Clara Bertolini: “Las mujeres en la música seguimos menospreciadas”

Clara Bertolini publicó una imponente trilogía cuya última entrega se presentará el viernes 11 en Hasta Trilce (Maza 177) en el barrio porteño de Almagro. “El folklore tiene una raíz machista”, afirma en diálogo con Negras & Blancas.
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Con la mujer como protagonista y a partir de un repertorio propio, la cantante, compositora y bailarina Clara Bertolini ha construido un camino personal dentro de la música popular de raíz. Acaba de lanzar “De Palomas y Lorenzas, Vol. 3”, disco que redondea una imponente trilogía y aporta 30 nuevas composiciones a la danza folclórica argentina.

“Creo que las mujeres en la música seguimos muy menospreciadas, desvalorizadas, invisibilizadas en el contexto actual”, dijo la compositora en la entrevista con Negras & Blancas, marcando una posición que se refleja en este ambicioso álbum. Lo presentará este viernes 11 de julio a las 21 en Hasta Trilce (Maza 177).

En este trabajo Clara convocó a reconocidas intérpretes invitadas: Nadia Larcher, Mery Murúa, Lucía Ceresani, Micaela Chauque, Paola Bernal, Milena Salamanca, Mavi Díaz, Casiana Torres, Lorena Astudillo y La Bruja Salguero. Aquí las cantoras suman su color y personalidad a cada una de las diez piezas que integran este tercer volumen de “De Palomas y Lorenzas”.

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“Considero fundamental que las mujeres nos acompañemos, y no hablo sólo del ámbito de la música. Ese empeño histórico de invisibilización hacia nosotras, entre tantos otros males, es posible cuando estamos solas, pero lo cierto es que no lo estamos. Somos muchas y existimos”, apuntó la intérprete que baila danzas desde que tenía seis años.

“Para mí haber concretado este disco con un total de 22 personas músicas (mujeres y disidencias) no fue para darme el gusto -subrayó-, sino que además de ser una elección estética es un posicionamiento político donde dejar plasmado que las mujeres que hacemos música de raíz folklórica existimos, aquí estamos y tenemos mucho para cantar, decir, defender y celebrar”

El disco lo presentará el viernes 11 de julio a las 21 en Hasta Trilce. Se trata de su primer concierto en Buenos Aires, donde estará acompañada por Romina Bisciglia (guitarra), Julieta Demagistris (percusión y coros), Irene Moreno (bajo), Anahí Peralta (bandonéon) y Victoria Giménez (vientos). La danza también tendrá su lugar y estará a cargo de Flor Vijnovich.

Acerca de su búsqueda de enlazar la tradición con el rol de la mujer en el entramado cultural y social, la cantante afirmó: “El folklore es de raíz machista y mucho de ese machismo se legitima en la tradición. Por eso es paradójico, y hasta contradictorio, decir lo que se dice a través de esquemas que han dejado mucho que desear para la danza como lenguaje genuino de un pueblo, para sus mujeres y para las diversas culturas de nuestras tierras. Pero todo eso es parte de nosotros y nuestra historia, y creo que a veces es necesario apropiarse de lo establecido para cantar otras verdades en el mismo idioma que nos permita ser escuchadas”.

Entre las formas coreográficas presentes en el álbum se escuchan: cueca norteña, pajarillo, huella, ecuador, palito, remedio atamisqueño, zamba, chacarera, cueca cuyana y bailecito. La sutileza de los arreglos y una cálida y sensible interpretación se escuchan en estas canciones a través de las cuales la guitarrista (Bertolini además de cantar toca la guitarra) busca expresar la defensa de los derechos de las mujeres y las infancias.

Sus composiciones son reconocidas a nivel internacional e interpretadas en música y danza en diversas regiones de Argentina.

Además del registro de “De Palomas y Lorenzas” (que cuenta con ilustraciones de la artista visual Viviana Rivadeo Monteros y diseño de Antonela Sangalli), Clara formó parte de Achalay Dúo (junto a Emanuel Kluczkiewicz),publicó el proyecto integral «Musiquitas con Orejas» (2021) y registró de su canción “Coplas Citadinas” (2023) que fue incluida en la primera edición del Nuevo Cancionero Federal, publicado por el Ministerio de Cultura de la Nación.

En paralelo Bertolini generó espacios de encuentro e intercambio a través de charlas y talleres. Fundó “Alumbrando el Canto”, ciclo de voces femeninas, que reunió a más de 150 mujeres de la música regional entre 2012 y 2018. Desde enero de 2025 es presidenta del Ateneo Folklórico de Cosquín, que reúne a representantes de todas las regiones culturales de Argentina.

– Romina Grosso:  ¿Qué representa en tu carrera este nuevo trabajo donde exponés una apuesta para reformular el pasado y sus tradiciones desde una mirada nueva, con una visión feminista y de género?

