Foto: Nora Lezano
Eruca Sativa lanzó A tres días de la tierra, el primer álbum con temas nuevos desde la aparición, en 2019, de Seremos primavera. Un puñado de 14 canciones “urgentes” que sintetizan el recorrido del trío, que durante 18 años exploró diferentes sonoridades, que hoy conjuga con notable fluidez bajo su propio sello estilístico y estético. El sábado 12 intentará dejar su marca en el Estadio Obras.
Una marca de rock, la de Obras y también la de Eruca, que con diferentes matices en A tres días de la tierra deja establecida desde el inicio del álbum a través de la trilogía Eso no es amor, No pasarán y Lío. Un festival de riffs salidos de las guitarras de Lula Bertoldi que se sostienen sobre una de las bases armónicas y rítmicas más contundentes de la escena local del género, a cargo de los bajos de Brenda Martin y la batería de Gabriel Pedernera, en el más amplio sentido de los instrumentos.
Música urgente, también, que entra en un terreno de bienvenida contradicción con el lapso que llevó el nacimiento de este nuevo repertorio. Seis años que dejaron por fin fuera de combate la absurda y repetida frase vacía que sugiere que 20 años no es nada cuando a veces alcanza con muchos menos para que sean un montón.
Un temporal pandémico de puertas cerradas y ventanas también, el terreno de la política local arrasado por una alarmante y ascendente violencia discursiva (y de la otra), una invasión supremacista imperial (más) de Rusia a Ucrania, Europa prendida fuego, el perverso delirio trumpista en los Estados Unidos, Medio Oriente una vez más como campo de batalla de viejas y nuevas disputas; izquierdas y derechas que se desdibujan como categorías que ayuden a entender… Sí, un montón.
Y en medio de la esfera universal, tres dimensiones personales unidas por un proyecto colectivo atravesadas también por múltiples factores que confluyeron en algo que en la “pre escucha” del álbum alguno de los tres señaló como “incertidumbre”. El resultado: un disco de canciones urgentes que trascienden la emergencia concebidas “a tres días de la tierra” pero con los pies más enraizados que nunca.
El desafío de crecer a la par
“¿Incertidumbre?”, se pregunta Martin. “No sé si estábamos con incertidumbre”, se responde. Aclaro que lo tengo anotado. «Lo dijeron ustedes”, defiendo mi argumento, ahora mismo sentado en el piso de la flamante sala de ensayo de la banda, que por sus dimensiones los obligará a tocar cuerpo a cuerpo, a diferencia de aquella nave inmensa bajo los arcos del Ferrocarril Urquiza donde conversamos por primera vez, allá lejos y hace tiempo. Signo de los tiempos… del trío.
“¿Quién habrá sido el autor de la palabra? ¿Pude haber sido yo, que hablé mucho ese día? Dejame pensar… Bueno, a ver: por ahí tal vez no era incertidumbre, pero sí un momento de zozobra. Ahí está. Otra palabra más linda”, asume el cargo Bertoldi. La cantante lo ubica en la previa de Dopelganga (2022). “Si alguien dijo esa palabra, debe haber sido referida a ese momento de preguntar: ‘Che, ¿qué vamos a hacer?’”.
“Por suerte -completa- tuvimos ese norte de decir: ‘Metámonos en el estudio a hacer un disco sin la presión de componer ni de que nadie tenga que traer nada nuevo, y hagamos temas de otros.’ Por eso hicimos ese disco de versiones. Pero sí, hubo un momento difícil, donde nos plantamos: ‘Bueno, ¿y para dónde vamos? ¿Qué hacemos?’”
“Quizá tiene que ver con algo que sabiamente nos dijo una vez Frenando Travi, que las bandas a veces se separan entre otras cosas por la diferencia de expectativas. Tal vez tuvimos un momento antes de este disco y antes de Dopelganga de desencontrarnos en cuanto a cuáles eran las expectativas de cada uno con la banda, cuál es el camino a seguir o adónde está pensando llegar cada uno. Porque van pasando los años y vamos creciendo”, explica la bajista.
-El desafío de crecer a la par.
Martin: Sí, y en ese crecer por ahí estábamos como desbalanceados. Nos llevó un par de años ponernos de vuelta en foco. Por eso ahora pudimos hacer este disco y disfrutarlo un montón. Fueron procesos personales que como banda tuvimos que atravesar. Necesitamos sentarnos a charlar de vuelta de qué manera y hacia dónde estábamos yendo.
