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Editorial

Julieta Rada: el candombe del día después

Tras la muerte de su padre, Rubén Rada, su hija Julieta volverá mañana a los escenarios en el Café Berlín de Buenos Aires. El periodista Gabriel Plaza dialogó con ella en encuentro dominado por la reflexión, el dolor y el luminoso camino musical que sigue a su apellido.
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Montevideo (Por Gabriel Plaza).- Dos mozos vestidos con chaqueta blanca están mirando en el televisor las noticias del día. La pizzería ubicada en los alrededores de Parque Rodó, donde fue el barrio de Rubén Rada, está semi vacía. En una mesa sola, Julieta Rada mira el teléfono. Ya dejó encargadas unas porciones de fainá para llevarle a su madre Patricia. Es el final de una jornada larga con reuniones de familia, llevar el auto al taller mecánico, dar clases de canto y finalmente realizar esta entrevista. Por el ventanal se pueden ver los autos que se desplazan por la calle y la gente que vuelve a sus casas después del día de trabajo. La vida sigue. Julieta, en cambio, está como en suspenso. Hace unas semanas, a los 83 años, murió su padre Rubén Rada, uno de los músicos más importantes de su país y el mundo.

Ese 26 de agosto, Uruguay se paralizó. Ella con su madre y sus otros hermanos, Matías y Lucila, recibieron todo el amor y respeto de un país entero, y de amigos músicos cercanos como León Gieco, Ricardo Mollo, Natalia Oreiro, Dante Spinetta, que viajaron para estar con la familia. Julieta recuerda las imágenes de la gente en las calles, los tambores sonando en el barrio Sur, el homenaje al padre en la cancha de Peñarol y se emociona por todo lo recibido.

“La despedida de papá fue muy emotiva-dice Julieta y toma un sorbo de agua. Siempre supimos que nuestro padre era un hombre querido, pero ver lo que pasó fue muy emocionante. Desde las llamadas espontáneas que surgieron, -me hubiera encantado ir pero no estaba en condiciones-, y el velorio y el entierro. Mucha gente, mucha gente de toda clase, niños, adultos, gente rica, gente pobre, gente del partido colorado, del frente, de Nacional y Peñarol, y gente de todos los ambientes, él logro algo y es que lo quería todo el mundo. Eso se vio en las calles. Íbamos en el coche al entierro y la gente estaba con las banderas y aplaudía cuando pasábamos. Yo me erizo, me emociono”, dice y mira por la ventana.

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Es un día raro. Y los que vienen, también, lo serán. Le dieron la noticia que su disco Candombe (En vivo en el Teatro Solís) fue nominado al premio Grammy en el rubro Mejor álbum folklórico. Fue una sorpresa de las buenas, aunque no la pudo procesar demasiado. “Fue distinta de la vez anterior porque era otra la sensación. Ahora me toco esto, estar viviendo esta situación. No puedo conectar mucho con nada en este momento”, dice Julieta.

Este viernes 9 se presenta en Café Berlín, una manera de homenajear, también a su padre, en un país que también lloró su perdida. Será el reencuentro con el público porteño, aunque anticipa que el año que viene se mudará a Buenos Aires con su pareja Juan Chiavassa, el productor y músico del álbum Candombe (2024). Después realizará una gira por Europa y viajará en noviembre a Las Vegas para participar de la ceremonia de los Grammys.

-¿Es importante que te hayan nominado en este momento?.

-Estoy muy confundida. La realidad es esa. En mi celu tengo muchos mensajes pendientes y gente que me escribió dándome fuerza. Hay una cosa mezclada. Estoy duelando y dentro de la tristeza me tocó una alegría, pero igual hay tristeza.

En la grabación en vivo de la presentación del álbum Candombe, por la que quedó nuevamente nominada este año, quedó el registro de la voz y los tambores de su padre que participa en varios momentos del concierto. Rada canta en “Botija de mi país”, donde realizan una versión a dúo con su hija, que tiene fuerza, emoción, que está cantado con una sutileza que conmueve, y es uno de los puntos altos del show; además de hacer otras increíbles versiones de “Sudáfrica, canción antigua”, y un midley de candombe con Ayer te vi y Candombe para Gardel, entre otros.

Esa noche del 15 de marzo del 2025, Rubén Rada, pudo ver a su hija llenando una sala histórica de la cultura montevideana como el Teatro Solís y haciendo repertorio de candombe. Lo que siempre quiso. Lo que siempre soñó. “Estuve con toda mi familia, con mi papá, fue como un encuentro muy lindo entre todos nosotros”, recuerda de aquella noche de felicidad inolvidable.