– Clara Bertolini: Este nuevo trabajo en mi carrera es una gran síntesis de lo que soy, en la búsqueda de apropiarme del folklore tradicional desde una impronta personal, de rodearme de otras mujeres para compartirnos. Y en lo personal, además, representa un gran abrazo.

Grabar un disco es un laburo muy grande, sobre todo en una producción independiente y de esta índole, con muchas horas de dedicación, esfuerzo, tiempo y dinero invertido para que en menos de una hora de escucha pueda manifestarse todo lo que se quiere decir.

Desde que me propuse realizar esta trilogía, al día de hoy, fueron muchas las veces que me cuestioné si valía la pena tanta entrega. Pero al cierre de cada presentación en vivo siempre hubo una mujer que se acercó a agradecerme por ser “la voz de muchas”, como han dicho, a darme un abrazo sentido, o mandándome mensajes por las redes bailarinas. Hubo docentes y grupos que le ponían el cuerpo orgullosas y agradecidas a estos nuevos versos, que hoy nos representan. Por eso este último disco es el abrazo de mi parte para cada una de ellas: este volumen 3 no es sólo un disco que cuestiona, interpela y denuncio. También es un disco que nos celebra.

«Haber concretado este disco con un total de 22 personas músicas (mujeres y disidencias) no fue para darme el gusto, sino que -además de ser una elección estética- es un posicionamiento político donde dejar plasmado que las mujeres que hacemos música de raíz folklórica existimos, aquí estamos y tenemos mucho para cantar, decir, defender y celebrar».

–  ¿Cómo describirías la experiencia de haber compartido tus propias piezas con grandes referentes de la música popular argentina? ¿Cuál fue el principal aporte de estas cantantes para este tercer disco?

-En la música de raíz folklórica las mujeres suelen aparecer como un nombre propio y perdido en una larga grilla de grupos de varones, como si fuéramos la excepción, cuando en realidad no lo somos: estamos y hacemos la música que amamos todos los días en todos los rincones de este país, pero tenemos otras cosas para decir, que no siempre el “oído hegemónico” quiere escuchar o reproducir.

Muchas de estas cantoras invitadas también son compositoras y a muchas no se las conoce ni se las reconoce como tal. Por eso considero fundamental que las mujeres nos cantemos, nos convidemos las canciones y los escenarios, los discos, los caminos: que tejamos nuestra propia red. Por eso fue muy gratificante encontrarme con la respuesta positiva de cada una de estas mujeres para acompañar esta obra. Cada una de ellas le dio su amorosa impronta a la canción y, aunque en un principio otros me dijeron que era un proyecto ambicioso.

Para mí, haber concretado este disco con un total de 22 personas músicas (mujeres y disidencias) no fue para darme el gusto, sino que -además de ser una elección estética- es un posicionamiento político donde dejar plasmado que las mujeres que hacemos música de raíz folklórica existimos, aquí estamos y tenemos mucho para cantar, decir, defender y celebrar.

–   En “De Palomas y Lorenzas, Vol. 3” se escucha un cuidado trabajo tanto en los arreglos como en la sonoridad de las canciones. ¿Cómo fue ese proceso para llegar a un disco tan delicado y a la vez potente? ¿Cuál fue el mayor desafío a la hora de encarar este trabajo, y qué diferencias encontrás en relación con los volúmenes anteriores?

-Sí pienso en el proceso, en todo lo que está detrás de un disco, en este caso ninguno fue como lo que podríamos llamar lo natural o ideal. El proceso creativo de un disco necesita tiempo y cabeza. En mi caso soy madre de tres, así que mi tiempo y mi cabeza estuvo y está siempre muy repartida. El proceso creativo de composiciones, de arreglos, siempre se dio en medio de lavar platos, cambiar pañales, de estar viajando: la simultaneidad era la única manera de llevarlo a cabo y a su vez motivada por una convicción muy poderosa, dada por la realidad misma. En lo personal fue un gran logro para mí el haber grabado estos discos en simultáneo a la maternidad, pero lógicamente no fue quizá el modo ideal. Fui aprendiendo mucho en el propio proceso y las canciones también: todo fue madurando en el andar mismo de cada cosa.

Hay mucha diferencia de los primeros dos discos respecto al último. Principalmente los primeros los grabé con las músicas mujeres que convoqué, sin haberme reunido ni ensayado, ya que se grabó en plena pandemia. De hecho, la mayoría de las canciones del vol.1 y 2 nunca se habían tocado en vivo ni las habíamos tocado juntas. En cambio, el último disco ya lo grabamos con otra experiencia. Otra gran diferencia es que, en este último, en lo personal, ya no sentí necesidad de pedir permiso. En las primeras letras quería ser oída y hablarle a ese folklore desde el mismo idioma, respondiendo a los versos originales, tomando las mismas palabras, los mismos paisajes y la misma sonoridad e invertirla.

Necesitaba decir como yo había oído siempre a las “danzas tradicionales”. En algunas me animé a poner además mis propias melodías. Pero en el último disco, en cambio, esas “danzas” además son canciones en sí mismas: una canción, más allá de su coreografía, donde me permití jugar y explorar sonoridades actuales, y cantar desde la risa, desde la alegría y el empoderamiento.