-¿Llegaron a alguna conclusión?
Martin: La conclusión fue que no estamos yendo hacia un lugar diferente que al comienzo. Estamos yendo hacia la música que nos guste hacer a los tres y hacia estar en armonía entre nosotros, también a nivel humano, para poder hacer música y disfrutarla. Y que al subirnos al escenario no estemos careteando nada, sino que la estemos pasando honestamente bien. Me parece que eso puede explicar cómo salimos de esa incertidumbre.
A resguardo de las modas
-¿Influye de alguna manera la aparición de nuevos fenómenos o nuevas tendencias musicales en el proceso creativo de la banda, al repensar qué rumbo tomar?
Bertoldi: No. Si hay algo que hicimos siempre fue pensar: “Esto es lo que hacemos bien. Vamos a hacer esto.» O sea, no lo tapemos. Hagamos el trío tocando en vivo porque somos como… ¿Viste cuando vienen esas oleadas, como estás describiendo, de modas, de géneros que dejan al rock completamente desplazado?
-Sí, cuando los premios del género se entregan en la matiné.
Bertoldi: ¡A las 2 de la tarde! Y está muy bien. Listo, vamos ahí, siempre con nuestra bandera de lo que hacemos. Desprejuiciémoslo. Saquemos el prejuicio de qué es. O sea, el tag de qué es. Nosotros hacemos la música que hacemos, y es Eruca. Nos cuesta encasillarnos. El disco es bastante ecléctico. Pero hacemos esto y lo vamos a defender a muerte. Vamos a hacer siempre lo que tengamos ganas de hacer. No dependemos de una moda o de un estilo. Sería ridículo.

Portada de «A tres días de la tierra»
El slap del bajo de Brenda enmarcando camino de No pisen las flores abre el compartimento funkero del álbum, que comparte con Aquí y ahora y Luz verde, y enseguida todo el poder de la canción aplicado al continente musical pop/rock de Volarte seguido por la preciosa Chacarera del primer día, con la voz de Catalina García, de los colombianos Monsieur Periné, que musicalizó el reencuentro de los tres en el estudio de grabación, exponen a pleno la generosa paleta sonora de Eruca, que se nutre -dice la bajista- de sus propias fuentes y de lo que le vuele la cabeza de aquello que está pasando fuera.
Bertoldi: Pero lo incorporás de una forma natural, como una influencia.
Martin: Sí, pero en este momento no nos pasó con ninguna música de las que están más en el mainstream. En otros discos sí, hay cosas del contexto de lo que estábamos escuchando, de discos que salían. En éste me parece que no. Como que necesitamos decir: “Ya están las nuevas generaciones para eso. Nosotros somos quienes hacemos esto.”
Entonces, nos salió parecernos más a Eruca del comienzo que explorar un lugar nuevo. Vamos para ese lado, pero no pensando en el afuera sino porque tenemos ganas de tocar en trío sin depender de una compu. Nos desatamos de la compu, de las pistas, de todo eso por lo que ya habíamos pasado. Dejamos lo mínimo y necesario y volvimos al trío.
Pedernera: Pensaba lo de las modas… Recuerdo estar una vez con un productor al que le mostré una canción de Eruca y que me mencionara eso. Me dijo: «Hay cosas de… no sé qué.» Algo así como un subgénero: “Hay cosas como post, no sé qué, bla bla bla. Y eso está como medio pasado de moda”.
Mi sensación en ese momento fue: “¿Este tipo está escuchando en serio o está haciendo como una base de datos de las épocas?” Siento que a medida que uno se pone más grande también le va importando todo cada vez menos. Eso tiene cosas buenas, y algunas malas también. Pero es cierto que en este disco no hay mucho pensamiento en cuanto a “bueno, para esta nota tiene que ir tal otra”.
También creo que nos hizo bien delegar un poco, sobre todo en la producción y la postproducción. El aporte de Facundo Rodríguez (ingeniero de sonido), por ejemplo, es clave. Porque hasta tomó decisiones. Recién tocamos un tema con una parte en la cual el bajo no está. Eso es algo que propuso Facu y está buenísimo.
Martin: Le sonó que había que mutearlo ahí y quedó como un arreglo que está rebueno.
