McCartney es un muchos McCartney. Es el gigante de la música popular condenado al oficio prestigioso, pero inmóvil, de trabajar de ex Beatle; y es a la vez el músico que siguió tomando decisiones de riesgo -en el acierto y en el error- que mantuvieron viva su condición de artista más allá de la circulación industrial de su nombre y su música. Visitará la Argentina en octubre, por quinta vez. Razones elementales del calendario dejan presumir que será la última. Esa suerte de despedida, que sin embargo no se enuncia, determina el clima de la espera. Hay distintas formas de espera. De eso se trata esta nota.
Esperando a McCartney I: la reunión.
Calico Skies Radio, un proyecto pequeño que nació en 2010 casi como una suerte de blog personal del periodista y músico argentino Julio Martínez, ahora es un poderoso espacio multiplataforma que se convirtió en una referencia beatle para toda Sudamérica. También tiene un pie en México y en España. Desde allí se organizó un show que buen podría llamarse “Esperando a McCartney” en el escenario de Galpón B, el sábado 26 de septiembre a las 21, y que será protagonizado por seis especialistas en el repertorio del ilustre visitante: Julio Martínez (voz, bajo); Lucas Blanco (voces, guitarras); Santiago Berutti (batería); Franco Di Modugno (teclados y voces); Valentín Carrión (voces, guitarras) y Juan Pablo Vega (teclados). “Los Plastic Macs”, se llaman. Ya se presentaron en junio y agotaron las entradas.
“Es una forma de espera y también una forma de hacer justicia con aquellas canciones que Paul nunca interpretó en vivo, tales como No More Lonely Nights, She’s My Baby o Warm And Beautiful”, adelanta Martínez. El set list no desconocerá los clásicos y también pondrá en acento en el repertorio que McCartney eligió en sus conciertos previos en la Argentina.

Fotos: Alfredo Luna
Esperando a McCartney II: haciendo memoria
No todos los McCartney son iguales ni todas sus visitas se recuerdan de la misma menera. Como la del ´93 no habrá ninguna, dicen sus fans.
Aquella es la referencia a desafiar. Fue en River. “Paul estuvo acompañado de una banda técnicamente depurada, con los guitarristas Hamish Stuart y Robbie McIntosh. Además, lo hizo con Linda McCartney, compañera de ruta desde la ruptura beatle. Ese McCartney llegó al país mientras presentaba el disco Off The Ground. Estuvo a la altura de su leyenda”, recuerda Martínez.
Después se hizo esperar. En 2010 volvió a River, con la banda que desde hace más de veinte años lo respalda. En 2016 visitó Córdoba y La Plata y esquivó Buenos Aires.
En 2019, la cuarta y última, con 76 años, hubo conmoción y emoción, pero también huellas indiscutibles del paso del tiempo, especialmente en la voz. Fiera venganza la del tiempo, reza un tango discepoleano.
Pero los mitos se reconstruyen. En diciembre de 2023 ofreció un show en Río de Janeiro en el que los presentes juran haber visto y oído a un McCartney en condiciones de desandar el camino del adiós.
Esperando a McCartney III: de la música al libro.
McCartney también es literatura. Sólo listar los libros escritos en su nombre sería imposible. Pero hay uno solo de linaje argentino.
Martínez escribió “Sobreviendo a la canción perfecta”, editado por Mil Campanas, la única biografía nacional sobre el gigante británico. Con admiración, pero también con crudeza, cuando hace falta, repasa el tormento de luchar contra el fantasma de si mismo luego de la epopeya beatle. La lectura es también una forma de espera.
“El comienzo de Paul como solista fue valiente y pagó ese precio. Eligió el camino de un álbum debut casero, muy lejos de una producción detallista y compleja y al cabo de unos años impuso un estilo. Su permanente liberación musical le ha permitido abrazar otras corrientes, para salir del molde al que periodistas, e incluso seguidores, intentaron aferrarlo”, explica el autor.
“Si bien McCartney ha sido y es el más beatle de Los Beatles, porque nació para eso y le encanta, muchas veces se corrió de ese lugar. Y en general supo hacerlo de manera acertada. Quizás el disco jazzero Kisses On The Bottom (2012) signifique su error más grande porque además de la selección de canciones, Paul encaró un proyecto que debió haber considerado mucho más atrás en el tiempo. Raro en él, generalmente adelantado”, agregó.
El libro trascendió fronteras y está disponible en 66 países del mundo. La versión en ingles también está disponible en la Argentina.
–Negras&Blancas: McCartney llega a la Argentina a los 82 años. ¿Qué dosis de nostalgia o ritual representa su concierto para sus seguidores? ¿En qué aspectos se revela que mantiene la fuerza creativa que lo destacó?
-Julio Martínez: La nostalgia en los conciertos de Paul está desde que Los Beatles se separaron. Y McCartney lo sabe. Al principio, en los primeros conciertos de 1972, luchó contra ese sentimiento, pero transcurrido el tiempo lo vivió de otra manera. Sabe y reconoce que la nostalgia, la que él mismo porta, es una marca registrada de sus giras. Pero no descansa en ella. Su repertorio va más allá de las canciones perfectas de la época beatle. Hace un lugar para los hits con Wings, de sus distintas décadas como solista e incluso alguna que otra canción que no necesariamente fue un éxito de ventas. Ahí reside la revelación de su fuerza creativa. Sus shows sintetizan a los distintos McCartney. Si mostrara una sola cara, la Beatle, no sería menos atractivo de lo que es.
Paul McCartney se presentará el 5 de octubre en el estadio de River Plate y el 23 de octubre en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba.
Sus fanáticos, sin embargo, se encuentran antes: el 26 de septiembre a las 21 en Galpón B – Cochabamba 2536. Últimas entradas a la venta.

