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Editorial

Cristian Vitale: “Siempre hubo un manto de silencio sobre los bombardeos del ‘55 y los fusilamientos del ‘56”

En su libro “Junios”, el periodista reconstruye el arco histórico que va de los bombardeos militares a Plaza de Mayo, en junio del ‘55, al golpe militar contra Perón y al alzamiento de Juan José Valle de junio del ‘56, en el que fueron fusilados 14 civiles y 18 militares. El peronismo y el antiperonismo en la encrucijada, setenta años después. Habrá cuatro presentaciones del libro en esta semana.
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La violencia política argentina respira sangre. El 16 de junio del ‘55, aviones militares bombardearon Plaza de Mayo para matar a Perón: hubo más de 300 muertos y 2000 heridos. El 16 de septiembre fue el golpe de Estado que derrocó al líder y produjo 156 muertos. Y un año después, el 9 de junio del ‘56, el general Juan José Valle se alzó en armas para derrocar a la pretendida Revolución Libertadora: en represalia, la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu fusiló a 14 civiles y a 18 militares. A siete décadas, Cristian Vitale vuelve a presentar su libro Junios. De 1955 a 1956. Peronismo y antiperonismo en la encrucijada. ¿Cuántas imágenes y memorias quedan para recobrar las ignominias de nuestra historia?

Vitale entreteje en Junios (editorial Mil Campanas) un relato que inicia con los bombardeos perpetrados por la Aviación Naval y por la Fuerza Aérea en junio del ‘55, y que, una vez producido el golpe contra Perón, también pueden explicar la revolución frustrada de Juan José Valle, un año después. El periodista fusiona vasto material de archivo, tono narrativo y entrevistas a los familiares de los fusilados para rescatar -y entender- las historias de los militantes que fueron parte del frustrado alzamiento de Valle: las víctimas de los fusilamientos del ‘56. Como dice la sinopsis oficial, Junios “reflexiona sobre el origen de un ciclo de violencias que arrojó consecuencias dolorosas en la historia nacional”.

¿Qué piensa ahora Cristian Vitale? “Gracias al icónico libro Operación Masacre, de Rodolfo Walsh, del ‘57, se conoce bastante, puntualmente, acerca de los fusilamientos a civiles en José León Suárez -sabe el autor-. Y además hay una gran película de Jorge Cedrón, hecha en el ‘73. Pero en esas jornadas trágicas de junio del ‘56 murieron otras personas, entre civiles y militares, asesinadas por la Revolución Libertadora, que a partir de esos hechos pasó a ser Fusiladora. La idea de mi libro fue intentar abarcar la totalidad de lo que había ocurrido en esos aciagos días del ‘56: quise investigar los fusilamientos en forma ampliada”.

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En concreto “no sólo busqué hablar de los cinco muertos en José León Suárez, sino extenderme a los fusilamientos en Lanús -que conocía bastante porque soy de la zona y vengo de una familia peronista-, y, después, a los intentos de copamiento en los Regimientos 1 y 2 de Palermo, en el Regimiento 7 de La Plata y en Campo de Mayo”, repasa Vitale. Y sigue: “Hubo varios focos insurreccionales donde murió gente comprometida con Juan José Valle. El libro Junios iba a ser sólo sobre eso, pero luego decidí darle un contexto previo: ir un año atrás, a los bombardeos del junio del ‘55 y todo lo que sucedió en el medio”.

Para hablar de los hechos que derivaron en los fusilamientos, Cristian Vitale se apoyó en la lectura de Operación Masacre y de Mártires y verdugos, de Salvador Ferla, del ‘64 (“una investigación extraordinaria que estaba medio perdida”); repasó incontables documentos y construyó el corpus de testimonios de familiares “para reconstruir esas historias tan sensibles a la militancia peronista”. ¿Qué veía del otro lado? A la distancia, con frialdad, muchos describen la asonada de Valle como una quimera: una operación militar poco realista. Para Vitale “la voluntad popular estaba de un lado, los deseos de las élites del otro, había una represión asfixiante, y en ese contexto el alzamiento parece una reacción lógica”.

El clima era de tensión creciente: “Luego del golpe del ‘55 se tomaban medidas políticas y económicas cada vez más liberales y entreguistas -dice Vitale-. Así que hubo una reacción frente a esa represión intensísima que se ejercía sobre todos los que habían tenido que ver con Perón como simpatizantes, militantes, funcionarios o militares”. Para Vitale, “si bien el alzamiento de Valle puede ser visto como aventurado y desprolijo, también fue la respuesta a un pueblo que se sentía acorralado por la censura, por la cantidad de personas que se quedaban sin trabajo, que se tenían que exiliar o que eran detenidas y torturadas”.

Vitale lo siente así: “En el ‘55, el pueblo raso se había quedado de la noche a la mañana sin todos los derechos que había obtenido gracias al gobierno de Perón”. Y el propio líder, al principio, desde el exilio, reaccionó mal frente al alzamiento de Valle: “En una carta a John William Cooke le dijo que todo había sido una aventura y que esos militares estaban heridos porque los habían purgado en enero del ‘56. Pero después terminó reconociendo que habían sido mártires y les envió telegramas y cartas a los familiares de los muertos”.