Pedernera: Lo que tiene Facu es que es muy sensible. Algunas cosas las pregunta y otras cosas las propone. Y cuando las propone, está buenísimo.
La bueno, si simple, dos veces bueno
Contra nosotrxs, que cierra con un solo de guitarra para guardar en una cajita y sacar para recargar baterías; el paso a marcha lenta de Que hay en vos; el aire foloclórico de la desgarradora Canción urgente, más urgente que nunca; la densa espesura de Piedra, con el aporte, igual que en Canción urgente, del Cuarteto de Cuerdas Luque, hay en A tres días de la tierra una convivencia expansiva de distintas etapas de la banda.
Sin embargo, esa ampliación del campo de acción estilístico contrasta con un discurso más directo que simplifica la escucha, al mismo tiempo que no hace falta agudizarla más que un mínimo para detectar un entramado infinito de capas y matices que hace de A tres días de la tierra uno de esos discos que se abren a descubrimientos en cada nueva escucha.
-¿Cuánto peso hubo de la mirada de productores de ustedes mismos y cuánto de la externa en el proceso del armado de álbum?
Bertoldi: Hay de las dos. Nosotros también estamos en otro momento y Afo Verde (productor del álbum) nos ayudó también a vernos desde fuera.
Martin: Igual, nosotros le mandamos el disco prácticamente como quedó. Yo creo que esa búsqueda estuvo en nosotros, la búsqueda de la simpleza. Pero tiene un motivo que para mí se basa en las relaciones humanas, en que nos llevamos mejor mientras menos tiempo pasamos juntos, por decírtelo brutalmente.
Ahora tuvimos tres días seguidos y la pasamos bárbaro. Pero, en realidad, nos dimos cuenta que en los últimos años una cosa muy importante era no quemarnos la cabeza, juntándonos. Entonces, creo que estas composiciones más sencillas salieron porque nos juntamos a hacer lo que teníamos que hacer. Nos juntamos a tocar, y si te ponés a arreglar o a sobre pensar empieza el diálogo, y en el diálogo quizás no nos encontramos tanto como tocando.
Pedernera: Coincido.
Martin: A mí me parece que nace ahí el sonido. Es decir, hablemos menos y toquemos más. Y si vos querés una armonía muy compleja, por ejemplo, ya tenés que empezar como a pensar. Yo no puedo tirar una secuencia armónica muy compleja porque en una zapada ella no me la va a cazar.
Hay un lenguaje que es sencillo porque estábamos zapando. El disco nació casi en el 80% de zapadas, y ahí es donde tenés que ir a lo a lo que el otro va a entender. No hay un pensar en el afuera. No es que pensamos en el público y decidimos hacerlo más simple. No fue algo especulado. Realmente nos hemos metido en la sala y nos salieron esas cosas que están en el disco.
A tres días de la tierra; a tres segundos de la realidad
-Leí por ahí que el título tiene alguna relación con una misión de Apolo, y por lo que cuentan pareciera que el disco fue armado como en una cápsula eruquiana, con los tres conviviendo en aislamiento.
Bertoldi: Hay muchas interpretaciones que son válidas, que fuimos escuchando en estos días que hablamos del disco y del título. La que estás diciendo ahora es nueva. No la había pensado y está buenísima. Nos vamos por fuera…
-Pero al mismo tiempo están superconectados con la realidad. En algún lado contaron que el disco se empezó a armar en 2021, pero de entonces a hoy pasaron muchas cosas. Sin embargo, las cosas que cantan aplican al ’21, ’22, ’23, ’24, ’25…
Pedernera: Y al ’91 también.
-Y al 91 también. Cuando en la pre escucha sonó No pasarán y Lío, con su declaración de principios y su reivindicación de la dignidad que nos queda el primero, y su pregunta por ahora sin respuesta de ahora quién podrá ayudarnos la segunda, escribí “canciones urgentes”, como una referencia que finalmente coincidió con el título de uno de los temas, que habla de la violencia de género. Una de las muchas urgencias que tenemos que enfrentar. Canciones urgentes también era un disco de Silvio Rodríguez. Es como si hiciera falta recurrir nuevamente a la canción de denuncia, de barricada…
Bertoldi: Es lo que fuimos medio armando con el escribir mismo. No sé si hay mucho pensado ahí. Al contrario, creo que sobre pensar es como medio «ay, la cagás”. Fue más “bueno, me salió esto”. El estribillo de Contra nosotrxs lo escribí yo, después Bren escribió la estrofa y finalmente volvimos a la estrofa replanteando lo que Bren había había escrito. Pero el estribillo salió así, directo: “Parece cine, pero no. Es hoy, acá, contra nosotros”. Punto.