-Llenar un Teatro Solís con tu disco, fue importante ¿qué se dio, o qué se conjugó esa noche?

-Supongo que fue de venir trabajando muchos años. Pensaba ayer que empecé a cantar a los 16 años así que hace veinte años que estoy en la vuelta y ese tiempo vas construyendo, vas haciendo amigos, colegas, y eso en un momento decanta. Creo que es porque uno insiste. Se dieron muchas cosas. Haberme ido para afuera. Hacer material con músicas de otros artistas uruguayos, que sea súper folklórico y trabajar con artistas copados. A veces es solo estar en el momento que tenías que estar. Uno no sabe la fórmula.

-Anticipaste algo que se generó después con el candombe.

Sí, algo pasó con el candombe. Alguien me dijo que este disco vino angelado. Quedar dos años consecutivos nominada en los Grammys no me lo esperaba. Siendo Uruguay, algo pasó, porque hubo un mirar hacia el país.

-Este disco tiene una carga especial.

-Fue hermosa la repercusión que tuvo el disco de estudio y además con la nominación al Grammy coincidió con ese despertar del candombe. Apareció mi proyecto, la Rueda de Candombe (grupo de seis músicos que versionan temas de candombe recreando el formato de las rodas de samba en Brasil), y el disco de Drexler. Si bien había movidas el candombe estuvo un poco como no sé si tapado, pero como que la gente siempre acá en Uruguay estuvo mas cerca del rock, de la plena, y el candombe estuvo más de costado, obviamente no en la época de carnaval, pero hubo como un despertar del candombe que es hermoso y se dio todo junto. Ahora este disco en vivo que fue la presentación en el Solís, un teatro muy importante, junto con el Sodre fue movilizante para mí. Hay una historia. Mi papá cuando grabó su disco en Nueva York, Montevideo 1 y 2, lo presentó en el Solís. Este disco de Candombe yo lo grabé en Nueva York y lo pude presentar en el Solís. Hubo como una vuelta ahí de nuestra historia.

-Están apareciendo muchos reeels donde el Negro Rada habla de la importancia del candombe.

-El decía que era el “old new rhythm” (un nuevo viejo ritmo). Como que la gente lo está empezando a descubrir ahora, pero está hace muchos años. Y claro hay muchos artistas, como Trueno que lo invitó a papa y hacen candombe. Cuando pasa eso la música está saliendo.

-¿Por qué pensás que no tuvo el lugar que merece?.

-Uruguay tiene algo que es no es tan de apoyar a su industria. Un artista uruguayo la tiene que remar para llenar un teatro, pero en cambio viene un artista argentino y se llena en dos minutos. Le cuesta menos llenar a un extranjero que un local. No así en Brasil que prendes la radio y suena música en portugués. Ellos son súper protectores de su industria y Argentina tiene algo de eso y Uruguay no tanto. Creo que puede ser que hay algo de lo cotidiano, o quizás le dan bola cuando pasaron una barrera internacional como NTVG que en la Argentina la rompió y acá se estableció.

-La tuya es una mirada sobre el candombe de alguien que tiene una visión en perspectiva.

-Siempre hice algo con el candombe desde mi primer disco que estoy en el barrio Sur en la tapa vestida de mama vieja moderna (la mama vieja es un personaje fundamental en las comparsas de candombe que salen todos los años), donde hay 3 candombes. En mi segundo disco también, pero había una cosa más pop. Con este disco de Candombe dije: “Me voy a meter de lleno en el género”. También lo que me pasó es que coincidí con las personas que tenía que dar. Con Juan Chiavazza, el productor y Leo Genovese, arreglador, coincidimos los tres en las ganas de hacer un proyecto así.

-Este proyecto de candombe tiene tela para cortar.

-Creo que en un momento pensé en un volumen 2. Canciones que me encantaría grabar me quedaron mil. Hay muchas. Pero bueno también tengo la necesidad de hacer mis canciones. De volver a componer. Son dos discos, uno en estudio y uno en vivo, con canciones de otros. Quiero decir mis cosas. Igual el candombe siempre está. No sé, tengo que definir bien que quiero. Y ahora me tengo que tomar mi tiempo.

-Contaste que volverás a vivir en la Argentina ¿por qué?

