que avanzaron con este proyecto?

JV: Obviamente. Te seguís encontrando con canciones que están todas buenas.

¿Por qué eligieron el nombre Garupá, que es donde nació Ayala, donde empezó todo?

HC: Lo primero que hice fue sentarme en la compu y escribir en Google: “Ramón, espacio, Ayala. Enter.”Y salió “nació en Garupá”. Ya está, dijimos.

JT: Garupá, en guaraní, quiere decir lecho de canoa o tierra de canoas, como un pequeño puerto. Es Ramón, el pescador, el cosechero, el pan del agua. Hay un mundo ‘ramonero’ ahí.

JV:  Y el río nos emparenta.

¿Encuentran características particulares en la gente que habita el Litoral?

JT: Rosario tiene todo. En ese sentido, no es un lugar del Litoral, es una ciudad. Tenés el centro de una ciudad grande, caminás al río y cruzás en un kayak o una canoa. Y en 5 minutos estás en el medio del Litoral. Tenés todo en un solo lugar.

¿Y eso se refleja en la música?

HC: Siempre se habla de una cultura chamamé. No es solamente una música, sino que es como una forma de vida, una forma de entender la tierra, de entender la cultura. Todo lo que trae el chamamé viene de una cultura ancestral guaranítica, mezclada con la cultura española, con los jesuitas. Tiene un gran bagaje cultural que no es menor a la hora de pensar por qué las personas que viven en el territorio del Litoral son así, por qué piensan así, por qué sienten así.

No se concibe un Litoral sin su música, como quizás hay otras tierras donde (la música) está un poco más lejos de la cotidianidad de la gente, o es un entretenimiento o una cosa que tiene más que ver con un espectáculo.

JT: Tarragó Ros vivió en Rosario. Monchito Merlo también. Y, si uno agarra la obra de Fander (Jorge Fandermole), que es un poco el Ramón de ahora, es un uno de los que mejor hace canciones de habla hispana. Y su obra es, obviamente, muy litoraleña. Asimismo, Fito (Páez), que es de otro palo, pero uno ve la influencia de del Litoral en su obra. Es muy litoraleño Rosario, sin ser tan ‘específico’ como Corrientes.

HC: Y es mucho más litoraleño de lo que propios rosarinos creen. Rosario siempre fue una ciudad que le dio la espalda al río, siempre mirando hacia el sur, a Buenos Aires, y no hacia el norte con un Chaco santafesino gigante que le cae encima. Y que le cae encima culturalmente también.

En 2023 y 2024 viajaron tres veces a Europa, ¿cómo surgieron esas giras?

HC: Fue un llamado a una feria de industrias culturales (iberoamericanas) en Setúbal, Portugal, que se llama EXIB, donde se confluyen un montón de propuestas culturales de distintas partes. Mandé la convocatoria.

JV: Nos enteramos que estaba esa convocatoria a través del INAMU (Instituto Nacional de la Música, un ente público), lo digo para destacar la importancia del INAMU en todo esto.

HC: Totalmente. Y ser un trío nos hacía las cosas un poco más livianas, una de las ideas, desde un principio, fue movernos. Y movernos por el por el mundo. Gracias a ese encuentro, pudimos armar nuestra primera gira. Con amigos que teníamos allá, y con Joel que ya había ido a hacer otras giras anteriormente por Europa, la armamos.

¿Cómo fue la experiencia?

JT: Había viajado con el tango y tenía dudas de ver qué pasa ahora. Y cuando empezaron a escuchar el acordeón que chilla… dije: ya está.

¿El público era mayormente europeo o argentino?

JT: Hubo de todo. Ahí te das cuenta de la riqueza musical que tiene esta obra. Que no importa si no se entiende la letra, el mensaje llega. Como llegó el de Piazzola, el de Atahualpa y de tantos otros.

HC: En la comunidad de habla hispana, allá nuestro público son peruanos, colombianos, mexicanos, chilenos, uruguayos. Nuestro público son Latinoamérica y eso nos abre un poco el mapa.

¿Y qué sienten que ven los europeos en nuestra música?

JT: La fuerza del ritmo. Si uno mira el siglo pasado, en América hicimos los ritmos: el tango, el jazz, el bossa, el samba, la chacarera. Les llama mucho la atención el ritmo que tenemos acá. Eso es muy fuerte.

JV: Lo que debe llamar la atención en Europa es que les devolvemos los instrumentos que nacieron ahí, pero con otro relleno. Vuelve la guitarra española, el acordeón, el piano con otro relleno. Debe ser muy curioso ver cómo lo transformamos con otros ritmos, otro contenido, otro mensaje.

¿Qué es ese otro relleno?

HC: Para mí, es la conexión con lo con lo originario que tiene esta música, que quizá en Europa es mucho más difícil de conseguir. Estamos muy cerca de nuestros antepasados de los pueblos originarios: los guaraníes o la cultura quichuista en el Noroeste. Eso está en la tierra y se siente en la música también.

En las tonadas, incluso.

HC: Usamos hasta palabras en guaraní. Y en gran parte de la obra de Ramón se usan palabras en guaraní o se usa el quechua en la música del noroeste. Eso les llama mucho la atención porque sienten la conexión que tenemos con la tierra, con los ancestros y los antepasados, que a ellos se les desdibuja un poco más. Por eso vienen también a Latinoamérica como a descubrir la vida, a ver qué pasa, cómo puede ser que estos vivan así, sientan así, bailen así, toquen así.

