Fotos: Eduardo Fisicaro
Como corolario de una serie de problemas de salud que arrastraba desde hace al menos un lustro, el artista chubutense Rubén Patagonia murió hoy a los 69 años habiendo cumplido la valiosa misión artística de promover la siempre marginada cultura sureña con su honda identidad originaria para ponerla en diálogo con diversas corrientes de la música popular argentina.
El intérprete de sangre tehuelche falleció estando internado en la ciudad de Comodoro Rivadavia donde había nacido bajo el nombre de Rubén Chauque el 2 de julio de 1956.
Dueño de una vasta y variada trayectoria que fue de la música a la actuación, el cantante y compositor decidió usar el nombre de su región en un gesto que fue referencia territorial pero también bandera de identidad y resistencia.
A nivel musical fue capaz de conciliar en su magnética presencia el encuentro de músicas de raíz ancestral, de autores patagónicos como Marcelo Berbel, Hugo Giménez Agüero, Epuyén González y Milton Aguilar y la enjundia del rock.
«Siempre me interesó seguir abriendo espacios para que la música, la cultura y la identidad patagónica estén presentes en comunión con otros cantores y otras cantoras que muestren su idiosincrasia, sus alegrías, sus luchas», subrayó Patagonia a este periodista en alguna entrevista.
En un sentido tan similar como consecuente consideró que su tarea abrazaba “el desafío de aportar a que la música popular cumpla la función de seguir semillando estas posibilidades de hacer que la canción sea transmisora de los pueblos para construir un futuro desde la memoria. Es necesario hacer hincapié en reforzar pilares como la identidad y lo pluricultural porque eso nos permitirá equivocarnos menos como sociedad”.

La senda discográfica de Patagonia se nutrió de nueve títulos en solitario –entre ellos el inaugural “Más acá del Colorado”, de 1979; “Miremos al sur”, “Cutral-Có” y “Volver a ser uno”- a la vez que ejercitaba la práctica del encuentro con colegas de la talla de León Gieco, Marcelo Berbel, Almafuerte (que le dedicó el tema “Rubén Patagonia” donde la voz de Ricardo Iorio canta estrofas como “Peñi Rubén/Grave tehuelche argentino/Guardián del canto/Mapularauco quimey”), Divididos (con la que hasta compartió una versión de “Par mil” en idioma mapuche mapuzungun), Flavio Cianciarullo, Vicentico, Peteco Carabajal, Bersuit Vergarabat, Víctor Heredia y La Renga, por citar apenas a algunos.
En esa singular tensión entre una propuesta de hondas raíces que tenía mejor recibimiento en el ámbito rockero que en el folclórico, Rubén fue un asiduo visitante al Festival Nacional de Cosquín donde obtuvo el premio Camín a la Trayectoria en 2017 pero más celebraba haber sido elegido padrino artístico de los espectáculos callejeros que rebalsan arterias, espacios y balnearios de esa ciudad del Valle de Punilla.
“Mi viejo logró ese nombramiento porque mostró que era necesario alentar a la participación en estos espacios populares como una decisión política de habilitar la llegada de propuestas de todo el país que son las que alimentan el fuego coscoíno más allá de lo que pasa en la Plaza Próspero Molina”, resaltó su hijo, el también músico y militante Jeremías Chauque en el verano de 2023 cuando, además, motorizaba la 15° Caminata por el Agua, la Tierra y la Vida.
En esa charla sobre músicas y peleas comunes, el artista radicado en Santa Fe donde integra la experiencia comunitaria de agricultura ancestral Desvío a la raíz, indicó: “Junto a Rubén Patagonia fuimos los que empezamos a convocar a cantores y a cantoras para cantarle al monte y a la semilla y ponerle el pecho a la canción. Y por suerte hoy es una alegría y una realidad que haya personas de un montón de asambleas que vienen de todo el país porque en Cosquín se canta y se baila pero también se lucha”.
El personalísimo camino expresivo de Patagonia sumó participaciones en los filmes “La película del rey”, “La eterna sonrisa”, “El navegante y los cóndores”, “El camino” y “Lonko Pincen” y también en la tira “El elegido” (Telefe).
Consultado años atrás sobre la recurrente estigmatización de los pueblos originarios patagónicos, el músico sostuvo: “Escuchar argumentos, metodologías y apellidos de la época de la denominada Campaña del Desierto demuestra todo lo que nos falta madurar como pueblo”, pero enseguida y para hacer gala de su manera de entender y abordar esas encrucijadas, aportó: “Es muy difícil amar lo que no se conoce y ya venimos con la raíz cortada desde la escuela. Pero es necesario decir que tenemos la responsabilidad de cuidar ese legado y ese lino del monte y regenerar su propia oportunidad de recuperar y rebrotar”.