-Son muchos factores, el principal es que yo estaba viviendo en la Argentina antes de la pandemia. Cuando pasó eso me vine a Uruguay y fue difícil porque no había shows, estuve muy quieta. En ese período viajo a Estados Unidos y conozco a Juan (Chiavassa) que hoy es mi pareja, nos enganchamos y me dice: “Venite a vivir Estados Unidos”. Como no tenía trabajo, ni ningún proyecto pendiente me copó la idea. Al final, me fui y fue hermoso estar ahí. Hicimos estos discos craneados allá y también me pasa que me fui por una cosa de amor y construir con mi pareja, pero mi fuente de trabajo y mis ganas de proyectarme están por acá. Quiero al menos terminar lo que empecé en la Argentina que venía creciendo y se cortó por la pandemia. Justo había sacado mi disco Bosque y estaba feliz viviendo ahí. Así que me queda pendiente ese desarrollo. Ahora lo quiero hacer. Quiero estar en la Argentina.

-Vos naciste en la Argentina además.

-Sí, nací justo un 25 de mayo. 

-Y, también, querés estar cerca de tu familia.

-Esta decisión la tenía tomada antes que suceda lo de mi papá y ahora lo siento como una necesidad. Estar cerca de mi familia, me parece importante.

-¿Ahora cómo seguís?

-Ahora viene el concierto en Buenos Aires y al otro día me vuelvo a Montevideo porque hacemos el homenaje a Tótem que era un concierto que había preparado mi papá. Sucede lo que sucede y los hijos decidimos seguir. Entonces cantamos los tres con Lucila y mi hermano Matías. El show estaba craneado de antes, ya habían ensayado, ahora entramos Lucila y yo que vamos a apoyar a Mati en las canciones. Es un homenaje a la banda y hacer sus canciones. No hubo que hacer una reestructuración. Está el Lobito Lagarde (miembro fundador de Tótem junto a Rubén Rada), y la banda estaba armada.

-¿Cuando tomaron la decisión de seguir cómo fue el feedback de la gente?

-Por suerte, hubo buena onda. La gente lo tomó con mucho respeto al comunicar esto. Conociendo a mi papá y que siempre decía lo que sentía, él tenía ese sentimiento de continuar y hacer feliz a la gente. Entonces cuando decidimos que lo íbamos a hacer, porque es lo que hubiera querido, la gente nos acompañó.

-Es una manera de seguir celebrando su obra.

-El siempre fue un tipo muy alegre y en los momentos tristes nos hizo reír. En la historia del Uruguay nunca vi un velorio así porque tuvo su esencia. Si bien todos estábamos tristes y de duelo, hubo una cosa de recordarlo con alegría.

¿Se viene una etapa de reivindicación de sus discos, de todo lo que dejó?

-Ojalá que sí porque es parte de la historia del Uruguay y va a seguir sacando discos. El tenía un vínculo con su muerte distinto. Hace tiempo que está con eso que en algún momento se iba a ir y todos los días se iba al estudio y dejó como diez discos para sacar. Iba todos los días al estudio. Era su felicidad, su motor, su todo

-¿Tienen pensando algo con ese material?

-En este momento no pensamos nada. No nos cayó la ficha todavía. Habrá que juntarse con mis hermanos y mi madre y ver qué se hace.

-Cuando contaste eso me acordé de la familia Spinetta.

-Me conmovió mucho que Dante se venga para acá. Para mí, fue un gesto que no me olvido y sentí esa hermandad con Dante, también porque que sólo él nos podía entender, de ser músico, de tener un padre tan luminoso, que le dejó tanto a la gente y quedarse sin ese pilar y que sea un duelo colectivo con la gente. Nos sentimos hermanados con Dante.

-En tus redes pusiste “a seguir con amor”, cuando anunciaste la fecha en Buenos Aires.

-Es eso, que la música te sostiene y de alguna manera que quizás es la forma de duelarlo, y al mismo tiempo tengo que seguir trabajando.

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About Post Author

Gabriel Plaza

Ejerce el periodismo musical desde 1992. Fue crítico de música en el Diario La Nación (Buenos Aires), desde 1996 hasta 2019. Sus crónicas musicales se publican en medios como Revista Ñ, Silencio, Página 12, Caras y Caretas, y Anfibia. Fue tercer premio del concurso para Jóvenes Periodistas de Iberoamérica Lazaro Carreter en el año 2000 (BMG Group. España). Es co-fundador de la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica (REDPEM) y uno de los autores del libro Ritual y Ritmo sobre el fenómeno de La Bomba de Tiempo, junto a Humphrey Inzillo, editado por Atlántida (2017). Sus artículos aparecie-ron en publicaciones de la Universidad de La Plata y la Universidad de Guadalajara, México. Es autor del libro sobre la Bomba de Tiempo junto a Humphrey Inzillo. Tiene su pro-grama de música Hora Cero, todos los martes a las 23, en Radio Nacional.
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