Tras la represión y los fusilamientos, el 10 de junio de 1956, Pedro Eugenio Aramburu enarboló sus mentiras contra los levantados en armas: dijo -entre otras falsedades- que había sido un plan de corte comunista, que los terroristas iban a atacar iglesias y a fusilar monjes y sacerdotes y que pensaban incendiar fábricas y barrios obreros. Como escribe el propio Vitale, “el propósito de interpretaciones y fakes era justificar la atrocidad por fuera de toda moral y ley que la dictadura cívico-militar acababa de cometer. Eran, pues, las palabras triunfantes del cerril y fanático antiperonismo intentando legitimar lo ilegitimo. Explicar lo inexplicable: las 32 muertes entre fusilados, asesinados en refriegas y ‘suicidados’”.

Cristian Vitale, el autor

Una bruma histórica respira a través de los bombardeos letales de junio del ‘55, y, un año después, de la asonada de Valle de junio del ‘56, y contra esos olvidos busca discutir Vitale desde su libro Junios. “Fueron dos hechos -cuenta- que, por su peso específico, no tuvieron la trascendencia que hubieran debido: no fueron recordados en las escuelas ni en los medios de comunicación, como sí ocurrió con otros hechos de menor importancia. Entonces, todo lo que se sabe siempre fue de transmisión oral. Y los fusilamientos tuvieron que ver con reprimir a quienes se habían levantado contra la dictadura buscando restituir la Constitución del ‘49 y revisar las medidas económicas que iban contra los intereses nacionales”.

Pero “se invirtió el sentido y al alzamiento de Valle se lo trató como a un movimiento terrorista con implicancias internacionales, que tenía como fin, entre otras mentiras, entrar a conventos y asesinar monjas -repasa Vitale-. Aunque si uno lee las cartas del general Valle, o del subteniente Alberto Juan Abadie, se da cuenta de la sensibilidad especial y el idealismo que tenían, en pos de que el país volviera sobre esa realidad anterior, durante el peronismo, que había hecho muy felices a muchas personas, excepto a una élite y a una facción contraria a ese modelo de país y a ese proyecto nacional”.

Como escribe Vitale, “la calidez, los ideales y la ternura que Valle y Abadie imprimieron a sus plumas para escribir a sus seres queridos, momentos antes de ser fusilados durante aquel gélido junio del ‘56, dista un abismo del odio visceral hacia el otro que mostraron los militares que habían bombardeado Plaza de Mayo un año antes, provocando la muerte de más de 300 personas inermes. O con quienes amenazaron con bombardear refinerías y depósitos de petróleo en Dock Sud y La Plata -ubicados muy cerca de barrios obreros- si Perón no dejaba el gobierno, en septiembre del ˈ55. La gran tragedia ontológica que vive la Argentina, en buena parte se explica por estos motivos”.

¿Qué captó Vitale en las entrevistas a los familiares? “Me conmovió mucho la calidez y la sencillez de las personas -contesta-. Todos los testimonios tienen el componente de lo afectivo: sus padres habían muerto por un ideal y eso conlleva una emocionalidad diferente a quien actúa mecánicamente, cumpliendo un deber o cumpliendo una orden”. ¿Cómo ve a esos militares alzados contra la Revolución Libertadoras en defensa de Perón? “Ninguno de ellos tendría que ver con los de la dictadura de Onganía, del ‘66, ni con los genocidas del ‘76. Eran militares formados en una escuela nacional y creían que las Fuerzas Armadas estaban subordinadas a la voluntad popular. No tendrían nada que ver con los militares neoliberales”.

Lo más complejo de la investigación para el libro Junios “fue enfrentarme con personas que en algún momento se quebraron, se pusieron a llorar y no pudieron seguir: hijos, hermanos y familiares. Eso me pasó en casi todas las entrevistas”, cuenta Vitale. ¿Y lo más gratificante? “Haber podido resolver todas las dudas que yo tenía desde que era niño acerca de los bombardeos, de los fusilamientos y de todo ese gran movimiento de resistencia a la dictadura del ‘55, en reivindicación de Perón”. Pero, sobre todo, la gran satisfacción “fue poder escribir el libro y que mucha gente se enterara de estas dos grandes tragedias argentinas. Uno escribe para ser leído y para poder ayudar a que la historia sea mejor”.

Entonces Vitale sonríe de cara a las presentaciones de Junios: las pasadas y las que vendrán. “Gracias a la cantidad de charlas, mesas y actividades que tuve desde 2024, pude conectar con un montón de gente y transmitir los hechos con mucha emoción -dice-. Eso me dejó el libro: la posibilidad de contarlos delante un montón de personas con las cuales no habría podido intercambiar si no lo hubiese publicado. Y muchas más personas se enteraron de las calamidades de nuestra historia, las pudimos charlar y ya forman parte de su memoria”. Eso es lo más esclarecedor en torno a Junios: “El poder hablar, en varios lugares de nuestra patria, acerca de estos dos hechos sobre los cuales siempre hubo un manto de silencio”.

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About Post Author

Patricio Feminis

Es periodista. Escribe sobre música popular, series, cine, espectáculos y cultura. Colabora con Clarín Spot, Caras y Caretas, La Agenda BA, Tiempo Argentino, De Coplas y Viajeros, Negras y Blancas y otros medios.
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