Foto: Laura Tenenbaum
A guitarra y voz Omar Giammarco se mueve intensa y cómodamente en una estética intimista que en los últimos años lo llevó a modificar el sonido que amasó en un cuarto de siglo desde su álbum debut “Por esos barrios” y desde esa impronta anoche festejó cuatro años del ciclo “Cocina de autor”.
Y aunque hacia el final de casi dos horas de historias y músicas y junto al segundo invitado, el gran cantante Hernán Cucuza Castiello, se develó que esta experiencia solitaria nació de una invitación del intérprete para que Omar se presentara en el reducto tanguero El Faro, la “Cocina de autor” donde se amasa y sirve un repertorio que condensa palabras y melodías está íntimamente ligado a la sala de Pista Urbana que regala amable cercanía y fecunda conexión.
“Cantar mis canciones con guitarra cambió mi música”, confesó y al frente de un apretado enjambre de personas que ocuparon las sillas de madera alrededor de pequeñas mesas redondas –entre ellas el artista Alfredo Piro y el célebre colega Alfredo Rosso-, Giammarco aliñó un cancionero que al recorrer algunos hitos con su firma y otras novedades de un inminente sexto álbum, dejó a punto una carta posible acerca de las formas de la canción en esta parte del mundo.
Cálido y locuaz, el trovador capaz de conciliar la milonga, la murga, el candombe y hasta el pulso rockero, fue narrando –muchas veces apelando a la provocadora fórmula «cuando los jóvenes libertarios éramos niños»- las alternativas de un menú de historias donde el amor, el color barrial y la crítica social fueron ingredientes usuales pero nunca invasivos.
“Si alguna vez la ves”, “Las bolsas” y «La balada de la cárcel de Wilde» fueron más que un plato de entrada para una degustación que sumando los espléndidos aportes vocales de su hija Lola (en la política “Ahora qué” y en la magnífica “El amor acecha”) y que también se lució en “Migas de pan”, «No me dejes un domingo» y “Kong”, entre otras de ese primer tramo de la presentación.
Como suerte de manjar y novedad adelantó tres piezas de un próximo disco para referir a una mujer a la que “le gustan los hijos de puta”, la atractiva “Rojo” (que, anticipó, grabará con el pianista Daniel Godfrid) y “una canción que lleva 35 años escribiéndose” sobre una compañera a la que le dice “me voy de tu mano a la guerra”.
Para el postre, Cucuza apeló a su talento y pese a tener la garganta cansada aderezó el tango «Cicatriz», se sumó a una versión de «Te abracé en la noche», gema del uruguayo Fernando Cabrera, y tomó parte en la retirada de murga “Por estos barrios”.
Otra vez solo, Giammarco se despidió con “Nunca se sabe” (además título de su tercer disco fechado en 2013) y anunció que su próximo recital será el 6 de junio en el reducto Lumbre del barrio de La Paternal.
