Newsletter

Conocer las actualizaciones de las últimas noticias

By pressing the Subscribe button, you confirm that you have read and are agreeing to our Privacy Policy and Terms of Use
Editorial

Babasónicos en vivo: Superficies de placer

Babasónicos, legendaria banda del rock argentino con 35 temporadas de trayectoria, cerró anoche su año porteño con el cuarto y último concierto de 2026 en el estadio cubierto Movistar Arena donde volvió a mostrar las credenciales de una estética impecable e implacable.
BABASONICOS MOVISTAR ARENA 16 OCT 2026 FOTOS MARTIN BONETTO
0 0
Read Time:4 Minute, 27 Second

Fotos: Martín Bonetto

“Gracias por siempre pero ahora dénme todo lo que tienen”, lanzó Adrián Dárgelos, voz cantante de Babasónicos, sintetizando el lenguaje paradojal y envolvente que es marca registrada del grupo, al atravesar el tramo final de una treintena de canciones que vistieron y desnudaron dos horas de estética de alto vuelo ante la multitud reunida en el estadio Movistar Arena del barrio de Villa Crespo.

La sentencia del vocalista sucedió entre “Mi propia música” (uno de los temas de “Cuerpos-Volumen 1”, su más reciente álbum fechado el año pasado) donde canta “Nada de está bien o está mal para mí/no quiero perder mi propia música/en el laberinto de la soledad/y esto es verdad para mí” y la despedida con “El colmo” (incluido en el soberbio disco “Anoche”, de 2005) en el que se postula: “Por eso, canción, llévame lejos/donde nadie se acuerde de mí/quiero ser el murmullo de alguna ciudad/que no sepa quién soy”).

PUBLICIDAD

Sobre esa ondulante línea de mensajes cargados de ironía, sensualidad, contradicción y aparente ligereza, Babasónicos consiguió en la velada sabatina plantarse una vez más a la altura de su propia leyenda donde el absurdo se desparrama sobre un colchón sonoro sin fisuras que se oye como una sola hipnótica y gran canción sostenida entre Diego “Uma” Rodríguez (guitarra y voz), Diego “Uma-T” Tuñón (teclados), Diego “Panza” Castellano (batería), Mariano “Roger” Domínguez (guitarra) y Gustavo “Tuta” Torres (bajo).

Y aunque su hermano Rodriguez se lució una vez más en el apoyo vocal y en su enérgica entrega escénica, Dárgelos ratificó las estaturas interpretativas que es capaz de alcanzar con naturalidad, suficiencia y aplomo para asumir cada tramo del viaje propuesto.

Además de cantar, Adrián se paseó por el tablado como si fuera su casa y lo recorrió abrazando cada sector del estadio, entablando un puente visual y gestual sin hacer aspaviento, jugando con el pie del micrófono, atajando y calzándose una pulsera de cordón en su muñeca derecha y, esta vez, casi prescindiendo de los contoneos pretendidamente sexuales que son parte de su actividad performática. 

El pulcro menú dispuesto incluyó una humeante puesta de luces con pantallas laterales capaz de reunir desde la sutileza de imágenes difusas en blanco y negro, hasta un arsenal lumínico disparando leds o inventando cielos sobre las cabezas de los músicos, siendo particularmente logrado el firmamento rojo expandido al momento de la festejada versión de “En privado”. 

“Pocas bandas han logrado que canciones tan incorrectas se conviertan en hits radiales y que estadios enteros, en toda América Latina, canten verdaderas barrabasadas como si se tratara de dulces e inofensivas cancioncitas pop”, puede leerse en la descripción que Babasónicos hace de sí mismo en su web oficial y que es parte de un secreto a voces que, por si los discos y recitales no bastaran, también pueden leerse en atractivos libros como “Rock Arrogante: Conversaciones con Babasónicos”, de Roque Casciero; “A propósito de Babasónicos-una fantasía melancólica”, de Ángel Fernández; e “Invenciones sobre Babasónicos”, un ensayo colectivo del que participa su compilador, el periodista Sebastián Chaves.

Pero aún así, la propuesta sigue entregando tela para contar desde una fórmula propia que logra reinventarse sin resignar el estilo, un modo personal de cambiar sin arriar banderas, de seguir siendo en medio de una transformación constante.

Y para confirmar la teoría, el repertorio de anoche estuvo surcado por las nuevas composiciones presentes en “Cuerpos-Volumen Uno” que fue abordado casi en su totalidad y ocupó siete de los 30 platos servidos mostrando esa probada coherencia camaleónica.

Después de “Miau”, y a tono con la efeméride peronista, Dárgelos deslizó “como se nota el Día de la Lealtad Babasónica” e inmediatamente saludó con los dedos en V pero sin interferir en ese clima sensual, gozoso, disociado y levemente incómodo.

También hubo espacio para las eclosiones en “Pijamas” (“Por única vez te pido que entiendas/que este no es un cuento que lo invento yo”), “Once” (donde se incluyeron llamaradas levantándose al fondo del escenario), “Putita” (“Sin piedad, dejás atrás un séquito de vana idolatría/sos tan espectacular que no podés ser mía nada más”), “Mimos son mimos” (“Los bordes del corazón se dibujan/así como se borran/a la vez, mimos son mimos, sobornan”), “Como eran las cosas” (“Quizás fue en la mañana/en que vendados los dos/descubrimos cómo eran las cosas/y sin abrir los ojos nos teletransportamos/adonde desearíamos estar”), el pogo extendido en “Carismático” y la potencia de “Yegua” que marcó el aparente cierre formal de la velada.

Después de una breve pausa en el que la audiencia aprovechó a pedir “una más” y se unió en el grito “el que no salta votó a Milei”, la despedida incluyó otro momento encendido con el clásico, provocador y publicitario “Y qué”, que a la manera babasónica cuestiona la lógica de la propiedad en las relaciones humanas.

Al 2026 de Babasónicos le quedan siete shows en Argentina (entre ellos el del viernes próximo en la cordobesa Plaza de la Música y el final del 11 de diciembre en el Anfiteatro Humberto de Nito de Rosario) y un par de visitas a Chile y México para tres presentaciones previstas entre el 21 y el 26 de noviembre, todas citas que -como siempre y a lo largo del tiempo- prometen y entregan satisfacción garantizada.

Foto del avatar

About Post Author

Sergio Arboleya

Sergio Arboleya es periodista. Se desempeñó como editor de Espectáculos en la Agencia Télam y es autor de los libros “La Trova Rosarina” (1998), “No pienses que nos perdiste” (2024) y "Tendemos suerte si aprendemos" (2026). Integró el colectivo que entre 2006 y 2015 realizó la revista Devenir e integra el grupo que a partir de 2017 hace el programa “Después de la Deriva” en Revuelto Radio.
Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
100 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Conocer las actualizaciones de las últimas noticias

By pressing the Subscribe button, you confirm that you have read and are agreeing to our Privacy Policy and Terms of Use
PUBLICIDAD