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Editorial

Horacio Cacoliris bate los parches en relación al tango

De la mano de su reciente libro «La Percusión en el Tango» que el jueves será presentado en la Biblioteca Nacional, Horacio Cacoliris fundamenta con palabras y hechos los modos en el que esos aportes sonoros pueden integrarse y nutrir a la música ciudadana.
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Horacio Cacoliris, un artista siempre inquieto y preocupado por analizar el rol de la percusión en la música argentina, lleva ahora ese camino hasta el tango, un género tan enraizado en la cultura local como distante en su vínculo con los instrumentos que golpean y aportan ritmo.

Para fundamentar esa apuesta, el percusionista especializado en la música popular (tanto de Latinoamérica como de Oriente) y el jazz, acaba de publicar «La Percusión en el Tango» un método que investiga las posibilidades expresivas de estos instrumentos en la música ciudadana.

El volumen contiene una reseña histórica, un análisis de los patrones rítmicos propios del género y una serie de recursos prácticos orientados a la integración de los instrumentos de percusión en el tango tradicional, de la mano de partituras y material audiovisual.

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Los tangos escogidos para esta experimentación son “Buey solo”, de Agustín Bardi, en la versión de la orquesta de Francisco Canaro; “Independiente club”, también de Agustín Bardi, en la versión de la orquesta de Alfredo Gobbi; “Comme il faut”, de Eduardo Arolas, en la versión de la orquesta de Carlos Di Sarli; y “Danzarín”, de Julián Plaza, en la versión de la orquesta de Aníbal Troilo.

“La ausencia de la percusión en las orquestas de tango resulta llamativa si se considera el fuerte componente rítmico que caracteriza a este género. Esta observación fue el punto de partida de un proceso de investigación y desarrollo que culminó en la elaboración del presente trabajo. El objetivo principal del autor con este ejemplar es proponer un lenguaje que posibilite la incorporación de la percusión y la batería en el contexto orquestal del tango, preservando al mismo tiempo la identidad y los rasgos esenciales del estilo”, se explica en la introducción del material donde su creador abordó un trabajo con tres ejes: El tímbrico (con instrumentos donde se mezcla la sonoridad de origen africano -brindada por el cuero y la madera de la percusión- con el sonido más brillante y metálico de algunos elementos de la batería); los patrones rítmicos (para acompañar pasajes muy presentes en el género como el marcato y la síncopa); y los arreglos originales (que incorporen a la percusión entre los aportes sonoros de cada pieza).

Sobre el carácter de este emprendimiento, Cacoliris apunta a Negras&Blancas que el rol de la percusión en el tango “es un aporte similar al que puede ofrecer cualquier otro instrumento no tradicionalmente tanguero en cuanto a un aporte tímbrico. De acá para adelante, si tenemos la suerte de que los grupos y las orquestas nos integren, también se podría liberar un poco al contrabajo y al piano de su función rítmica. Esto último lo mencionó como posibilidad Horacio Salgán en un reportaje y lo cito en el libro porque me resultó significativo”.

“La Percusión en el Tango» tendrá su lanzamiento el próximo jueves 23 desde las 19 en el Auditorio Borges de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502), con entrada gratuita, en una presentación que junto al autor tendrá al pianista, compositor y arreglador tanguero Julián Caeiro, la moderación a cargo de Ale Simonazzi (“Revuelto Gramajo”) y algunas piezas donde el grupo Elegante Sport que interpretará tangos tradicionales y contemporáneos con la inclusión de la percusión.

“Ante la oportunidad de hacer la presentación en un espacio como la Biblioteca Nacional me propuse hacer algo diferente a lo que tengo pensado cuando muestre el libro en Conservatorios o Escuelas de Música Popular”, anticipa el autor.

-¿Cómo y cuándo aparece tu interés por investigar acerca de la percusión en el tango?

-La curiosidad la tuve siempre pero recuerdo cuando tocaba en el trío de Quique Sinesi y él propuso versionar una composición propia llamada “Microtango 2” para la que tuve que ponerme a probar ideas para algunas secciones del tema que sonaban muy tangueras y fue un puntapié para indicarme que tenía que hacer algo con eso.

-¿Qué hitos reconocés para dimensionar el aporte de la percusión en el género?

-No podría reconocer un hito en la historia del tango pero sí puedo decirte algo que fue muy significativo para mi búsqueda y mi investigación que son los discos de Osvaldo Fresedo con “Pepe” Corriale en la batería. Ahí encontré algo relevante como punto de partida para hacer el desarrollo de mi propio lenguaje.

