“Fuimos todas las semanas a la plaza con la foto de mi papá y mi papá ya volvió”. Esa frase, cargada de décadas de espera, marcó el pulso de una jornada donde el dolor se transformó en alivio. Como dice la canción de Teresa Parodi, hoy se sintió más que nunca que «aun caminan conmigo los que nunca desaparecen». En el mismo recinto donde años atrás se juzgó a los genocidas, el aire se volvió puramente humano entre llanto y abrazos apretados.
La conferencia la abrió el juez Miguel Vaca Narvaja, pero el corazón de la jornada latió en las palabras de los familiares. Marcela Sanmartino, sobrina de las mellizas Carranza, fue contundente y conmovió a todos: “Los militares decían que venían a hacer una patria distinta y vinieron a destrozarla y ocultar evidencias como cobardes que son”.
Por su parte, la hija de Ramiro Bustillo emocionó al decir que su padre “deja de ser un nombre en una lista para volver a tener un lugar donde dejarle una flor”. El hijo de Sergio Julio Tissera remarcó que esto es “el fin de una incertidumbre que nos carcomió la vida durante décadas”, mientras que Rodolfo, hijo de Oscar Omar Reyes, resumió: “Nos devolvieron lo que nos quitaron: la certeza de lo que pasó con nuestro padre”.
Martín Fresneda leyó una carta que terminó por quebrar cualquier rastro de formalidad, mientras una compañera de la facultad, que estudiaba periodismo junto a algunos de los desaparecidos, recordaba los sueños de una generación que hoy recupera su nombre.
Este 24 de marzo, la cita en las calles bajo la consigna «Que nos digan dónde están» es más urgente que nunca frente al negacionismo. La búsqueda no termina: se anunció una nueva etapa en 3 hectáreas de la Loma del Torito y rastreos que se extenderán hacia el norte cordobés, incluyendo las zonas de las Salinas, donde se sospechan más sitios de enterramiento clandestino.
Si tenés un familiar desaparecido y aún no aportaste tu muestra de sangre, comunicate con el equipo al 0800-345-3233. Tu ADN es la llave para la verdad.
Presentes, ahora y siempre
Ramiro Sergio Bustillo: 27 años, obrero y estudiante de Ingeniería (UNC).
José Nicolás Brizuela: 50 años, abogado y obrero de Deán Funes.
Raúl Oscar Ceballos Cantón: 23 años, de barrio Altamira.
Adriana María o Cecilia María Carranza: Mellizas de 18 años, estudiantes de Comunicación y Educación.
Carlos Alberto D’Ambra: 23 años, profesor de Educación Física de Alta Gracia.
Alejandro Jorge Monjeau: 21 años, estudiante de Arquitectura.
Mario Alberto Nívoli: 28 años, ingeniero químico de Ucacha.
Elsa Mónica O’Kelly Pardo: 18 años, estudiante de Arquitectura de San Vicente.
Oscar Omar Reyes: 45 años, obrero metalúrgico.
Eduardo Jorge Valverde Suárez: 36 años, abogado mendocino.
Sergio Julio Tissera: 32 años, trabajador aeronáutico de La Para.
