Con 20 años de trayectoria como docente y músico de agrupaciones como La Siniestra Tango y Los Amados, el reconocido guitarrista Alejandro Bordas lanzó su primer disco solista, “Mudanza”, cuyo repertorio tiene la particularidad de estar interpretado únicamente por una guitarra de siete cuerdas, instrumento que le permite explorar en los graves profundos y potenciar su toque personal.
Se trata de un álbum de tango instrumental, íntimo, minimalista e inspirador. “Este trabajo y una nueva estética en la que elijo expresarme, es todo un desafío sobre todo en un mundo que tiende a la ilusión exitista de una recompensa inmediata”, expresó el músico en diálogo con Negras&Blancas. “Mudanza” tendrá su ´presentación” el 25 de julio a las 20 en Pista Urbana, (Chacabuco 874) del barrio porteño de San Telmo.
Piezas propias y clásicos del género conviven en armonía en el flamante disco, atravesado por una sonoridad actual, y en el que Bordas hace foco en un instrumento poco escuchado dentro de la música porteña, en donde la cuerda extra aporta un registro de graves profundo que no existe en la guitarra criolla. Bordas asume el reto de sostener el ritmo, la melodía y la armonía él solo, logrando un sonido lleno, dinámico y con fuerza rioplatense.
“La idea de grabar con una guitarra de siete cuerdas surge del deseo. Siempre parto de allí, con alguna idea que la voy trabajando y proyectando en un hecho más grande, como un disco y una estética en particular”, indicó el guitarrista, gran defensor de la educación pública como espacio generador de patrimonio cultural. Bordas se desempeña como Coordinador Pedagógico y Jefe del Área de Tango en la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA), la institución educativa de música popular más importante de la región.
Bordas se especializó en este tipo de guitarra, un instrumento que perfeccionó tras asimilar influencias y realizar estudios en Brasil junto a maestros internacionales como el uruguayo Hugo Fattoruso. Dictó clases magistrales y realizar giras en Estados Unidos, Francia, Alemania y Dinamarca, México, Paraguay, Colombia, Brasil, Uruguay y Argentina, entre otros países.
El músico contó que sintió la necesidad de poder ir a un plano más minimalista e introspectivo. “Como toda mudanza, algo dejás en tu casa anterior, otras cosas te las llevás para la nueva casa y vas construyendo ese hogar nuevo con ideas y estéticas nuevas. Las maneras de expresarse son diversas y sentí la necesidad (ya hace un tiempo) de poder ir a un plano estético más minimalista, sobre todo en un pueblo guitarrero como es la argentina -continuó-. Tanto las inquietudes estéticas desde el tango tradicional como desde la composición como proyección hacia el futuro. Este trabajo y nueva estética en la que elijo expresarme es todo un desafío sobre todo en un mundo el cual tiende a la ilusión exitista de una recompensa inmediata.”
Romina Grosso: ¿Podemos decir que seste disco de algún modo condensa tu recorrido como guitarrista y compositor, ya que contempla piezas propias como la inquietante “Noche negra” o el bello “Rioplatense” y clásicos del tango como “Mariposita” y “La Cachila”?
Alejandro Bordas: Es un poco de todo. Llevo mucho tiempo componiendo tanto para Siniestra (20 años) como para otras formaciones en las cuales colaboré como compositor o arreglador. Era un momento para mirar más para adentro e intimista en sus formas. Ir al detalle, a lo mínimo, sin dejar de lado las “orquestaciones” y cuando hablo de orquestaciones me refiero al tratamiento polifónico de la guitarra, con todas sus posibilidades y desafíos que esto implica.
RG: Se escucha un equilibrio interesante entre las piezas nuevas y las tradicionales. ¿Sentís que esta unidad sonora (los temas propios no desentonan del resto del repertorio) es algo que está vinculado a la apertura que actualmente existe en el ámbito del tango contemporáneo y también a tu experiencia en tantos años acompañando a figuras notables del género como Villamil y Beorlegui, y siendo parte de propuestas como Los Amados y Siniestra Tango?
AB: La apertura en el ámbito contemporáneo creo que es algo que hoy, salvo en algunos reductos, ya no se discute más. El tango es lo que es, en gran parte por generaciones pasadas que construyeron sentido estético, por las que producen en el presente y las que producirán en el futuro. La apertura existe porqué entre todos y todas supimos construir un decir colectivo-expresivo a través del tango.
El tango nació mestizo, con lo cual, según mi entender, nada de la realidad estética y aperturista que existe hoy para expresarse en este género hubiese sido posible sin el trabajo y los compositores que existieron en el pasado.
Me halaga que se escuche el equilibrio del sonido y lo estético, ya que es el gran desafío del guitarrista solista, poder transmitir una idea estética del audio; trabajar en esos planos me lleva mucho tiempo, tiempo de goce, de descubrimiento, de reafirmación, de angustia, de alegría, todo eso junto. Y voy aprendiendo y redescubriéndome cada día que agarro la guitarra y me propongo el trabajo guitarrístico.
