Foto de portada: Nicolás Foong
Milagros Amud se planta en los escenarios, sonríe y eleva su dúctil fraseo de tango: tiene 20 años. La acompaña su trío -Facundo Martínez en piano, Shania Díaz en contrabajo y Aureliano Mosquera en bandoneón: todos jóvenes- y expande sus caminos en el género desde que en octubre de 2025 fue finalista del reality La Voz Argentina, por Telefe: Milagros Amud conmueve cantando y se desafía en el 2×4. ¿Qué tiene por delante su voz de arrabal?
Tras la enorme visibilidad que le brindó haber sido parte del equipo de Soledad Pastorutti en La Voz Argentina, Amud presenta los sábados 9, 16 y 23 de mayo su nuevo disco Destino de tango en el Torquato Tasso (Defensa 1575). Allí donde en enero había cantado junto al Sexteto Mayor. Es de San Miguel, se crió oyendo tango con sus bisabuelos, Cacho y Marga, y destina su voz al tango desde los 7 años: abrazó esa viva tradición y logró conmover a los más veteranos y “a los jóvenes que descubren el tango a través de su voz”, como le dijeron.
Su currículum es vasto: Amud estudió canto y comedia musical; tuvo precoces recitales; a los 10 grabó su primer disco, Herencia de tango, e hizo visitas a las radios y a Canal 9 y Canal 13. Pero La Voz Argentina en Telefe, en 2025, difundió en forma exponencial su destreza vocal, su fraseo y su potencia escénica: reafirmó su destino de tango. “Gracias al reality de música tuve más visualización -dice-. Mucha gente empezó a escuchar más tango a partir de que me vio en la tele, me empezó a seguir en las redes sociales o me fue a ver en vivo. Pude transmitir algo que no estaba en la vida cotidiana de muchas personas a las cuales les llegó el contenido de La Voz Argentina”.
Y la competición por Telefe “fue, para mí, un antes y un después. Si bien yo ya me dedicaba a cantar y había formado mi conjunto, pasar por el reality fue único. Volví a San Miguel muy movilizada. Nunca me imaginé que iba a llegar a la final”. Un mes después, el 22 de noviembre de 2025, Soledad Pastorutti invitó a cantar a Milagros Amud en la Fiesta Nacional del Sol de San Juan: “Conocer a La Sole y quedar mano a mano cantando con ella me encantó: me dio mucho orgullo representar al equipo de La Sole en la final y poder seguir teniendo contacto. Me honra totalmente”.
Hoy su foco está puesto en el disco Destino de tango -que salió el 24 de abril- y en las presentaciones en el Torquato Tasso. ¿Cómo es el álbum? Milagros Amud se abre paso en un bar porteño y cuenta: “El disco tiene doce temas entre clásicos e inéditos. Fue pensado a partir de un proyecto que empecé en mayo de 2025. Yo estaba siendo parte de orquestas juveniles de tango, también haciendo presentaciones solistas, y me sorprendió mucho encontrar jóvenes dentro del género. Eso me llenó de alegría y de esperanza: la posibilidad de imaginar que en algún momento el tango fue así, con jóvenes que se juntaban en bares a componer, a disfrutar de la música, a hablar de poesía, y otros a bailarlo”.
Entonces convocó primero al pianista Facundo Martínez, “que venía de un conjunto de Zona Oeste en el que yo también estaba, Alto Tango, que es una mezcla de gente de 75 años y jóvenes de 14 años juntándose a cantar, bailar y hablar de tango: es muy lindo ver cómo las edades se borran cuando conversás de algo que te apasiona”, sabe Amud. Luego llamó a la contrabajista Shania Díaz y al bandoneonista Aureliano Mosquera, ambos de la Orquesta Aeropuertos Argentina, y juntos arrancaron un largo ciclo de presentaciones de ‘Tangos y juventud’ en el bar Bien bohemio (Sánchez de Loria 745).
