Perfeccionista e introspectivo, a pesar de su reconocimiento mundial, el guitarrista Paco de Lucía era un inconformista: «Casi siempre todo mal», resumió en una entrevista brindada en la Argentina, en 1988.
«Yo me subo al escenario para disfrutar. A veces pasa que sientes que los pies se te van del suelo y empiezas a volar y sientes que te sabes toda la música del mundo y es una sensación preciosa. Es una droga natural y, cuando eso pasa, simplemente sientes que no perteneces a este mundo», pero no pasa todos los días», confesó en una entrevista televisiva con Fernando Bravo y Néstor Ibarra.
«Uno sube al escenario siempre con esa esperanza. Todo artista sube al escenario para sentir eso. Pero la verdad es que no pasa cada día. A mí tampoco», dijo
«En el flamenco había una concepción de que lo antiguo era lo puro, pero a veces es sólo antiguo. Por eso fui haciendo cosas nuevas», explicó en esa misma entrevista sobre su modo de acercamiento a la música.