-¿Cuáles limitantes observás en el tango como música y como lenguaje que han menguado la presencia de la percusión en su sonido?

-Principalmente la fluctuación del tempo y en segundo lugar la “agresividad” del golpe percusivo que puede llegar a endurecer la música en algunos pasajes o hasta volverla imprecisa.

-¿Cuánto se modificaría el tango al incluir a lo percusivo en su estructura?

-Justamente mi desafío fue ese. Históricamente la mayoría de los registros que incluyen batería o percusión denotan que la orquesta se tuvo que adaptar al instrumento y lo que plasmo en el libro intenta demostrar que nosotros también tenemos elementos para que el género no se resienta en lo más mínimo.

-¿Por qué subrayás que el Método no se apoya únicamente en el rescate de lo afro?

-Porque el innegable origen afro es de cuando el tango era otra cosa. En su desarrollo y con el paso del tiempo se fue transformando en algo diferente que borró de un plumazo (vaya uno a saber si adrede) ese origen para transformarse en algo más académico a nivel sonoro y rítmico. Entonces para incluir una percusión al tango que se consolidó a partir de los años 40, tuve que pensarla de manera más orquestal para que funcione. Eso no quita que pueda usar un cajón peruano, una tumbadora y un bombo que indefectiblemente nos remitan a lo afro.

-Planteás que la percusión no cumpla una función solamente rítmica, sino que pueda “cantar melodías” con el violín o el bandoneón ¿Cómo se genera esa confluencia estética?

-En realidad no es que “canta melodías” sino que toma elementos rítmicos que son partes de las melodías para sumar a los propios patrones de acompañamiento. Desde lo estético esa confluencia se genera siendo criterioso a nivel tímbrico.

-Hay un chiste, sobre todo en el mundo del rock, que marca que el baterista es el mejor amigo del músico ¿Con trabajos como este Método apostás a la jerarquización del rol del instrumento y de quienes lo ejecutan?

-En el tango también nos hacen chistes parecidos (risas). No sé si apuesto a tanto, con que nos contemplen seriamente como una posibilidad para integrar grupos y orquestas me doy por satisfecho.

-¿Cómo definiste la elección de cada uno de los cuatro tangos clásicos que elegiste para desplegar tu Método?

-Mi trabajo creativo para la creación de este lenguaje fue básicamente armando el acompañamiento de la percusión en más de 25 tangos de diferentes épocas. Ese trabajo se lo compartía al pianista Julián Caeiro (quién fue una especie de tutor en la elaboración del libro) y él me hacía algunas indicaciones o me proponía modificaciones donde sentía que algo de eso no funcionaba hasta que encontrábamos un resultado. Cuando tuve que elegir cuál de ellos incluir en el libro traté de que sean lo más diversos posibles entre sí pero siempre con la premisa de que estén dentro del tango “tradicional”. Por eso el primero es “Buey Solo” cuyo arreglo remite a la Guardia Vieja y el último es “Danzarín” que ya tiene elementos de un tango menos bailable y más para escuchar.

-¿Puede suponerse que obras de Osvaldo Pugliese, Horacio Salgán o Astor Piazzolla contemplan más y mejor el diálogo con lo percusivo?

-En el caso de Piazzolla probablemente sí porque en gran parte de su obra él tomó patrones rítmicos más consolidados y continuos en sus composiciones por ende facilita nuestro trabajo como percusionistas. Hay cosas de Salgan que también tienen esa característica y otras no y respecto a Pugliese creo que es hasta más complejo el diálogo pero ya tengo comprobado que también funciona. Ojalá que la repercusión de este primer material me permita llegar a un segundo volumen donde explorar esos otros creadores.

-¿De qué manera se conecta este libro con el trabajo que sostenés desde el dúo con el guitarrista Matías Tozzola?

-Casualmente entre mayo y junio va a salir el nuevo EP del dúo que está dedicado a la música porteña donde grabamos un vals, un milonga, un tango y una improvisación medio candombera. Si bien no fue premeditada la coincidencia se dio así y está buenísimo.

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About Post Author

Sergio Arboleya

Sergio Arboleya es periodista. Se desempeñó como editor de Espectáculos en la Agencia Télam y es autor de los libros “La Trova Rosarina” (1998) y “No pienses que nos perdiste” (2024). Integró el colectivo que entre 2006 y 2015 realizó la revista Devenir e integra el grupo que a partir de 2017 hace el programa “Después de la Deriva” en Revuelto Radio.
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