“Con el trío nos empezamos a conocer más en el lenguaje musical, con las interpretaciones y los arreglos, hechos en su mayoría por Facundo Martínez -explica Amud-, y desde mayo hasta noviembre hicimos una movida muy grande con el tema de la juventud en el tango”. A la par, hubo una revelación: “Facundo me mostró ‘Destino de tango’, un tema que él compuso inspirado en mi historia de vida con el género. La verdad, creo que si lo hubiese escrito yo no lo habría sentido tanto, porque fue un tango que ya al leerlo me tocó el alma”. Luego empezaron a hablar al detalle, Facundo Martínez le mostró otras composiciones y ahí surgió la idea de hacer tango nuevo junto con varios clásicos.
“A mí me emocionó muchísimo imaginarme que, así como para muchos el tango era un medio de expresión, ahora podía serlo para nosotros. Y nos metimos en ese viaje”, celebra Amud. Entonces, Patricio Pérez, el cantante y guitarrista de The Beats -la banda tributo a The Beatles, y también fundador del grupo Tango 64- les ofreció su estudio de grabación para que grabaran el disco Destino de tango. “Y empezamos a pensar en los temas que habíamos ensayado y en los arreglos nuevos, e hicimos una mezcla de tangos tradicionales y de tangos nuevos: empezamos a grabarlo en julio de 2025 y recién este año pudimos terminarlo”.
Destino de tango tiene cuatro temas inéditos y ocho son tradicionales, entre tangos y milongas diversas: grabaron “El último café”, de Cátulo Castillo y Héctor Stamponi; “Nostalgias”, de Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo; “Trenzas”, de Armando Pontier y Homero Expósito; “Junto a tu corazón”, de Enrique Francini/Héctor Stamponi y José María Contursi; “Me han prohibido quererte”, de Ernesto Rossi y Carlos Russo; “Contame una historia”, de Eladia Blázquez y Mario Iaquinandi, “Baldosa floja”, de Julio Bocazzi/Florindo Sassone y Dante Gilardoni, y “Oro y plata”, de Charlo y Homero Manzi.
“Dentro de los tradicionales hay varios estilos y etapas, entre poesías más afiladas, arreglos cadenciosos y temas milongueros. Luego están los temas de Facundo Martínez, entre ellos un vals -describe Amud-. Todos tienen su complejidad, pero a la obra ‘El último atardecer’, de Martínez, me costó bastante interpretarla porque tiene bastante rango vocal: va desde lo más grave hasta casi lo más agudo. Es un tango que terminó de escribir conmigo: estábamos los dos en Marcos Juárez viendo un atardecer, después de cantar ahí, y él lo escribió en ese momento hablando de alguien que se va de su propia tierra”.
El disco Destino de tango “tiene una temática en particular, que es la historia del tango, y que avanza a través de las canciones y finaliza con el tema que le da nombre -repasa Amud-. Las obras hablan de amor, de desarraigo y también de alguien que se encuentra solo en Buenos Aires, entre otros temas”. ¿Qué siente Amud al escucharlo ahora? “Mucha emoción: me genera mucha ilusión sentir que la gente lo descubra. Una tiene el deseo de que el disco les toque el alma, el corazón. Me alegra muchísimo ver lo que pudimos hacer. Espero que al verlo en las plataformas lo disfruten tanto como nosotros al haberlo grabado”.
-El haber sido finalista de La Voz Argentina en 2025, ¿modificó la propuesta del disco?
-No, no la modificó pero le dio un empujón muy grande: el disco se iba a hacer con la misma intención, con las mismas ganas, con la misma ilusión, pero sí tengo que decir que La Voz a mí me dio una amplitud de visualización que me ilusiona muchísimo. Hay gente que quizás no era del rubro, o que no me seguía de antes, que volvió al tango al escucharme. Y ahora le podemos mostrar el disco. Y que no sea sólo el público del tango me ilusiona muchísimo más.

Vibraciones sin fronteras
“Necesito hacer algo por el tango. Tengo el sueño de traer nuestra música nacional de una manera diferente”, dijo Milagros Amud en octubre de 2025. ¿A qué se refería puntualmente? “Es mi convicción -concibe en el bar porteño-. Con lo que digo y con lo que subo a las redes, busco reivindicar esto que yo amo tanto. A mí La Voz me brindó una herramienta para poder hacerlo con otras posibilidades: me dio esas ganas de decir ‘se puede seguir compartiendo, se puede seguir encontrando gente en este medio que tenga ganas de difundir el tango’. Que haya recuerdos que se quieran desempolvar. Lo de La Voz fue un empujón muy grande a mi carrera, pero también para que eso se tenga presente”.