Ese es el disparador del tema. No hay mucha más ciencia que lo que se escribió. Salió eso.
Martin: Después, sí hay un proceso mental, depende de la canción, en la búsqueda de nuevas palabras para decir algo. Es decir, si algo lo estoy diciendo de una manera quizá muy encriptada, entonces buscar unas palabras poéticas o que resuelvan con la melodía. Ese fue el trabajo que hicimos en ese tema.
Dicen que hay palabras más convexas y otras concavas. Medio matemático, ¿no? Pero a mí me suena así. Entonces, sacamos las convexas y pusimos cóncavas en ese tema, por ejemplo. Que fue un poco lo que hizo que la sonoridad fuera como más amable para escucharlo.
Las imágenes y el factor Palito (Ortega)
Una vez más, la entrevista se convierte en un ida y vuelta interno que revela que, de acuerdo a Brenda, Canción urgente “fue una cosa que brotó», igual que Piedra, según Lula. “Salvo algunas cositas del final, que las terminé de escribir cuando estaba grabando la voz, y que después vos escribiste el final, el resto de la letra fue tipo: ‘Una piedra en el agua…’. A ver: ‘¿Qué está diciendo?’ Y seguir. Por suerte hay algunas canciones que solas como que se van de van bajando no sé, de algún lado o alguno las tiene dentro, no sé bien cómo”, dice la guitarrista.
Martin: La música también, ¿no? Como que están ahí.
Bertoldi: Exacto. Era como mucho más paisajista, más visual: una piedra en el agua. O sea, la estás viendo. La poesía está en la en la imagen.
La imagen también puede llevar, como en el caso de No pisen las flores, a pensar en Palito Ortega y una canción suya de 1967 que lleva el mismo título, que ninguno de los tres conoce. Les leo la letra: “Todos pasan apurados, no se miran al pasar, todos van muy preocupados, todo es frío en la ciudad”. Agrego que al año siguiente Almendra publicaría Hoy todo el hielo en la ciudad.
Pedernera: ¡Qué loco!
Martin: Palito influyó en Almendra.
Bertoldi: ¡Y en nosotros! ¡Jaja!
Sigo: «Unos pasan y se ríen, otros pasan sin hablar, los que se ríen son los menos, los que lloran son los más”. Agrego: «Por favor, no las no pisen las flores, no las pisen más”. Y lo asocio a la imagen de “no pisen las flores por pequeñas que sean” del estribillo del track 4 de A tres días de la tierra.
Bertoldi: Bueno, estas eran otras flores, de Mar del Plata.
Pedernera: Mira qué loco lo del tiempo. Antes hablabas del tiempo, de cuándo fueron escritas las canciones o lo que sea. La que acabás de leer yo la desconocía por completo, podría haber sido escuchada en marzo de este año.

Foto: Nora Lezano.
Una canción a la medida de cada necesidad
Hay algunas cuestiones recurrentes a lo largo de los 14 temas de A tres días de la tierra. El tiempo y su transcurrir, el presente, el nosotros como sujeto que son protagonistas de Aquí y ahora, Bájense del barco y Luz verde, en la recta final de la lista. Pero el trío se opone a develar significados. “No sé si es lindo decir en qué están inspiradas las canciones. Porque quizá las personas las toman y les dan otra significación”, replica Brenda.
Su compañera de ruta desde 2007 cuenta entonces que alguien le escribió -pensando que ella había hecho la letra y no la bajista- contándole que la emocionaba que en Volarte hubieran escrito “sobre el autismo”. Enseguida, la autora agrega que su hermana relacionó la letra con “sus alumnos con TEA o TDAH”. “Quédate con eso, entonces”, remata Lula.
Bertoldi: Si a una persona ya le cambió la vida o le cambió el momento, le cambió ese momento de su vida, esa canción ya tiene todo el sentido, ya está. Ya cumplió su objetivo de la canción. Que una persona diga: «Esta canción es para mí.»
