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Editorial

101 veces Juan Falú: Las noches de las guitarras calientes

El guitarrista tucumano completó un año de notable actividad, con 101 conciertos y tres libros proyectados sobre su obra. El periodista y escritor Sergio Arboleya reseña aquí la última de esas noches en el Centro Cultural Macedonia.
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Foto: Soledad Aznarez. Juan Falú en el ciclo del bar Los Galgos

A contrapelo del universo mediático que se regodea en la fiebre de los estadios colmados ubicando a la música como mero engranaje de la industria del entretenimiento donde el rendimiento, la velocidad y el récord importan mucho más que cualquier concepto ligado a la obra y sus propósitos, el guitarrista y compositor tucumano Juan Falú transita otros caminos en un andar consecuente desde el que anoche cerró en el porteño Centro Cultural Macedonia un 2025 de impresionante actividad al contabilizar 101 recitales por escenarios de todo el país.

En el contexto de la velada final del año del ciclo “Como bueyes” que impulsa la dupla Pedro Cecchi (guitarra) y Josefina Ilundain (voz) en el acogedor espacio cultural del barrio de Almagro, Falú coronó una temporada de alta labor en directo que no impidió, además, la puesta en orden de su acervo autoral de unas 200 composiciones que hallaron cauce en tres emprendimientos editoriales. Por un lado, la salida del libro “Tucumano soy” (recientemente editado por la Universidad Nacional de Tucumán donde se reúnen las creaciones inspiradas y dedicadas al terruño donde nació hace 77 años), “Música Argentina Contemporánea. Volumen 2” (Mil Campanas, con la transcripción de una selección de sus obras) y otro a publicase en los primeros meses de 2026 con una compilación de músicas y textos que la Universidad Nacional de Villa María decidió llamar “Como otros Juanes”.

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“Capaz esté bueno asumir una meseta, dejar de actuar compulsivamente en los escenarios y poder ponerme escribir o algo por el estilo”, le dijo Juan a este cronista un mes atrás haciendo un balance del 2025.

Pero enseguida y ante la pregunta ¿Qué te pasa con tocar tanto?, respondió: “Más allá de lo narcisístico, digamos, que se sentir un aplauso y un reconocimiento y más allá del placer de tocar, que por suerte siempre lo tengo, lo que siento ahora es que uno está catalizando una necesidad de algo colectivo. Entonces yo a propósito propongo que cantemos todos porque me doy cuenta que una canción actúa como un ejercicio de la memoria colectiva que es algo que aunque no esté consciente o muy racionalizado, lo considero algo muy necesario”.

Y esa voluntad quedó expresada en la totalidad del encuentro inaugurado al filo de las 22 por el dúo Cecchi-Ilundain que, además de promover este espacio para el tango y el folclore, mostró la mesura de su propuesta en un notable paseo por varias de las especies que pueblan ese par de grandes géneros nacionales.

Los tangos “Mensaje”, “Dandy” y “El aguacero”, la tonada «Herido corazón», el vals «Carrusel», la cueca «Pueblerina», la zamba «Pastor de nubes» y la chacarera «Agüita demorada», fueron parte de un celebrado repertorio que resonó después de que Josefina recitara el poema de Almafuerte (popular seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios, 1854-1917):

“Ser bueno, en mi sentir, es lo más llano

y concilia deber, altruismo y gusto:

con el que pasa lejos, casi adusto,

con el que viene a mí, tierno y humano.

Hallo razón al triste y al insano,

mal que reviente mi pensar robusto;

y en vez de andar buscando lo más justo

hago yunta con otro y soy su hermano.

Sin meterme a Moisés de nuevas leyes,

doy al que pide pan, pan y puchero;

y el honor de salvar al mundo entero

se lo dejo a los genios y a los reyes:

Hago, vuelvo a decir, como los bueyes,

mutualidad de yunta y compañero”.

A su turno, ya casi siendo las 23, Falú disimuló a fuerza de sonora expresividad una contractura que lo tiene a maltraer y promovió lo que denominó unas “rondas inesperadas” en el contexto del renovado ritual de compartir unas músicas que son -al mismo tiempo y aunque se pretenda negarlo- memoria, huella, senda y horizonte.

Sobre ese legado que el guitarrista amasa con pulso maestro imprimiéndole nuevas posibilidades expresivas que son reafirmación del valor de esa materia prima capaz de seguir levantando vuelos, Juan tocó unas pocas piezas en solitario (“La media pena”, notable chacarera trunca de Pepe Núñez y Carlos Vallejo; y “Bando”, creación propia que también entonó, acerca de José de San Martín) y entre ellas incluyó “un tema que hice ayer y voy a tirarme a la pileta porque es muy importante para mí”, según anunció antes de exhibir la chaya “Esta pollerita” a partir de una letra de Pepe Núñez escrita en 1985.

Pero el núcleo de la velada fue seguir anudando lazos familiares y afectivos en clave de brindis colectivo para unirse a su primera nieta Sara en «Nana para Sara», invitar a Flor Cozzi a compartir «Regina»(tema que compuso para su nieta más pequeña), convidar a Rocío Palazzo para «Cantorcita» y reunir cuerdas y canto con Vero Armentano en torno al vals «Pedacito de cielo».

La generosa nómina sumó a la guitarrista Milena Muro en una lograda versión de la guarania «Que lo diga el río»; a la anfitriona Josefina Ilundain en «La raqueña”; a la cantante Daniela Negro en «María en la casa» (sobre texto de Marcela Neme) y también al eximio guitarrista correntino Rudi Flores y a su compañera vocalista Lidia junto a quienes abordó la zamba “Flores blancas”.

Con el coro general y la copa de vino tinto alzada por su mano derecha, el artista cumplió con creces el cometido de celebrar rodeado de afectos un 2025 que lo tuvo guitarreando allí donde lo convocaran con la voluntad de poner a sonar un lenguaje común capaz de volver a reunirnos para conjugar a golpes de belleza y coraje ese mundo de memorias que alumbre un porvenir que cada día necesita irrumpir de manera más temprana y contundente.


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Sergio Arboleya

Sergio Arboleya es periodista. Se desempeñó como editor de Espectáculos en la Agencia Télam y es autor de los libros “La Trova Rosarina” (1998) y “No pienses que nos perdiste” (2024). Integró el colectivo que entre 2006 y 2015 realizó la revista Devenir e integra el grupo que a partir de 2017 hace el programa “Después de la Deriva” en Revuelto Radio.
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