“Tenés que ir a ver a Fernando Cabrera. Te va a gustar un montón”, le repetían a Sergio Arboleya, periodista de espectáculos y música popular, unos compañeros de la agencia de noticias Télam. Y, en enero de 2019, al asistir por fin a un concierto del cantautor uruguayo en Café Vinilo, Arboleya se conmovió por “la labor performática de Cabrera y por su gesto de austeridad sonora”, como escribiría luego. Sobre aquel recuerdo comenzó a proyectar un libro sobre la legendaria canción “El tiempo está después”, de Cabrera. Fue una epifanía de poesía cantada: el tiempo ya estaba allí.
“La aventura de largarme a escribir fue motivada, sin dudas, por el impacto -quizás tardío- que la música de Fernando Cabrera despertó en mí”, cuenta Arboleya en el arranque del flamante libro Tendremos suerte si aprendemos, de 78 páginas, en torno al tema “El tiempo está después”: es el quinto volumen de la colección Historia social de la canción, de la editorial Mil Campanas. Así como antes ocurrió con “Oración del remanso”, también por Arboleya; “Por una cabeza”, por Mariano Suárez y Miguel Ángel Taboada; “La amanecida”, por Silvia Majul; y “Fuiste mía un verano”, por Héctor Sánchez, Arboleya indaga en los misterios creativos, personales y colectivos alrededor de una canción. En su caso, “El tiempo está después”, de 1989.

Y ofrece “este botellazo de náufrago a destiempo, que busca sortear las fauces de la marejada, para tratar de aportar a entretejernos más y mejor y así darle forma al mundo emancipado que nos debemos”, proyecta Arboleya, con pulso colectivo, acerca del libro Tendremos suerte si aprendemos, que lleva un prólogo revelador de la cantante Liliana Herrero. Ella fue quien versionó “El tiempo está después” en 2005, en su disco doble Litoral, y así contribuyó a la expansión mítica y popular de la canción de Cabrera. Tras las palabras de Herrero, Arboleya entrevista al artista acerca del origen de la canción, sus secretos y su honda repercusión, tanto en Argentina como en Uruguay.
Y luego hace una inesperada operación: Arboleya presenta una serie de brevísimos cuentos propios -validados por Cabrera- que, por universo, tema y respiración, dialogan con “El tiempo está después”. Y más no se puede adelantar sin spoilear.
Pero, ¿cómo comenzó todo para Arboleya en torno a la canción? “Cuando lo vi en vivo fue una revelación absoluta -le dice a Negras&Blancas-: me trasladó a otro mundo con su guitarra eléctrica y su voz. Y a partir de ahí lo voy a ver siempre que puedo y es una fiesta poder entender cómo Cabrera, desde la austeridad, y sólo con el gesto, genera tantas cosas. Eso hace que el oyente tenga que completar las historias que está proponiendo todo el tiempo”.
Y Arboleya prosigue: “Me parece que en Fernando Cabrera la melodía, la palabra, pero también la teatralidad de la canción, son vitales. Ya sea cuando toca en forma solista, o en grupo, o a dúo con Hugo Fattoruso, genera una atmósfera o una intimidad que te incorpora o te expulsa. Su música tiene mucha tradición y memoria -ya que dialoga con sus raíces uruguayas-, pero a la vez posee un horizonte infinito: casi diría de vanguardia. Eso para mí lo pone entre los grandes artistas de la canción iberoamericana”.
¿Y qué le sucede a Arboleya con la obra a la que le dedicó el libro”? “Siento que es una canción perfecta y que es increíble ese concepto: ‘El tiempo está después’. Luego, la frase ‘tendremos suerte si aprendemos’, que elegimos para el título, es la que Liliana Herrero prefiere del tema: ella lo dijo al presentar su disco Fuera de lugar en el ND/Teatro, en octubre de 2025. Supongo que eso influyó para que la seleccionáramos como título: por la admiración que tenemos por Liliana”. Además “me resultó muy interesante la charla que tuve con Cabrera, para el libro, en la que él reconstruye el contexto del surgimiento de ‘El tiempo está después’, en 1988 en La Paz, Bolivia”.
Así que “los detalles sobre esa creación terminaron de darle un sentido a todo: hay una mirada sobre el tiempo, la nostalgia y un montón de cuestiones más. Y el libro trata de dialogar con esa atmósfera. No sé si lo logra, pero en Tendremos suerte si aprendemos yo puedo reconocer ese pulso cabreriano”. En sintonía, en la obra “El tiempo está después” Arboleya distingue “un plano filosófico súper atrapante, que tiene que ver con estar todo el tiempo preguntándose cosas y a la vez indagar en uno mismo. Ahora vivimos particularmente unos tiempos horribles a nivel político, pero esas preguntas de profunda humanidad son inquietudes atemporales”.