Martin: Claro, porque incluso ahí dije: «Ah, por eso entonces está escrita.» Porque la otra persona la necesitaba.
-Así como Seremos primavera tiene Carapazón, este disco tiene en Nina la canción que todo padre o madre necesitamos y hubiéramos querido escribirles a nuestro hijo o hija.
Pedernera: Creo que por eso mismo tenía mis dudas con respecto al título, porque también condiciona mucho la escucha. Pero también está bueno. Con Nina alguien me dijo algo que no había pensado hasta ese momento. Y ahí está de vuelta la magia.
Esta persona me decía que escuchó todo el disco como triste, enojado, viviendo un montón de situaciones con ganas de salir a la calle, de ir a tirar piedras en el Congreso y también con ganas de llorar sin saber muy bien por qué. Y que cuando estaba procesando toda esa información apareció Nina y ahí se terminó de quebrar.»
Entonces, me dijo: «Qué bueno que lo pusieron en ese lugar, porque te da la sensación de decir, ‘ok, pasan un montón de cosas en la vida, pero lo importante está ahí”. Está ahí. Y yo hasta ese momento no lo había pensado así. Para mí estaba bueno que esté ahí, al final, pero por una cuestión más sonora. Después del comentario entendí que tiene sentido.
-¿Hasta qué punto esa identificación que la gente puede sentir con sus canciones puede volverse en contra si en algún momento sienten que lo que entregan como artistas no responde a sus “demandas”, y les reclamen eso que suponen que deberían hacer?
Bertoldi: Es un tema del otro, lamentablemente. Nosotros hacemos la música que queremos y decimos lo que queremos decir con la libertad de decirlo cuando queremos y cómo queremos. Esa es nuestra hermosa misión con Eruca. O con la música. Por lo menos eso creo. Demandarle a cualquier artista que hable o que tome postura sobre cosas, me parece que no está bien.
Porque, digo, si vos querés y te querés expresar sobre eso, está buenísimo. Pero no podés pedirle respuestas a un artista, ¿me entendés? El artista hace lo que le sale y lo que quiere hacer.
Martin: Eso que vos decís, por primera vez lo sentí, después de hacer una canción como Creo, cuando decidí escribir en Volarte sobre una historia personal. Sentí eso que vos decís, ese pequeño mirar hacia afuera, el ojo del otro. Y me dije: «No, no importa, Volarte para mí habla de esto y es repersonal, no tiene nada que ver ni con la política ni con nada.» Pero bueno, viene por acá, ¿me entiendes? Creo que se puede sentir eso, pero lo importante es como seguir siendo genuino con lo que uno quiere decir con la música.
Bertoldi: Si no, es muy difícil. Escribir o tocar e interpretar un tema como Fuera o más allá, que es re bruto y coso y dice: «No me engañas fácil, ya fue suficiente, ta da da da”. Y después hacer Carapazón. Eso es Eruca. Todo coexiste y todo tiene sentido en el marco de nuestra propia banda. Y por eso está bueno. Por eso es creíble. Porque nos dejamos ser.
Martin: Hasta ahora siempre estamos como un poquito convulsionados, influenciados, por lo que lo vivimos, por el contexto social y, político del mundo. Estamos mirando el mundo en el que vivimos. Pero bueno, no sé, capaz que en otro momento…
Bertoldi: De todas formas, no dejaría de ser honesto decir solo lo que sentís.
Martin: Mientras que sea lo que sentimos, va a estar bien.
Eruca Sativa en Obras
A pocos días de salir a escena en Obras a presentar A tres días de la tierra, el trío lo resume a través de palabras sueltas: Manija – Quilombo – Bardo – Volumen – Todo. “Algo haremos de lo que hicimos en el disco y algo se podrá disfrutar visualmente también de lo que hizo Nora Lezano, que es impresionante cómo acompañó con toda la parte audiovisual”, adelanta la bajista a cuentagotas.
“Para nosotros, que esté Nora es un lujo, pero no en el mal sentido de lujo. ¿Cómo sería…?” “Un lujo que no es vulgaridad”, ayudo. Y sigue: “Nunca hubiéramos imaginado que íbamos a tener a Nora en la contratapa, brindándose así. Tremendo.” Y superponiendo voces siguen anticipando lo bueno que va a estar ese día, cuentan que van a estar las cuerdas… “Tiramos la casa por la ventana”, se escucha como despedida.