A sus 20 años, ¿qué tiene pendiente con el tango? “Aportarle mi voz -dice-. Todavía tengo muchísimas cosas para aprender de él: para aprender lo que significa el tango. Si fuese una persona, al tango le diría que cuente conmigo para lo que necesite, porque es un género que yo amo mucho y me dio todo. Entonces tengo una promesa con el tango: poder darle la misma alegría que me generó a mí. Y calculo que la única manera de hacerlo, ya que no es una persona real, es brindarle mi voz para que mucha más gente pueda disfrutar de él”.
-Cuando cantás vivencias o penas que no tienen que ver específicamente con las que viviste vos a tus 20 años, ¿a qué apelás?
-Yo me imagino la historia y la situación de la persona que la escribió. Sé que es muy complicado ponerse en el lugar de un autor. Sin embargo, hay sentimientos que se atraviesan por varias situaciones. Hay canciones que, si bien quizás no me pasaron con un amor, sí con otra cosa: con familiares o con vivencias que vi en otras personas. Y si eso me tocó y me sorprendió, a ese sentimiento puedo plasmarlo cuando me imagino la historia que estoy cantando. Eso es realmente sincero porque brota de la misma letra. Eso es lo que una puede transmitir, quizá, con el mismo sentimiento por cualquier cosa mínima. Yo apelo a eso: a conectar lo más posible con ese sentimiento mío y también con el del público.
Milagros Amud es muy exigente a nivel vocal: su despliegue va a la par de su goce por las letras y melodías que aborda. ¿Qué vibra en su forma de cantar? “Si bien no sé leer partituras -asume-, con el oído busco sacar la melodía más completa o perfecta que el autor quiso hacer. Siempre intento ajustar esas cosas y estoy pendiente de eso. Creo que lo que siempre me gustó del canto es la posibilidad de que con la melodía y con las palabras se creen esos sentimientos, esas vibraciones, esos climas con los que uno puede compartir sentimientos con el resto. Siempre voy a estar machacando eso e intentando mejorar, a partir de las vivencias en el escenario. También creo que lo que más me gusta es saber que todavía se puede aprender muchísimo más. Eso es muy interesante”.
Entre el 14 y el 26 de marzo, Milagros Amud encaró junto al pianista Facundo Martínez su primera gira europea: estuvieron en Granada, en París y en varios destinos de Suecia. ¿Cómo lo vivió? “Fue impresionante. Yo no había ido nunca a Europa y vi la cantidad de etnias y culturas que hay”, dice. La base fundamental de la gira fue el Festival de Tango de Granada. “Yo venía con una ilusión muy grande desde los 17 años, cuando fui a una presentación del festival en la Academia Nacional del Tango y desde entonces deseé poder estar allí. Le mandé material mío a Horacio ‘Tato’ Rébora, el fundador y organizador del festival, y por fin pude ir, también representando al municipio de San Miguel. Hicimos cuatro presentaciones en el mismo festival, en diferentes salas, y una en la ventana del hotel”, detalla.
Luego salió la posibilidad de ir a Francia “gracias a una conocida, la cineasta Corinne Espagno, que estuvo en Argentina varias veces porque está armando un documental sobre Gardel”. Milagros Amud también es parte de esa producción “acerca de cómo se refleja Carlos Gardel en el Buenos Aires de hoy. Ellos fueron a San Miguel y estuvieron grabando en mi colegio. Fue algo muy lindo. Bueno, Corinne nos consiguió una fecha en París y luego en Suecia se armó todo un circuito de presentaciones. Yo hablo del tango, pero realmente me quedó en claro que la música es un lenguaje universal”.
Milagros Amud sonríe en el bar de Buenos Aires y recobra sus imágenes recientes en el país nórdico: “En Suecia me manejé en inglés, canté en castellano y me pasó que me dijeran ‘no sabemos el idioma, pero se entendía cada palabra’ -evoca-. Eso me fascinó. Yo busqué mostrar el peso y las historias que tiene el tango. Y, aunque la gente no conozca los barrios que estoy cantando, el bulín o el bar, ellos entendían todo lo que el tango les quería decir. El sentimiento que tienen los tangos trasciende las fronteras”.