«En Cabrera hay una atmósfera de indagación acerca de dónde estamos parados que es muy seductora. Es como la frase de Osvaldo Pugliese de que ‘el tango sabe esperar’: la obra de Fernando Cabrera también nos espera a determinadas edades»
¿En qué se quedó pensando Arboleya? “En Cabrera hay una atmósfera de indagación acerca de dónde estamos parados que es muy seductora. Es como la frase de Osvaldo Pugliese de que ‘el tango sabe esperar’: la obra de Fernando Cabrera también nos espera a determinadas edades. Yo ya tengo más de 50, así que a lo mejor necesitaba madurar para poder hablar de ‘El tiempo está después’”. Y al haberla recorrido como inspiración para los cuentos del libro, Arboleya dejó crecer su fascinación: “Toda la historia que la canción arrastra, y que yo cuento en Tendremos suerte si aprendemos, hace que se resignifique”.
Porque allí, entre las luminosas estrofas de “El tiempo está después” “hay un compendio de toda la obra de Cabrera -dice Arboleya-. Me parece que escuchando esa canción uno tira de la piola y encuentra un montón de pistas sobre su producción en general. Y todas sus canciones son parte del mismo árbol genealógico, aunque cada una tiene su propio pulso”. Entonces, lo que Arboleya hizo, en el libro, fue “poner a dialogar algunas con los cuentos que yo escribí: las y los lectores lo descubrirán a lo largo de Tendremos suerte si aprendemos”.
¿Qué frases, entre tantas de “El tiempo está después”, conmueven a Arboleya? “´´Ya no se apretarán mis lágrimas en tus bolsillos, cambiaste de sacón’ me parece tremenda -siente-. Por eso está citada explícitamente en uno de los cuentos. Pero toda la estructura de ‘El tiempo está después’ es muy moderna y va hablando de una cosa y de otra, y a la vez habla de lo mismo todo el tiempo”. Por ejemplo, en la propia frase “tendremos suerte si aprendemos/ que no hay ningún rincón/ que no hay ningún atracadero/ que pueda disolver/ en su escondite lo que fuimos./ El tiempo está después”, ¿qué redescubre ahora Arboleya?
Piensa unos segundos y dice: “Si bien lo político no es explícito en ‘El tiempo está después’, en aquella frase hallo un guiño a lo que sintió Liliana Herrero al presentar la canción en su recital, cuando dijo: ‘Tendremos suerte si aprendemos, y tendremos que hacerlo con ingenio y con gracia y en comunidad’. O sea: nos mandamos tantas cagadas que tendremos suerte si aprendemos. Basta mirar el mundo, el país, y ver si hemos aprendimos algo. Tal vez ése sea el guiño más político que reconozco en la canción”.
Y así como los múltiples mensajes del tema, Arboleya piensa en el destino del libro Tendremos suerte si aprendemos: “Me gustaría que la gente que gusta de Cabrera vea que aquí hay una deriva posible para seguir visitando su obra”. Entonces Arboleya sonríe: recuerda cuando le comentó a Cabrera la idea sobre “El tiempo está después”. ¿Cómo reaccionó el cantautor? “Se sorprendió un poco, porque habíamos hablado muchas veces, pero no nos conocíamos personalmente -recuerda Arboleya-. Yo le pedí que leyera los cuentos que iban a conformar el libro y luego él me dijo que no estaban mal. Eso fue una tranquilidad. Así que me permití escribirlo”.
Ahora será tarea de los lectores descubrir por qué “El tiempo está después” -como dice Arboleya en un pasaje estratégico- permite atravesar barreras, echarse a andar, soportar incontables lecturas o, desde el gesto mínimo, convertirse en llamarada para siempre.
La Colección «Historia Social de la Canción» tiene cinco libros editados y el sexto -sobre una canción de Víctor Heredia- se publicará en marzo:
Oración del Remanso (Jorge Fandermole) – “No pienses que nos perdiste” (Sergio Arboleya).
Por una cabeza (Carlos Gardel – Alfredo Le Pera) – “El día que Gardel lloró” (Mariano Suárez y Miguel Angel Taboada).
La Amanecida (Hamlet Lima Quintana y Mario Arnedo Gallo) – “Y esta zamba que canta y te nombra” (Silvia Majul).
“Fuiste mía un verano” (Leonardo Favio y Vico Berti) – “Cada piba que pase con un libro en la mano” (Héctor Sánchez).
“El tiempo está después” (Fernando Cabrera) – “Tendremos suerte si aprendemos” (Sergio Arboleya).
Próximo libro (marzo):“Informe de la situación” (Víctor Heredia) – “Comprando a uno lo que vale por dos” (Lucas Fernández).