El cosechero checo

Garupá giró por lugares como España, Portugal, Francia, Francia, Alemania, Austria, Alemania, Eslovaquia, Eslovaquia y República Checa. Durante los días del festival, recibieron la visita de una cantante de ese último país, de nombre Petra, conocida como Bruja de Camino. Ella es estudiosa de las lenguas latinoamericanas, con eje en el “portuñol”, y las músicas de Argentina, Brasil, España y Portugal. En Europa conoció a Garupá y la inspiró a traducir “El cosechero” al checo. Así fue como interpretaron esa canción en el idioma europeo, primero en la nación de la cantante y, este enero, en una peña en Cosquín.

“Con lo difícil que es traducir algunos términos y giros que son totalmente metafóricos de Ramón”, destacó Chiavarino. Mientras, Venegas recordó: “nos escribía para preguntar qué quieren decir algunas frases, como el viejo río que va cruzando el amanecer”.

¿Qué significó para ustedes tocar en el Festival de Cosquín?

HC: Es estar en el escenario que lleva por nombre Atahualpa Yupanqui. En el que estuvo tocando Atahualpa con su guitarra. Donde nacen Mercedes Sosa, Ramona Galarza, Horacio Guarany, donde se consagran nuestros mayores ídolos y los próceres del folclore.

Por un lado, siento que me queda un poco grande, pero sé que estamos trayendo la obra de Ramón Ayala, que también pisó un montón de veces ese escenario y fue uno de los que hizo que el folklore argentino sea lo que es. Y también con compañeros que sé que están recontra sobrados y a la altura de la circunstancia.

Son, junto con Teresa Parodi, las únicas expresiones de la música del Litoral que estarán durante las 9 lunas.

HC: La cultura del litoral siempre fue un poco relegada del del folclore centrista del país. De hecho, en las ternas de los premios aparece por un lado el folklore y, por otro lado, el chamamé, como si no fueran parte del mismo folklore. Me parece importante tener presencia de música del litoral en el festival y hacerla valer el doble, porque somos pocos.

Eso es una crítica valedera para la organización del Festival. La música del Litoral es super festivalera. Hace unos días terminó la Fiesta Nacional del Chamamé, con 15 mil personas por día. Entonces, es raro la no presencia de la música del Litoral en Cosquín.

En algunas notas, dijeron que “El viejo río que va” será el último disco que harán sobre la obra de Ramón Ayala, ¿es así?

JV: Ramón va a estar siempre en lo que hagamos nosotros y empezaremos a incorporar canciones nuestras. Quizá, canciones de otros referentes o referentas que nos parezcan importantes y que tienen esta sintonía con lo que venimos trabajando. Con el mismo respeto que tuvimos con Ramón, podemos abordar canciones de otros compositores y empezar a darle lugar también a lo que tenemos nosotros para decir.

O sea que Garupá seguirá adelante, pero quizás incorporando a otros compositores y también temas propios…

HC: También sentimos que, con estas 25 canciones que grabamos, abordamos la obra de Ramón y que fuimos de punta a punta: porque agarramos canciones no tan conocidas, clásicos. Creo que ya hicimos nuestro aporte dentro del cancionero de Ramón Ayala y que este último disco cerró estos tres años que fueron dedicados, exclusivamente, a la obra de Ramón.

JT: Aparte, también Ramón con su obra nos incita a hacer nuestras músicas.

Él hizo algo nuevo con las melodías de su tierra.

HC: Totalmente, ‘y ustedes tienen para hacer algo nuevo con todo lo que hay en su tierra’. Porque los compositores nos invitan a seguir creando. Venimos componiendo temas, escribiendo cosas y creo que el próximo trabajo del trío Garupá va a venir por una obra propia, así que estamos muy ilusionados.

¿Hay plazos para el próximo trabajo?

JV: No. El segundo disco es reciente, hay que darle curso. Este año se viene gira de presentación de ese disco. Arrancamos en marzo haciendo una pequeña gira por Buenos Aires, Rosario, La Plata, Córdoba.

El río sigue su curso. Tal vez, como lo hace el indio perdido que busca su antiguo país. El mismo que canta Ayala en “La voz del monte”. Y ese indio somos los habitantes de esta región, consumiendo y tratando de alcanzar algo sin saber bien de qué se trata, con un malestar acuestas casi constante, sin dejarnos estar en nuestro territorio.

Hoy, Garupá pinta la vida con sus canciones, como lo hizo ayer Ramón. Sus aguas no llegan a puerto seguro, pero los llevan por territorios de raíces, selvas, flores y esencias, para dar frutos en tierras tan desconocidas como propias.

Foto del avatar

About Post Author

Daniel Jatimliasky

Daniel Jatimliansky es fotoperiodista. Fue parte y colaboró en medios como Lonely Planet, Ámbito Financiero, Infonews, Cielos Argentinos, Siente Días, La Nación, Forbes, Lonely Planet y otros. Sus imágenes fueron publicadas en Lonely Planet, Forbes, Tiempo Argentino, El Cohete a la Luna, el mensuario de Abuelas de Plaza de Mayo, Cielos Argentinos, Auto Bild, Sudestada, Infonews y otros. También integró la muestra fotográfica oficial por los 60 años del Festival Nacional de Folclore de Cosquín.
Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Conocer las actualizaciones de las últimas noticias

By pressing the Subscribe button, you confirm that you have read and are agreeing to our Privacy Policy and Terms of Use
PUBLICIDAD