–   ¿Qué te llevó principalmente a hacer este repertorio de composiciones de impronta feminista y de género y con músicas nuevas y bailables?

Bailo esas “danzas” desde los 6 años. Mi y abuela y abuelo me llevaban a aprender folklore a un centro tradicionalista en Rosario. Luego estudié en la secundaria artística Nigelia Soria, donde a contra turno del bachillerato tenía la misma carga horaria de Danza Folklórica, repasando otra vez las mismas coreografías. Más tarde estudié y me recibí de profesora de Danza Folklórica en el Instituto Provincial Isabel Taboga, volviendo a bailar esas mismas versiones musicales: las mismas de cuando era niña.

Pero fue un día, en el rol de profesora en un club de mi barrio, cuando atravesada por el feminismo que me habitaba (desde mucho antes de saberlo), escucho la letra de “Los Amores” como si nunca antes la hubiese oído, diciendo “hermanos son los varones porque demuestran los corazones y hermanas son las mujeres porque aparentan lo que ellas quieren”. Lo más paradójico era que, como suele pasar en los espacios de talleres de danza, la mayoría de las asistentes son mujeres, quienes, sin prestar demasiada atención al verso, dejaban escapar la risa y la alegría de bailar en una ronda, en un espacio de disfrute. Fue allí cuando sentí la imperiosa necesidad de darles, a esas mujeres, canciones que reflejaran su propia mirada, su propio universo, su propio modo de habitar el folklore, ya no desde una disputa amorosa, sino de mujeres hermanadas en la amistad y la sororidad. Y una vez que empecé a escribir, me di cuenta de cuánto tenemos para decir sobre nosotras. Son 30, pero te aseguro que podrían ser muchas más.

– ¿Cómo sentís que recibe el público esta propuesta que propone renovar el universo de la música de raíz desde la frescura, pero también a partir de un minucioso trabajo de investigación?

Hasta ahora siempre ha tenido una respuesta positiva, y no hablo solo de las mujeres, aunque, independientemente del género, no todo el mundo tiene ganas de escuchar lo que este repertorio tiene para decir. Creo que uno de los aspectos más acertados de esta obra es que, al tener su punto de partida en este aspecto criollo-tradicional como son las formas coreográficas de la danza folklórica, le ha permitido al feminismo que conlleva acceder a ciertos ámbitos a los que, de otra manera hasta ahora, no habría llegado.

Dice Silvia Zerbini en un fragmento del EPK de De Palomas y Lorenzas: “Clara rellena estos moldes de un contenido que hace pensar y que convoca a un público que tal vez por sí solo no se replantea estos temas”.

El público puede ser diverso, pero lo que se canta simple y claro sobre lo que nos pasa día a día a las mujeres es innegable. Por eso lo que legitima a estas canciones es la realidad misma, y el público lo sabe. Muchos artistas de nuestra música popular nos han dejado el legado de la música con fundamento y el público de la música de raíz folklórica tiene derecho a escuchar y bailar lo que lo represente en su diversidad, invisibilizada históricamente por la voz hegemónica.

«Creo que las mujeres en la música hoy seguimos muy menospreciadas, desvalorizadas, invisibilizadas. Y en el contexto de las políticas actuales, ¿qué se puede esperar?»

–   ¿Cómo ves el rol de la mujer actualmente en la música argentina?

Creo que las mujeres en la música hoy seguimos muy menospreciadas, desvalorizadas, invisibilizadas. Y en el contexto de las políticas actuales, ¿qué se puede esperar? Con esto no niego los avances de que hoy ya no tengamos que usar pseudónimo de varón para registrar una canción propia, pero a su vez “la sartén por el mango y el mango también”, como decía María Elena Walsh, la siguen teniendo los mismos ejecutivos que no nos programan y dicen que no existimos.

En el contexto actual, para cualquier persona música independiente es muy cruel el sistema y circuito laboral de la música: para las mujeres mucho peor. Nos pasa a todas, lo conversamos, y son muchísimas las mujeres de la música argentina que generamos productos que nos cuesta muchísimo que se consuman. Eso no sucede por una cuestión de calidad: creo que nuestra sociedad tiene un apetito musical maleducado, y es ahí donde debemos estar, resistiendo por nuestras antecesoras y por las nuevas generaciones.

-¿Qué podés adelantar de este concierto el 11 de julio en Hasta Trilce?

El viernes en Hasta Trilce nos juntaremos 20 mujeres y disidencias entre músicas, bailarinas, cantoras, para celebrar la música y la danza folklórica, en lo que será una noche única acompañada por Milena Salamanca y Casiana Torres como invitadas especiales, quienes compartirán parte de su repertorio también en lo que será un encuentro para dejarse llevar por la emoción.

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Romina Grosso

Periodista - Porteña - Cantante en Piraña
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