El trabajo de acompañar cantantes, cantores, y esa diversidad de estéticas, sin dudas aportó y aporta a la estética actual de mi decir guitarrístico.
RG: No es común escuchar la guitarra de siete cuerdas en el tango…
AB: Si, no es común, pero ahora es más común que cuando arranqué a tocar este tipo de instrumento con una cuerda más, allá por el 2010. Ahora por suerte somos muchos, en aquel lejano 2010 éramos dos o tres nada más. La particularidad de los graves es interesante como impactan en el diseño del espacio acústico-sonoro de la propia estética a desarrollar. Más allá del desafío que esto implica, el trabajo creativo fue muy diferente en relación a trabajar con un grupo grande como Siniestra o Amados, por plantear también estéticas diferentes. La grupalidad aquí no existió, más allá de, quizás colegas a los cuales les iba pidiendo devoluciones como ser Diego Schissi, Matías Arriazu, Agustín Guerrero, Ricardo Capellano y Edgardo González.
RG: ¿Cómo describirías tu principal búsqueda en este tiempo? En “Mudanza” sobrevuela una idea de llevar al terreno de la guitarra algunas composiciones que podrían bailarse como “Milongueando en los 40” de Pontier. ¿Fue algo pensado?
AB: El desafío más grande fue la grabación, ya que si bien fueron pocas horas, no podías estar como cuando grabás un grupo grande haciendo varias tomas, el diseño de grabación fue pensado para no hacer pinches, o que los pinches sean seccionales, para preservar la fluidez musical y la toma con su aura particular, con lo cual debía parar cada una hora un ratito, porque si no es muy desgastante y cansador.
Siempre me atrajo la idea de llevar algunos temas tradicionales bailables al terreno estético de la guitarra, y de la guitarra solista aún más, por eso surge la idea de poder escribir un arreglo como el de “Milongueando en el 40”. Aunque también tenía ganas de abordar algo de (Eduardo) Arolas como “La cachila” y dos temas cantados que me encantan como “Mariposita” (Anselmo Aieta) y particularmente “Una canción” (Aníbal Troilo), tema que grabé con varios grupos y solistas como arreglador, y considero que podría ser una letra y una melodía de la actualidad del tango.
RG: ¿Qué podés adelantar de tu presentación el 25 de junio? ¿Habrá invitados?
AB: El 25 en Pista Urbana quiero que sea una celebración de la música en vivo, algo que hoy en día quizás estamos un poco alejados de la experiencia del “en vivo”. Si bien hay ciclos y reductos en donde el tango tiene voz propia, compartir ese ritual es algo hermoso y esperanzador. Habrá invitados e invitadas: va a cantar la “Polaca” Grabinski y Paulina Torres (cumpa de Los Amados) y el bandoneonista Bruno Ludueña. Luego de la parte solista, vamos a tocar temas cantados míos y algunos otros que tomamos prestados. Espero que sea una noche de celebración, íntima y de mucha música. Sentirnos vivos y contentos, en un contexto en el cual estamos un poco aislados y sin prestar mucha atención a lo que pasa alrededor nuestro.
RG: ¿Cómo ves el panorama del tango actual y cómo crees que fue evolucionando en estos últimos años?
AB: El panorama del tango actual, lo veo por un lado con una hermosa evolución, con un crecimiento ampliado en acciones concretas tanto de colegas músicos y músicas como el acompañamiento de colectivos periodísticos como artístico-estéticos en relación a la danza. Creo que ese movimiento inquieto que surge a finales de los años 90 ha construido un propio relato del tango hasta la actualidad, una manera particular de un decir, un sentir y manifestándose, en festivales barriales, festivales de orquestas, premiaciones, escuelas de música, etc. que contienen y acompañan este movimiento.
El rol que jugó y juega la EMPA en el contexto del crecimiento y transformación social que provoca su llegada al mundo en 1986, es clave para entender este panorama actual. Lo que quizás hace falta y esto siempre lo comentamos entre colegas, es un fuerte apoyo y desarrollo de políticas culturales concretas que puedan sostener sobre todo en contextos adversos como estos que estamos viviendo en la actualidad socio-económica que nos atraviesa.
RG: ¿Considerás que hay un espacio para la música instrumental y ciudadana?
AB: En la particularidad del desarrollo para la música instrumental siempre fue menos masiva que la música cantada y con letra. Pero considero que hay un lugar en el cual, el desarrollo sonoro o el desafío de construir identidades sonoras instrumentales suman a la hora de formar parte de la propia identidad, de seguir construyendo la identidad colectiva y esta hermosa familia de la que me siento parte, que es el tango como expresión popular.

