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Editorial

El ritmo no se ve: Fattoruso-Cabrera, una historia en dos orillas

Un mismo hecho estético desata, necesariamente, subjetividades diferentes, aun si están acotadas al territorio de la descripción. Los uruguayos Hugo Fattoruso y Fernando Cabrera se presentaron anoche en dúo en Café Berlín. Negras & Bancas inaugura una nueva sección en la que ofrece dos reseñas del mismo concierto con los textos de Sergio Arboleya y Mariano Suárez.
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Foto: Mauricio Rodríguez

Si la identidad del folklore uruguayo tuvo una constitución tardía por la influencia de la música argentina, acaso hasta la irrupción en los años ´50 de Osiris Rodríguez Castillos y su originalidad compositiva, en otras estéticas, la otra orilla del Río de la Plata no mostró rezago alguno: las músicas de Hugo Fattoruso y Fernando Cabrera, por razones que no se reducen a una, se han proyectado hacia la Argentina, a veces a partir de su novedad, su marca territorial o su singularidad. Esa persistencia, que se verifica desde hace décadas, ahora asumió la forma de un proyecto conjunto en dúo que lleva un año de rodaje y anoche mostró su proceso en un concierto en el Café Berlín de la Ciudad de Buenos Aires.

Los dos artistas lucieron transformados. Como ocurre como las verdaderas interacciones artísticas. Cabrera, que habitualmente se presenta en soledad con su guitarra, es un generador único de climas: sus conciertos en vivo son una verdadera rebelión contra la lógica de estos tiempos que nos impide retraernos de los dispositivos electrónicos. Con un aliado en el escenario, un repertorio hecho de préstamos de obras del compañero, esa dinámica necesariamente se procesa diferente. Además debe transigir con la introducción del piano en su universo y su naturaleza dominante. Fattoruso a la vez se entrega esta vez a un programa fundado en la palabra y la canción, sin obras instrumentales, lo que no deja de provocar un extrañamiento.

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A un año del estreno del dúo se observa una interacción virtuosa: la conformación del dúo le permite a Fattoruso saltar del uso del piano para duplicar la función armónica, para acoplarse prudentemente a la voz o para moverse entre adornos y recursos libres, según el caso; todo matizado por las variantes de deslizarse del instrumento acústico al electrónico y del electrónico al acordeón como ocurrió en el único momento en que Cabrera abandonó la guitarra para cantar su versión de “El tiempo está después”.

El repertorio tuvo una secuencia inicial apegada al programa que vinieron tocando este año para desembocar luego en un desenlace con obras difundidas en el último tiempo. “Alas blancas”, “Viva la patria”, “Día después”, “La garra del corazón”, “Desterrado”, fueron parte de esa dinámica construida a partir de composiciones de Cabrera elegidas por Fattoruso y viceversa.

Con “La presentida”, un aire de milonga, mostraron como trabajar los contrastes vocales; con el tango “Araca la cana” se desenvolvieron sin la prudencia de tratar con una canción ya macerada por el otro; con “La casa de al lado” entregaron una clase cómo tocar a dúo no es precisamente tocar un pedacito de la canción cada uno.

En tramo final fue la sección más libre con obras como “Candombe en tres” o canciones registradas en estos meses como “Al mismo tiempo” o “Puerta de los dos”. La noche terminó sin mayores formalidades, acaso como una pausa hasta un nuevo encuentro del dúo que continuará esta noche en Café Berlín, desde las 20.45, y luego con otro el sábado donde se presentará Fattoruso junto a la formación Barrio Sur y con Cabrera como invitado.

Si la música, como le gustaba decía a Charly García para las nuevas generaciones, se compone de melodía, armonía y ritmo y, como enseñaba otra pianista, la pedagoga Hilda Herrera, el ritmo es la dimensión de mayor relieve cuando se trata de música popular, la experiencia de Fattoruso-Cabrera, en la que el ritmo ya está incorporado a la melodía y no necesita del acto percusivo explícito, se revela ante la atmósfera musical que este tiempo nos tiene acostumbrados. Por eso también el dúo Fattoruso-Cabrera merece ser escuchado.

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Mariano Suarez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, magister y doctor en Derecho del Trabajo; Doctor en Derechos Humanos y Previsión Social. Escribió una decena de libros de derecho, comunicación y música.
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